26 Febrero 2007 Seguir en 
Un policía recibió ayer a la madrugada una feroz golpiza por parte de un grupo de jóvenes a la salida de un baile, en Leales.
El sargento Mario Miguel Villa, de 47 años, presta servicio en la comisaría de Ingenio Leales. A las 3.40, se encontraba patrullando la zona en un móvil policial cuando recibió la orden de acudir a una fiesta de cumpleaños que se estaba realizando en el Centro de Integración Comunitaria de esa localidad, debido a que se había recibido información de que había problemas en el lugar.
"Cuando llegué había un grupo de jóvenes en la puerta causando desmanes", dijo a LA GACETA el sargento agredido. "Eran cuatro o seis personas -no me acuerdo bien- y tenían entre 24 y 25 años. Parecía que estaban drogados; al menos, esa fue la impresión que me dio a mí. Estaban intentando ingresar por la fuerza a la fiesta", agregó Villa
A pesar de que en ese momento se encontraba solo, el sargento se bajó del vehículo para intentar dialogar con los jóvenes, pero inmediatamente estos comenzaron a atacarlo. "Me quitaron la Itaka y el cargador de la pistola. Después me golpearon un ojo con una piedra y me empezaron a pegar patadas y golpes con los puños", relató, todavía conmocionado por la agresión. En ese momento acudieron vecinos y asistentes de la fiesta para socorrerlo.
Pero al parecer, para los atacantes golpear a Villa no fue suficiente: también se ensañaron con el móvil policial en el que había llegado, al que le arrojaron piedras y golpearon con el arma que le habían sustraído al policía. Instantes después se dieron a la fuga.
A pocas cuadras
Cuando en la comisaría de Leales se enteraron de lo ocurrido solicitaron apoyo al personal del cuerpo de Infantería, que recorrió la zona en busca de los agresores.
A pocas cuadras de donde se realizaba la fiesta interceptaron a dos personas que coincidían con las descripciones de los agresores que habían dado los testigos del hecho.
En el procedimiento, que estuvo a cargo del comisario general José Reynaldo Carrizo, y del comisario Félix Coronel, se detuvo a dos sospechosos: un menor de 18 años y un joven de 20, identificado como Luciano Saavedra, ambos con domicilio en Erín, Ingenio Leales. Saavedra fue alojado en la comisaría de Banda del Río Salí y el menor, en la comisaría de Alderetes.
Por su parte, Villa había sido trasladado al hospital Padilla, donde le hicieron 12 puntos en el párpado derecho. Luego fue internado en un sanatorio privado de la capital, donde permanecerá en recuperación.
Todavía hay tres atacantes prófugos, que están siendo intensamente buscados por personal de la Brigada de Investigaciones Este y de Infantería. La Policía sospecha que pueden haber sido más los que participaron de la agresión. A Villa le dieron una licencia de 40 días para que se recupere de los golpes recibidos.
El sargento Mario Miguel Villa, de 47 años, presta servicio en la comisaría de Ingenio Leales. A las 3.40, se encontraba patrullando la zona en un móvil policial cuando recibió la orden de acudir a una fiesta de cumpleaños que se estaba realizando en el Centro de Integración Comunitaria de esa localidad, debido a que se había recibido información de que había problemas en el lugar.
"Cuando llegué había un grupo de jóvenes en la puerta causando desmanes", dijo a LA GACETA el sargento agredido. "Eran cuatro o seis personas -no me acuerdo bien- y tenían entre 24 y 25 años. Parecía que estaban drogados; al menos, esa fue la impresión que me dio a mí. Estaban intentando ingresar por la fuerza a la fiesta", agregó Villa
A pesar de que en ese momento se encontraba solo, el sargento se bajó del vehículo para intentar dialogar con los jóvenes, pero inmediatamente estos comenzaron a atacarlo. "Me quitaron la Itaka y el cargador de la pistola. Después me golpearon un ojo con una piedra y me empezaron a pegar patadas y golpes con los puños", relató, todavía conmocionado por la agresión. En ese momento acudieron vecinos y asistentes de la fiesta para socorrerlo.
Pero al parecer, para los atacantes golpear a Villa no fue suficiente: también se ensañaron con el móvil policial en el que había llegado, al que le arrojaron piedras y golpearon con el arma que le habían sustraído al policía. Instantes después se dieron a la fuga.
A pocas cuadras
Cuando en la comisaría de Leales se enteraron de lo ocurrido solicitaron apoyo al personal del cuerpo de Infantería, que recorrió la zona en busca de los agresores.
A pocas cuadras de donde se realizaba la fiesta interceptaron a dos personas que coincidían con las descripciones de los agresores que habían dado los testigos del hecho.
En el procedimiento, que estuvo a cargo del comisario general José Reynaldo Carrizo, y del comisario Félix Coronel, se detuvo a dos sospechosos: un menor de 18 años y un joven de 20, identificado como Luciano Saavedra, ambos con domicilio en Erín, Ingenio Leales. Saavedra fue alojado en la comisaría de Banda del Río Salí y el menor, en la comisaría de Alderetes.
Por su parte, Villa había sido trasladado al hospital Padilla, donde le hicieron 12 puntos en el párpado derecho. Luego fue internado en un sanatorio privado de la capital, donde permanecerá en recuperación.
Todavía hay tres atacantes prófugos, que están siendo intensamente buscados por personal de la Brigada de Investigaciones Este y de Infantería. La Policía sospecha que pueden haber sido más los que participaron de la agresión. A Villa le dieron una licencia de 40 días para que se recupere de los golpes recibidos.







