26 Febrero 2007 Seguir en 
Los defensores de María del Valle Dip, Angel Paliza y Sebastián Herrera Prieto, presentarán hoy los informes de los estudios psicológicos que se le realizaron a la acusada del crimen de la contadora Liliana del Valle Cruz.
Los estudios serán entregados horas antes de que el juez Alfonso Zotoli (secretaría de Diego López Avila) resuelva si confirmará la prisión preventiva que pidió el fiscal.
Por otro lado, este fin de semana se supo que Dip habría comprado una importante cantidad de ampollas de una droga con la que, según se sospecha, inmovilizó a la contadora para luego, de acuerdo con la autopsia, degollarla.
La acusada del crimen llamó el martes 6 por la mañana -día en el que desapareció la víctima- a una droguería, para solicitar que le enviaran ampollas de bromuro de pancuronio, que es utilizado para inmovilizar.
La persona a la que se le inyecta esta sustancia, de acuerdo con lo informado por especialistas, no puede moverse ni hablar, pero permanece consciente y puede sentir dolor.
Ante el fiscal Alejandro Noguera (secretaría de María Verónica López Cisneros) se presentaron la empleada y el propietario de la droguería, cuyos nombres se mantienen en reserva. La primera sostuvo que la mujer le pidió primero seis ampollas y después solicitó otras cinco. La empleada ratificó que antes del mediodía le entregaron la droga en la farmacia.
El propietario de la empresa, por su parte, sostuvo que este producto generalmente no se vende en farmacias y que la cantidad que adquirió Dip es casi la mitad de lo que la droguería vendió en los últimos años.
Examen clave
Los investigadores no entendían cómo habría hecho Dip para reducir a Cruz que era más grande físicamente que la acusada. La médica tampoco presentaba lesiones que permitieran sospechar que habían mantenido una pelea.
En un principio se especuló con que la había dormido, pero los resultados de la autopsia no determinaron la presencia de alguna sustancia que pudiera surtir ese efecto. La versión de que se le inyectó el bromuro de pancuronio se confirmará o se descartará cuando se conozcan los resultados de los exámenes toxicológicos que se le realizan a las vísceras de la contadora.
La situación procesal de la imputada se agravaría considerablemente si se comprueba esta teoría. Sería la prueba que buscaba Juan Carlos Múkdise, representante legal de la familia de la contadora, para solicitar que le sea imputado homicidio agravado, por entenderse que hubo premeditación. Actualmente está acusada de homicidio simple.
Los estudios serán entregados horas antes de que el juez Alfonso Zotoli (secretaría de Diego López Avila) resuelva si confirmará la prisión preventiva que pidió el fiscal.
Por otro lado, este fin de semana se supo que Dip habría comprado una importante cantidad de ampollas de una droga con la que, según se sospecha, inmovilizó a la contadora para luego, de acuerdo con la autopsia, degollarla.
La acusada del crimen llamó el martes 6 por la mañana -día en el que desapareció la víctima- a una droguería, para solicitar que le enviaran ampollas de bromuro de pancuronio, que es utilizado para inmovilizar.
La persona a la que se le inyecta esta sustancia, de acuerdo con lo informado por especialistas, no puede moverse ni hablar, pero permanece consciente y puede sentir dolor.
Ante el fiscal Alejandro Noguera (secretaría de María Verónica López Cisneros) se presentaron la empleada y el propietario de la droguería, cuyos nombres se mantienen en reserva. La primera sostuvo que la mujer le pidió primero seis ampollas y después solicitó otras cinco. La empleada ratificó que antes del mediodía le entregaron la droga en la farmacia.
El propietario de la empresa, por su parte, sostuvo que este producto generalmente no se vende en farmacias y que la cantidad que adquirió Dip es casi la mitad de lo que la droguería vendió en los últimos años.
Examen clave
Los investigadores no entendían cómo habría hecho Dip para reducir a Cruz que era más grande físicamente que la acusada. La médica tampoco presentaba lesiones que permitieran sospechar que habían mantenido una pelea.
En un principio se especuló con que la había dormido, pero los resultados de la autopsia no determinaron la presencia de alguna sustancia que pudiera surtir ese efecto. La versión de que se le inyectó el bromuro de pancuronio se confirmará o se descartará cuando se conozcan los resultados de los exámenes toxicológicos que se le realizan a las vísceras de la contadora.
La situación procesal de la imputada se agravaría considerablemente si se comprueba esta teoría. Sería la prueba que buscaba Juan Carlos Múkdise, representante legal de la familia de la contadora, para solicitar que le sea imputado homicidio agravado, por entenderse que hubo premeditación. Actualmente está acusada de homicidio simple.







