Escenarios diferentes

Los candidatos a presidente no pueden superar el 15% de adhesión.

06 Octubre 2002
Por Edgardo Alfano

BUENOS AIRES.- Las negociaciones con el FMI, el nuevo escándalo por posibles coimas en el Senado y los intentos oficialistas para cerrar el juicio político contra la Corte Suprema de Justicia en Diputados fueron el eje de atención en una semana donde el presidente Eduardo Duhalde intentó dar un nuevo impulso a su gestión.
En materia económica, la prioridad para Duhalde y para el ministro Roberto Lavagna es tratar de definir la letra de un acuerdo con el Fondo, que permita un respiro al país hasta diciembre de 2003.
Lavagna dejó Washington -tras haberse reunido con el titular del FMI, Horst Koehler, y el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Paul O?Neill- con la sensación de que no todo estaba perdido y de que se presentaba una nueva y última oportunidad para definir el ansiado acuerdo.
Por eso, junto con el titular del Banco Central, Aldo Pignanelli, dejaron en EE.UU. una misión a cargo del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, con el fin de definir el texto de ese acuerdo.
Si las negociaciones avanzan, entonces Lavagna volverá a Washington para cerrar el acuerdo, que se convertirá en la moneda de oro de Duhalde para encarar un proceso electoral con menores presiones económicas.

El ultraduhaldismo
Inclusive, no faltan aquellos ultraduhaldistas que piensan en llevar el actual mandato presidencial hasta diciembre de 2003, como lo estableció en un primer momento la Asamblea Legislativa, si se cierra el acuerdo con el FMI y la Justicia impide la realización de las internas.
Pero lo cierto es que Lavagna, al igual que Duhalde, tienen muy en claro que desde EE.UU. piden "sustentabilidad política" para cualquier acuerdo que se firme.
En otras palabras, alinear bajo un mismo objetivo al Gobierno, el Congreso, a los gobernadores y a los candidatos a presidente. Todo un desafío que la Argentina de hoy no está en condiciones de garantizar.
Para colmo, el Congreso es un escenario de batalla entre senadores, banqueros, diputados y miembros de la Corte Suprema.Una vez más el Senado de la Nación está bajo sospecha, pero también lo están banqueros de primera línea, tanto argentinos como extranjeros, por un lobby para evitar la sanción de una ley que molesta a los bancos.
La Justicia puso la mira en el papel del lobbista de los bancos, Carlos Bercún, aunque eso no debe restar importancia al papel que pudieron haber jugado senadores o banqueros, aunque se trate de estadounidenses o de británicos, cuyas cancillerías cerraron filas para evitar que los embajadores en Buenos Aires deban dar información al juez Claudio Bonadío.
Evidentemente, el caso es una papa caliente que nadie quiere tener en su mano, sobre todo luego de que se reveló que los contactos existieron en el marco del debate de un proyecto de ley que establece una alícuota del 2% a los bancos.
Las llamadas parecen obsesionar al juez, ya que también deben investigar si existieron comunicaciones entre legisladores, banqueros y el lobbista.
Rápidos de reflejos, los senadores intentaron llevar la atención de los medios a los banqueros, con el fin de salir de la línea de fuego. El temor es que este tema de las coimas pase sin pena ni gloria, como ocurrió cuando se investigaron maniobras similares por la ley laboral, durante el gobierno de Fernando de la Rúa.
Mientras tanto, el peronismo quedó a un paso de lograr esta semana el quórum necesario como para desterrar definitivamente el pedido de juicio político a la Corte Suprema de Justicia.

Buscando el quórum
Busca sumar 2 diputados más para lograr los 129 necesarios e imponer quórum. Si esto ocurre, en el Gobierno esperarán un gesto recíproco del alto tribunal, en causas como la pesificación o el destino final del corralito.
Elisa Carrió y el radicalismo pudieron comprobar que carecían del número necesario como para pasar a comisión el pedido de juicio político y evitar así su certificado de defunción.
En tanto, los candidatos a presidente viven su vida inquietos porque ninguno puede superar el techo del 15 % de adhesión.Adolfo Rodríguez Saá, ahora con una luz amarilla en los sondeos que lo llevaron al primer lugar, busca recomponer su figura, tras el fracaso de la caravana que hizo por varios puntos del país. Carlos Menem decidió profundizar su campaña para la interna y con esa decisión crecieron también los problemas teñidos de violencia. Hubo incidentes en el interior del país con amenazas a periodistas; luego los ataques de una brigada "anti-escraches" a fotógrafos, y el viernes por la noche los protagonistas fueron grupos antagónicos que se tomaron a golpes en Parque Norte.En el medio aparecieron las declaraciones del subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, Otto Reich, quien calificó a Menem de corrupto, aunque luego trató de aclarar sus dichos tras un fuerte lobby de allegados al ex presidente. Como se puede apreciar, todo es posible en la dimensión argentina. (DyN)

Tamaño texto
Comentarios