Las lluvias causan estragos en la región amazónica de Bolivia

Beni, que abastece de carne vacuna a siete provincias, fue declarada zona de desastre. El desborde del río Mamoré inundó la ciudad de Trinidad, de 90.000 habitantes. Planifican una evacuación masiva.

AISLADOS. Un viejo sillón es lo único que pudieron ubicar en el improvisado bote estos niños de Trinidad. REUTERS
AISLADOS. Un viejo sillón es lo único que pudieron ubicar en el improvisado bote estos niños de Trinidad. REUTERS
27 Febrero 2007
LA PAZ.- La ciudad amazónica de Trinidad está bajo el agua por la crecida del río Mamoré, y hay temor por el posible brote de epidemias, informó el director nacional de Defensa Civil, general Gonzalo Lora. Un panorama desolador se presenta en Beni, que fue declarada zona de desastre.
En Trinidad se improvisaron albergues en carpas instaladas en carreteras porque barrios enteros fueron inundados. También se habilitaron 24 escuelas para albergar a unas 2.000 familias. La gente que no quiere dejar sus casas optó por dormir sobre bancos de madera en medio del agua, explicó el funcionario a su regreso a La Paz desde Trinidad. “Sólo hay desesperación”, relató.
Lora dio un informe sobre la situación al presidente Evo Morales, que convocó de urgencia a su equipo de ministros. El gobierno trata de definir una nueva estrategia para socorrer a unas 20.000 familias damnificadas. “Hemos habilitado carpas; hemos entregado alimentos y bidones de agua; brigadas médicas se desplazan por los sitios inundados”, informó Lora. Ya se recibieron 138 toneladas de alimentos donados por varios países y organismos internacionales.

Dos meses de aguaceros
El fenómeno climático de El Niño golpeó con dureza a Bolivia, con lluvias, sequías y heladas en las distintas regiones. Los torrenciales aguaceros que durante dos meses azotaron el país han causado la muerte de 35 personas. Otras diez siguen desaparecidas y las pérdidas se calculan en más de U$S 120 millones. Hasta el momento suman 500.000 los damnificados. La crisis sanitaria, con brotes de dengue y de otras enfermedades infecciosas, hace más dramático el escenario nacional.
La provincia de Beni, donde decenas de comunidades campesinas y aborígenes han quedado aisladas, es la más afectada por las inundaciones. Más de 20.000 reses murieron ahogadas o de hambre, lejos de los pastizales. La falta de forraje también ha puesto en serio riesgo a 500.000 reses mayores y a 600.000 terneros.
Beni, con 6,5 millones de cabezas de ganado, abastece a siete de las nueve regiones bolivianas. En la vecina provincia de Santa Cruz, la más rica y poblada en el oriente del país, los aguaceros han anegado más de 100.000 hectáreas de cultivos de soja, producto estrella de las exportaciones no tradicionales de Bolivia. (AFP-NA-Reuter)






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