27 Febrero 2007 Seguir en 
Guatemala.- Cuatro policías detenidos en un penal de máxima seguridad de Guatemala, acusados de haber asesinado a tres diputados salvadoreños y a un custodio, fueron degollados en sus celdas por un comando armado que había irrumpido en el establecimiento. Casi de inmediato, el gobierno salvadoreño denunció un intento de dejar impune el crimen de los legisladores.
El cuádruple homicidio ocurrió poco antes del anochecer del domingo, en el penal de El Boquerón. El presidente de Guatemala, Oscar Berger, deploró el hecho. “Eran testigos clave para la investigación de la muerte de los diputados”, dijo. El comando debió atravesar al menos ocho puertas para llegar a la celda, donde estaban los policías que, según Berger, tenían nexos con el crimen organizado.
Un vocero policial dijo que los los efectivos presos fueron asesinado “para que no se abra la caja de Pandora”, en alusión a posibles móviles del narcotráfico en la muerte de los legisladores.
Los policías asesinados eran el jefe de la sección de Crimen Organizado, Luis Arturo Herrera López; un oficial y dos agentes. Sus víctimas fueron los diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano (Parlacen) Eduardo D’Aubuisson, William Pichinte y José Ramón González, y el custodio Gerardo Ramírez. Fueron asesinados a balazos y posteriormente quemaron los cadáveres. (Télam)
El cuádruple homicidio ocurrió poco antes del anochecer del domingo, en el penal de El Boquerón. El presidente de Guatemala, Oscar Berger, deploró el hecho. “Eran testigos clave para la investigación de la muerte de los diputados”, dijo. El comando debió atravesar al menos ocho puertas para llegar a la celda, donde estaban los policías que, según Berger, tenían nexos con el crimen organizado.
Un vocero policial dijo que los los efectivos presos fueron asesinado “para que no se abra la caja de Pandora”, en alusión a posibles móviles del narcotráfico en la muerte de los legisladores.
Los policías asesinados eran el jefe de la sección de Crimen Organizado, Luis Arturo Herrera López; un oficial y dos agentes. Sus víctimas fueron los diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano (Parlacen) Eduardo D’Aubuisson, William Pichinte y José Ramón González, y el custodio Gerardo Ramírez. Fueron asesinados a balazos y posteriormente quemaron los cadáveres. (Télam)
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