Una estrategia para el juego

Aunque desde el oficialismo se esfuercen por mostrar algo diferente, los proyectos de Kirchner y de su esposa son indivisibles. El ejemplo de contradicción de Cobos. Por Angel Anaya - Columnista.

27 Febrero 2007
Buenos Aires.- Todos los sectores del riñón kirchnerista fueron parte del acto de lanzamiento de la esposa del Presidente como aspirante a la candidatura mayor y muchos de ellos están ahora pendientes de que Kirchner, al menos, algo diga en el mensaje del jueves a la asamblea legislativa.
Una frase fundamental del diputado Carlos Kunkel en aquella ocasión traduce una clave de la estrategia en marcha: “queremos cambiar el gobierno, pero no el proyecto y por eso acompañamos a Cristina”. ¿Es posible que quienes pernoctan juntos diferencien cuestiones semejantes? Seguramente no, pero la trampa dialéctica se justifica con la fórmula de solución que finalmente parece haberse hallado para que la candidatura de la senadora y esposa pueda correr sin necesidad de que Kirchner desista de la suya. Si Cristina no alcanza una capacidad suficiente para imponerse en las encuestas sobre la primera vuelta, su renunciamiento  sería un “gesto supremo” en beneficio de su esposo.
Se trata -según se dice en la Casa Rosada- del imaginario de Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia. Esta vez no será como en los tiempos de Evita, cuando los militares presionaron a Perón para que descartara a la esposa como candidata a la vicepresidencia, ni Cristina Fernández sería una presidenta de utilería como María Estela Martínez. Las encuestas tendrán la palabra y el vínculo conyugal jugará como otra monótona variante del peronismo.

El caso que sorprende
La política nacional, como se observa, depara pocas variantes y, en última instancia, está condicionada por el manejo de la economía de corto plazo. Un ejemplo concluyente sobre esto último lo acaba de dar el gobernador de Mendoza, Julio Cobos, ratificado como líder de la UCR local por la jueza Servini de Cubría y probable candidato a vice del kirchnerismo.
Cobos afirma con relación al caso del Indec que no hubo interferencias del gobierno central en los índices de precios. “Con los índices de crecimiento y de generación de empleo que tiene, le gente percibe si la plata le permite irse de vacaciones o ir al supermercado”, afirma el gobernador cuyano; es decir que mientras haya plata en las canillas a nadie le interesa lo que contenga el tanque.
El caso Cobos es tal vez el más espectacular en las mutaciones políticas que se han operado a partir de la crisis, pues no incluye el abandono de la militancia original a pesar de militar con el adversario. Para mayor evidencia vale la pena recoger de su reportaje en “La Nación” una referencia directa a la situación de la UCR: “es una lástima que empiecen el diálogo hablando con foráneos y no con su propio partido”; es decir, “haz lo que yo digo, pero no lo que hago”. (De nuestra Sucursal)



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