01 Marzo 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- Carlos Carrascosa aseguró ante el tribunal que lo juzga por el homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, que el crimen fue cometido durante un robo y acusó como principal sospechoso al vecino Nicolás Pachelo.
“Quiero saber quién mató a mi mujer. Lo necesito espiritualmente. Quiero lograr reabrir la causa y poder ser querellante”, dijo el imputado y afirmó que él nunca eludió el accionar de la Justicia.
Durante las más de dos horas que duró la declaración, sólo en dos oportunidades su voz se quebró: cuando recordó la muerte de su madre y cuando describió el dolor de los familiares de María Marta que iban llegando a su casa el día de la muerte.
Jorge Ariel Apolo, uno de los tres fiscales designados para acompañar a Daniel Molina Pico en el juicio, fue directo al grano y le preguntó: “¿Mató usted a su esposa?”, y el imputado contestó: “no, para nada”.
“¿Intervino o consintió?”, retrucó el fiscal, y Carrascosa repitió: “No, para nada”.
“¿Encubrió?”, preguntó finalmente Apolo y el viudo contestó: “No”.
Insistencia
Más tarde, uno de los integrantes del tribunal, el juez Luis Rizzi, le preguntó a Carrascosa cuál era su hipótesis del crimen y el acusado apuntó contra su vecino del Carmel.
“Para mí el robo fue el móvil. Faltó la caja chica de ‘Las Damas del Pilar’ (una asociación benéfica a la que pertenecía María Marta) y entre $ 400 y $ 800 pesos que había en mi mesa de luz”, dijo el ex agente de bolsa.
“¿Sospecha de alguien?”, le preguntó el juez Rizzi y Carrascosa contestó: “calculo que algo deben tener que ver nuestro vecino y los guardias de seguridad del country”.
“¿Qué vecino?”, le requirió el juez y el viudo dijo: “Pachelo”.
Sin sorpresas
Carrascosa introdujo así por sus propios dichos lo que ya habían adelantado el primer día del juicio su defensa y los abogados querellantes de la madre de la víctima, Luz Galup Lanus de Hurtig: para la familia, María Marta fue asesinada en su casa cuando descubrió robando a Pachelo y a unos vigiladores.
Para reafirmar la hipótesis, Carrascosa además contó que María Marta, días antes de su muerte, había denunciado en una reunión de seguridad del country Carmel de Pilar, que Pachelo había capturado e intentado cobrar rescate por su perro labrador Tom.
Al iniciarse la declaración, Carrascosa explicó que el 27 de octubre de 2002 él miró partidos de fútbol en la casa de su cuñado Guillermo Bártoli y que María Marta jugó tenis, pasó por esa casa y se fue sola a la suya, donde la encontró en la bañera alrededor de las 19.
Respecto de la hipótesis del accidente dejó bien en claro que fue uno de los médicos quien le dijo: “Carrascosa esto fue un terrible accidente, un accidente muy tonto”.
Aclaró que él estaba convencido de ello porque María Marta era “ágil pero muy torpe” y recordó que su mujer ya se había golpeado la cabeza contra una viga baja del baño y pensó que podía haber pasado lo mismo y que, cuando fue a la bañera a mojarse, se desvaneció y murió ahogada.
Con la intención de demostrar que si querían borrar evidencias lo hubieran hecho, el viudo destacó que no se cremó el cuerpo. (Télam y Especial)
“Quiero saber quién mató a mi mujer. Lo necesito espiritualmente. Quiero lograr reabrir la causa y poder ser querellante”, dijo el imputado y afirmó que él nunca eludió el accionar de la Justicia.
Durante las más de dos horas que duró la declaración, sólo en dos oportunidades su voz se quebró: cuando recordó la muerte de su madre y cuando describió el dolor de los familiares de María Marta que iban llegando a su casa el día de la muerte.
Jorge Ariel Apolo, uno de los tres fiscales designados para acompañar a Daniel Molina Pico en el juicio, fue directo al grano y le preguntó: “¿Mató usted a su esposa?”, y el imputado contestó: “no, para nada”.
“¿Intervino o consintió?”, retrucó el fiscal, y Carrascosa repitió: “No, para nada”.
“¿Encubrió?”, preguntó finalmente Apolo y el viudo contestó: “No”.
Insistencia
Más tarde, uno de los integrantes del tribunal, el juez Luis Rizzi, le preguntó a Carrascosa cuál era su hipótesis del crimen y el acusado apuntó contra su vecino del Carmel.
“Para mí el robo fue el móvil. Faltó la caja chica de ‘Las Damas del Pilar’ (una asociación benéfica a la que pertenecía María Marta) y entre $ 400 y $ 800 pesos que había en mi mesa de luz”, dijo el ex agente de bolsa.
“¿Sospecha de alguien?”, le preguntó el juez Rizzi y Carrascosa contestó: “calculo que algo deben tener que ver nuestro vecino y los guardias de seguridad del country”.
“¿Qué vecino?”, le requirió el juez y el viudo dijo: “Pachelo”.
Sin sorpresas
Carrascosa introdujo así por sus propios dichos lo que ya habían adelantado el primer día del juicio su defensa y los abogados querellantes de la madre de la víctima, Luz Galup Lanus de Hurtig: para la familia, María Marta fue asesinada en su casa cuando descubrió robando a Pachelo y a unos vigiladores.
Para reafirmar la hipótesis, Carrascosa además contó que María Marta, días antes de su muerte, había denunciado en una reunión de seguridad del country Carmel de Pilar, que Pachelo había capturado e intentado cobrar rescate por su perro labrador Tom.
Al iniciarse la declaración, Carrascosa explicó que el 27 de octubre de 2002 él miró partidos de fútbol en la casa de su cuñado Guillermo Bártoli y que María Marta jugó tenis, pasó por esa casa y se fue sola a la suya, donde la encontró en la bañera alrededor de las 19.
Respecto de la hipótesis del accidente dejó bien en claro que fue uno de los médicos quien le dijo: “Carrascosa esto fue un terrible accidente, un accidente muy tonto”.
Aclaró que él estaba convencido de ello porque María Marta era “ágil pero muy torpe” y recordó que su mujer ya se había golpeado la cabeza contra una viga baja del baño y pensó que podía haber pasado lo mismo y que, cuando fue a la bañera a mojarse, se desvaneció y murió ahogada.
Con la intención de demostrar que si querían borrar evidencias lo hubieran hecho, el viudo destacó que no se cremó el cuerpo. (Télam y Especial)







