28 Febrero 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- El juicio oral que se sigue por el crimen de María Marta García Belsunce giró ayer en torno de la acusación de que la familia pagó para que, tras el homicidio, no se practicara una autopsia al cuerpo e impidió que la Policía ingresara al country Carmel. En la cuarta jornada del proceso contra Carlos Carrascosa, viudo de la víctima, el Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro incorporó como pruebas las declaraciones indagatorias a Nora “Pichi” Burgués de Taylor y a Sergio Binello, amigos de la familia (este último está procesado por encubrimiento). Además, se leyeron dos careos, uno que “Pichi” mantuvo con Inés Ongay, una amiga de la víctima, y el de Binello con Alberto White, presidente del country.
Ongay aseguró que, tras la muerte de María Marta, charló con la veterinaria Taylor sobre lo ocurrido, porque a ella no le cerraba lo del accidente en la bañera. Según la testigo, la mujer le dijo: “‘El Gordo’ (en referencia a Carrascosa) pidió dos cosas: que no se la llevaran ni le hicieran autopsia, porque esto podía abrir en un suicidio o en un homicidio; y se arregló y pagamos para que se hiciera lo que él quería”.
Taylor, en cambio, dijo que jamás había escuchado lo que llamó “ese disparate” y que, por lo tanto, no podía haberlo dicho. “Nunca particularmente pagué nada ni vi a nadie pagar nada. Ni siquiera la Coca Cola que se sirvió en el velorio”, remarcó. Sin embargo, reconoció que Diego Piazza, un estudiante de Medicina que intentó reanimar a la víctima antes de que llegaran los médicos, dijo: “hay que hacer una autopsia, porque tiene un agujero en la cabeza”.
Otra declaración que compromete a la familia es la de White, quien asegura que tras la muerte de María Marta la guardia del country le informó que un móvil policial estaba yendo al lugar. Entonces -sostuvo- decidió avisarle a Carrascosa, pero fue atendido por el vecino Binello.
Según White, Binello se mostró enojado y le preguntó quién había llamado a la Policía, y él le respondió que suponía que los médicos. Entonces -afirmó- Binello le ordenó: “no los dejes entrar; si es necesario, coimealos”. “Me sentí mal, apretado; lo sentí como una orden”, aseguró el presidente del country, y aclaró que nunca llegó patrullero alguno porque Horacio García Belsunce, hermano de la víctima, le pidió al comisario mayor Angel Cazafus que no fueran.
Otra de las declaraciones que se leyeron y compromete a la familia es la de Guillermo Bártoli, cuñado de María Marta, quien reconoció que dijo que la mujer había muerto en un departamento de Capital Federal, pero aseguró que lo hizo para poder enterrarla en el cementerio de la Recoleta. Según la acusación del fiscal Diego Molina Pico, Bártoli fue el artífice del certificado de defunción “trucho” en el que constaba que la víctima había muerto de un paro cardiorrespiratorio en un departamento y no el country. (Télam)
Ongay aseguró que, tras la muerte de María Marta, charló con la veterinaria Taylor sobre lo ocurrido, porque a ella no le cerraba lo del accidente en la bañera. Según la testigo, la mujer le dijo: “‘El Gordo’ (en referencia a Carrascosa) pidió dos cosas: que no se la llevaran ni le hicieran autopsia, porque esto podía abrir en un suicidio o en un homicidio; y se arregló y pagamos para que se hiciera lo que él quería”.
Taylor, en cambio, dijo que jamás había escuchado lo que llamó “ese disparate” y que, por lo tanto, no podía haberlo dicho. “Nunca particularmente pagué nada ni vi a nadie pagar nada. Ni siquiera la Coca Cola que se sirvió en el velorio”, remarcó. Sin embargo, reconoció que Diego Piazza, un estudiante de Medicina que intentó reanimar a la víctima antes de que llegaran los médicos, dijo: “hay que hacer una autopsia, porque tiene un agujero en la cabeza”.
Otra declaración que compromete a la familia es la de White, quien asegura que tras la muerte de María Marta la guardia del country le informó que un móvil policial estaba yendo al lugar. Entonces -sostuvo- decidió avisarle a Carrascosa, pero fue atendido por el vecino Binello.
Según White, Binello se mostró enojado y le preguntó quién había llamado a la Policía, y él le respondió que suponía que los médicos. Entonces -afirmó- Binello le ordenó: “no los dejes entrar; si es necesario, coimealos”. “Me sentí mal, apretado; lo sentí como una orden”, aseguró el presidente del country, y aclaró que nunca llegó patrullero alguno porque Horacio García Belsunce, hermano de la víctima, le pidió al comisario mayor Angel Cazafus que no fueran.
Otra de las declaraciones que se leyeron y compromete a la familia es la de Guillermo Bártoli, cuñado de María Marta, quien reconoció que dijo que la mujer había muerto en un departamento de Capital Federal, pero aseguró que lo hizo para poder enterrarla en el cementerio de la Recoleta. Según la acusación del fiscal Diego Molina Pico, Bártoli fue el artífice del certificado de defunción “trucho” en el que constaba que la víctima había muerto de un paro cardiorrespiratorio en un departamento y no el country. (Télam)







