01 Marzo 2007 Seguir en 
José Domingo López estaba trabajando la tierra de su finca ubicada en La Cañada, en El Manantial. El martes por la tarde fue sorprendido por al menos dos hombres que le clavaron un cuchillo en el cuello, lo que le provocó la muerte de manera casi instantánea. Los sospechosos, según indican las huellas que se encontraron en el lugar, huyeron en bicicleta.
El cuerpo del hombre de 52 años fue encontrado ayer a las 8 por Félix Antonio Díaz, que vive en una precaria vivienda construida en las tierras de la víctima. "Volví a trabajar cerca de las 19 y encontré al caballo con el arado y los arneses en la sombra. Pensé que lo había dejado ahí para que descanse. Me fui a dormir y, cuando me preparaba para salir, lo encontré", indicó el testigo. El jornalero aclaró que un vecino, cuyo nombre se mantiene en reserva, fue el que le quitó todo el equipo de trabajo al caballo con el que estaba trabajando López. "La verdad es que no entiendo cómo no vimos el cuerpo de este buen hombre. No entiendo cómo pudieron haberlo matado así. Era muy querido por todos", indicó Díaz.
Tanto este testigo como el resto de los vecinos aseguraron que no escucharon ningún ruido ni observaron la presencia de personas extrañas en la finca en la que López cultivaba verduras. "El no tenía dinero en la casa. Era un tipo muy laburante y las únicas cosas valiosas que tenían eran sus animales, que son comunes y no tienen un gran valor", aseguró Amelia López, pariente de la víctima.
Un equipo de investigadores, que actúan bajo las órdenes de los comisarios Héctor Manuel Figueroa, Fernando Soria y Miguel Herrera, descartó de plano que el móvil del crimen haya sido el robo, tal como se sospechó en un principio. La víctima, según explicaron sus allegados y familiares, no tenía dinero, y en su casa, ubicada a unos 30 metros de donde se encontró el cadáver, no faltaba ningún objeto de valor.
La hipótesis que manejan los pesquisas es que López fue víctima de un ajuste de cuentas. Las razones podrían ser económicas o una relación sentimental clandestina.
"De él no podemos decir mucho, ya que vivía solo y casi no tenía contacto con su familia. Era un hombre muy solitario", señaló un pariente que prefirió no identificarse.
De lo que los investigadores sí están convencidos es de que la víctima conocía a sus atacantes. Especulan, por el lugar donde se encontró el cadáver, con que antes de ser asesinado estuvo charlando con ellos.
Al cierre de esta edición, los investigadores esperaban para realizar allanamientos en las viviendas de los allegados en busca de alguna prueba y del arma con la que mataron a López.
El cuerpo del hombre de 52 años fue encontrado ayer a las 8 por Félix Antonio Díaz, que vive en una precaria vivienda construida en las tierras de la víctima. "Volví a trabajar cerca de las 19 y encontré al caballo con el arado y los arneses en la sombra. Pensé que lo había dejado ahí para que descanse. Me fui a dormir y, cuando me preparaba para salir, lo encontré", indicó el testigo. El jornalero aclaró que un vecino, cuyo nombre se mantiene en reserva, fue el que le quitó todo el equipo de trabajo al caballo con el que estaba trabajando López. "La verdad es que no entiendo cómo no vimos el cuerpo de este buen hombre. No entiendo cómo pudieron haberlo matado así. Era muy querido por todos", indicó Díaz.
Tanto este testigo como el resto de los vecinos aseguraron que no escucharon ningún ruido ni observaron la presencia de personas extrañas en la finca en la que López cultivaba verduras. "El no tenía dinero en la casa. Era un tipo muy laburante y las únicas cosas valiosas que tenían eran sus animales, que son comunes y no tienen un gran valor", aseguró Amelia López, pariente de la víctima.
Un equipo de investigadores, que actúan bajo las órdenes de los comisarios Héctor Manuel Figueroa, Fernando Soria y Miguel Herrera, descartó de plano que el móvil del crimen haya sido el robo, tal como se sospechó en un principio. La víctima, según explicaron sus allegados y familiares, no tenía dinero, y en su casa, ubicada a unos 30 metros de donde se encontró el cadáver, no faltaba ningún objeto de valor.
La hipótesis que manejan los pesquisas es que López fue víctima de un ajuste de cuentas. Las razones podrían ser económicas o una relación sentimental clandestina.
"De él no podemos decir mucho, ya que vivía solo y casi no tenía contacto con su familia. Era un hombre muy solitario", señaló un pariente que prefirió no identificarse.
De lo que los investigadores sí están convencidos es de que la víctima conocía a sus atacantes. Especulan, por el lugar donde se encontró el cadáver, con que antes de ser asesinado estuvo charlando con ellos.
Al cierre de esta edición, los investigadores esperaban para realizar allanamientos en las viviendas de los allegados en busca de alguna prueba y del arma con la que mataron a López.







