25 Febrero 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El ensanchamiento de la brecha social, la pobreza creciente por acción de la globalización económica neoliberal y la pérdida de fieles a expensas de grupos evangélicos, son apenas un trípode de preocupaciones que los obispos presentarán en mayo al papa Benedicto XVI en su primera incursión a América Latina.
La faz política tampoco escapará al panorama regional que los prelados trazarán sobre el continente que Juan Pablo II definió como “la esperanza del catolicismo”, pero donde sin embargo los hombres de Iglesia dicen advertir el nacimiento de un neo-socialismo, en casos con raíces ateas o marxistas.
“La aplicación de medidas neoliberales profundizó la disparidad entre ricos y pobres, por eso mucha gente creyó encontrar una solución en gobiernos de izquierda, pero lamentablemente las condiciones no han permitido una salida”, graficó el sacerdote venezolano David Gutiérrez Gutiérrez, vocero del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).
Pero el eje del debate previsto para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe -a realizarse del 13 al 31 de mayo en el santuario de Aparecida, Brasil- será la búsqueda de estrategias pastorales para revertir la fuga de católicos hacia sectas, nuevos movimientos religiosos o Iglesias evangélicas, cuyo auge es significativo en la región. En Argentina no hay datos oficiales sobre esta sangría de fieles hacia credos “no tradicionales”, dado que ya no se incluye la pregunta sobre la creencia religiosa en los censos nacionales, pero sí en Brasil, donde la Iglesia Universal del Reino de Dios experimentó un crecimiento del 681,5% entre 1991 y 2000. En ese mismo período, las demás denominaciones evangélicas crecieron en conjunto el 98,5%, mientras que los católicos aumentaron un 2,5%, muy por debajo del 15,7 de la tasa de crecimiento de la población ese país.
El hecho de que sectores católicos responsabilicen a “sectas protestantes” de este fenómeno provoca la reacción de las iglesias surgidas de la Reforma, que cuestionan el trato peyorativo hacia esos grupos religiosos que lograron reconocer las necesidades espirituales y sociales de la gente. Las fuentes evangélicas consultadas dicen tener excelentes relaciones ecuménicas con el Vaticano y desarrollar acciones proselitistas similares a las del catolicismo en pro de la renovación moral, ética y espiritual del continente, aunque toman distancia del accionar de grupos que sólo buscan poder, manipulan la voluntad de sus miembros o esconden un afán económico.
La reunión continental de obispos, que inaugurará el Papa antes de despedirse de su visita al Brasil, contará con la presencia de 176 obispos, arzobispos y cardenales en su mayoría latinoamericanos, pero también prelados “referentes” -tal el término utilizado por los organizadores- de Estados Unidos, Canadá, España e Italia.
El Episcopado argentino no tendrá una de las delegaciones más numerosas, al tomarse en cuenta la relación un obispo por cada ocho que fijó el Celam y pone a Brasil y México en los primeros lugares.
El cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires) lo hará por “derecho propio” y monseñor Andrés Stanovnik (Reconquista) en su carácter de secretario general del Celam. Los nueve restantes fueron elegidos por los propios obispos: Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), Luis Héctor Villalba (Tucumán), Marcelo Angiolo Melani (Neuquén), Carlos José Ñáñez (Córdoba), José María Arancibia (Mendoza), Juan Rubén Martínez (Posadas), José María Arancedo (Santa Fe), Guillermo Garlatti (Bahía Blanca) y Sergio Fenoy (San Miguel). (DyN)
La faz política tampoco escapará al panorama regional que los prelados trazarán sobre el continente que Juan Pablo II definió como “la esperanza del catolicismo”, pero donde sin embargo los hombres de Iglesia dicen advertir el nacimiento de un neo-socialismo, en casos con raíces ateas o marxistas.
“La aplicación de medidas neoliberales profundizó la disparidad entre ricos y pobres, por eso mucha gente creyó encontrar una solución en gobiernos de izquierda, pero lamentablemente las condiciones no han permitido una salida”, graficó el sacerdote venezolano David Gutiérrez Gutiérrez, vocero del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).
Pero el eje del debate previsto para la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe -a realizarse del 13 al 31 de mayo en el santuario de Aparecida, Brasil- será la búsqueda de estrategias pastorales para revertir la fuga de católicos hacia sectas, nuevos movimientos religiosos o Iglesias evangélicas, cuyo auge es significativo en la región. En Argentina no hay datos oficiales sobre esta sangría de fieles hacia credos “no tradicionales”, dado que ya no se incluye la pregunta sobre la creencia religiosa en los censos nacionales, pero sí en Brasil, donde la Iglesia Universal del Reino de Dios experimentó un crecimiento del 681,5% entre 1991 y 2000. En ese mismo período, las demás denominaciones evangélicas crecieron en conjunto el 98,5%, mientras que los católicos aumentaron un 2,5%, muy por debajo del 15,7 de la tasa de crecimiento de la población ese país.
El hecho de que sectores católicos responsabilicen a “sectas protestantes” de este fenómeno provoca la reacción de las iglesias surgidas de la Reforma, que cuestionan el trato peyorativo hacia esos grupos religiosos que lograron reconocer las necesidades espirituales y sociales de la gente. Las fuentes evangélicas consultadas dicen tener excelentes relaciones ecuménicas con el Vaticano y desarrollar acciones proselitistas similares a las del catolicismo en pro de la renovación moral, ética y espiritual del continente, aunque toman distancia del accionar de grupos que sólo buscan poder, manipulan la voluntad de sus miembros o esconden un afán económico.
La reunión continental de obispos, que inaugurará el Papa antes de despedirse de su visita al Brasil, contará con la presencia de 176 obispos, arzobispos y cardenales en su mayoría latinoamericanos, pero también prelados “referentes” -tal el término utilizado por los organizadores- de Estados Unidos, Canadá, España e Italia.
El Episcopado argentino no tendrá una de las delegaciones más numerosas, al tomarse en cuenta la relación un obispo por cada ocho que fijó el Celam y pone a Brasil y México en los primeros lugares.
El cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires) lo hará por “derecho propio” y monseñor Andrés Stanovnik (Reconquista) en su carácter de secretario general del Celam. Los nueve restantes fueron elegidos por los propios obispos: Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), Luis Héctor Villalba (Tucumán), Marcelo Angiolo Melani (Neuquén), Carlos José Ñáñez (Córdoba), José María Arancibia (Mendoza), Juan Rubén Martínez (Posadas), José María Arancedo (Santa Fe), Guillermo Garlatti (Bahía Blanca) y Sergio Fenoy (San Miguel). (DyN)







