Cartas de lectores

02 Marzo 2007
BUROCRACIA EDUCATIVA
Me dirijo a través de este medio a las autoridades del Ministerio de Educación de la provincia, a fin de obtener alguna respuesta sobre el expediente Nº 020389/230/B/05, referido a horas cátedra que desempeño desde agosto del año 2005 y que aún no logro cobrar. He sido preparada profesional e intelectualmente para desempeñarme como docente frente al aula, por lo tanto desconozco la maraña burocrática por la que debe transitar cada expediente en ese ministerio. La respuesta del empleado del área Despacho, de que el trámite requerirá de tres meses más para su resolución, escapa de toda lógica y racionalidad. Si al expediente lo acompaña la resolución correspondiente y Fiscalía de Estado se expidió en tiempo y forma, ¿por qué debo esperar este tiempo adicional, después de un año y medio sin cobrar mis haberes?

María Irene Bustamante
Salta 790 (PB. “4”)
S.M. de Tucumán


INGLES EN LA EGB2
Las acciones oficiales referidas a la implementación de la asignatura Inglés en la EGB2 en la provincia han sido merecedoras de duras críticas. Se ha criticado la premura con que se trabajó en los diseños curriculares, la incompetencia de los responsables de la clasificación y, fundamentalmente, la decisión oficial de privilegiar la oferta trabajo a personas desocupadas, aun aquellos sin la titulación profesional pertinente. Otro aspecto criticable es el número de aspirantes registrados en la Junta que han declarado no tener cargo, cuando en realidad lo acreditan en instituciones educativas privadas. Ante esta injusta situación, la única salida es la impugnación del colega, la simple delación, ya que el sistema educativo parece ser incapaz de constatar por medio de padrón o base de datos actualizada la identidad de quienes se desempeñan como docentes en la provincia. No deberíamos ignorar la cuestión de fondo: el derecho de los niños a recibir una educación de calidad. ¿Quién los ampara entonces ante la irresponsabilidad personal de los posibles futuros docentes, que inician su servicio a la comunidad amparados en la mentira? En este concierto de desacertadas acciones oficiales e individuales, ¿quién protege el derecho de los niños?

Sara I. López
Las Piedras 930 (7º “E”)
S.M. de Tucumán


ANSES
Con frecuencia leemos en esta columna repetidas como justificadas quejas de jubilados. Nadie ha expresado, además del reclamo por el insuficiente haber, su descontento por la forma o modalidad implementada por la Anses para comunicar el procedimiento empleado para la determinación de aquel. Tanto las ex cajas de jubilaciones, como la Anses misma, remitían (demostrable hasta el año 1993) amplia información con la que instruían al afiliado sobre el método empleado para fijar la cuantía jubilatoria. Así, el trabajador conocía sobre la actualización de las remuneraciones y el cálculo fijado por la ley respectiva. ¡Hoy esto no se hace! El afiliado recibe sólo la información que le indica: monto del haber, fecha y lugar de pago, omitiendo o escondiendo conclusiones que solo la Anses dispone, a las que el trabajador tiene sobrados derechos de conocer.  Hoy, que la informática comunica al mundo entero, la Anses puede, con celeridad y en forma documentada, usar de ese medio para hacer conocer su proceder a cada afiliado. Con propaganda inútil e innecesaria, el organismo  divulga lo acertado de su gestión señalando el superávit que logra. Reduciendo esos gastos, puede remitir impresos ilustrativos a cada beneficiario y también volcar excedentes en favor de los empleados del sistema.


Julio Ernesto Mentz
San Martín 350
Monteros (Tucumán)

CERCO POLICIAL (I)
Por primera vez escribo una carta a vuestro medio, y lo hago por la indignación que sentí al ver las desmedidas y exageradas medidas de seguridad dispuestas por el señor gobernador, atento a la apertura de un nuevo período de sesiones ordinarias de la Legislatura provincial. Nací en el año 1980, en plena dictadura militar, época en la que era muy común que la ciudad estuviera llena de militares. Lo que se vio hoy se pareció mucho a aquello, como así también me hizo recordar al año 2001, cuando el entonces presidente Fernando De la Rúa dictó el estado de sitio. ¿Por qué, señor gobernador, adoptó semejantes medidas de seguridad? ¿Miedo a quiénes tiene? ¿Será a los jubilados transferidos, o tal vez a los maestros? Basta de la parafernalia a la que nos tiene acostumbrados.

Pablo J. Arias
Pasaje García 863
S.M. de Tucumán



CERCO POLICIAL (II)
Si somos tan honestos y transparentes como pregonamos a diario, ¿es necesario que nos protejan 3.000 efectivos para caminar dos cuadras?¿Es necesario cercar todo el centro de una ciudad que, paradójicamente, permanece desprotegida durante el resto del año? Si cumplimos con las promesas oportunamente contraídas y somos de palabra, ¿a qué le tenemos miedo? Un minúsculo grupo de jubilados “insaciables” podría quizás manchar un costoso traje que tanto trabajo costó conseguir. Tal vez tememos que el espíritu de algunos de esos políticos que frecuentemente evocamos (hasta en los afiches) se levante de las entrañas misma de esta ciudad y le reclame lo dejen descansar en paz, ya que ni siquiera leyeron el texto de la gran pregonada “justicia social”. Quizás sea justicia social aumentar la tarifa de un pésimo servicio ¿como el de EDET o la SAT, o el impuesto Inmobiliario, mientras liberamos las maquinitas tragamonedas? Tal vez esas vallas que hoy cierran virtualmente el centro hubieran servido para contener la ira de las aguas del río Gastona, en lugar de separar a los vecinos de esta pequeña gran ciudad. Quizás sería mucho mejor que, en lugar de hablar en la Legislatura, caminara por el patio de la casona de calle Congreso, respirara un poco de aquel aire, a ver si por algún milagro divino resonara algún eco de las voces de aquellos patriotas explicándole lo que significa “patriotismo, honestidad, transparencia, amor a la patria”.

Julio Francisco Caram
juliocaram1@hotmail.com


CERCO POLICIAL (III)
Ayer, a la salida de mi ciudad, Juan Bautista Alberdi, ya se podía ver el operativo policial, que se repetía a lo largo de la ruta 38 y convertían el viaje en algo lento y tedioso. Cuando llegué a San Miguel de Tucumán me encontré con una ciudad vallada, donde transitar se hacía casi imposible. Me enteré de que el cercado del centro se hizo para que nuestro gobernador pudiera caminar tranquilo tres cuadras. Ahora bien: ¿sólo él tiene derecho a desplazarse sin molestias y con la mayor de las seguridades? ¿Con qué justificativo se armó semejante operativo, cerrando el centro y generando un gigantesco caos vehicular? Claro, total, él dirá ante cualquier queja: “muchachos, déjenme trabajar, hay mucho por hacer”. Señor gobernador, yo también quisiera trabajar y desplazarme por mi provincia como usted lo hace. Lo felicito.

Héctor Rubén Gallo
29 de Agosto 1.345
 Juan B. Alberdi (Tucumán)

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