06 Octubre 2002 Seguir en 
En el barrio Soeme los delincuentes actúan sin descanso. En bicicleta, a pie y hasta a caballo, ladrones y asaltantes se burlan de los vecinos, regresan a robar dos y tres veces al mismo negocio, asaltan "a repetición" a colectivos, aguardan a los chicos en las esquinas para quitarles zapatillas, abrigos y bicicletas, o aprovechan la espera en la parada de ómnibus para "hacer el día" con las pertenencias de los pasajeros. Para Marcelo Luque vivir con desconfianza ya es una costumbre. El farmacéutico ya tuvo nueve encuentros con delincuentes, entre robos y asaltos (de los cuales varios fueron a mano armada, y dos de ellos con disparos). El último ocurrió hace exactamente un año. "Tuve que poner rejas, asociarme a una agencia de vigilancia, contratar un seguro especial. Así y todo, no vivo tranquilo: a partir de las 11 y desde las 19, atiendo a través de la reja, y cierro si veo a una persona sospechosa. Es como vivir preso", se queja Luque.
El agua que corre permanentemente por las cunetas y los numerosos baches en las polvorientas calles del barrio son los problemas más pequeños de esta comunidad, en la que viven como mínimo 1.800 personas (cálculo estimado en base a 600 viviendas, con al menos tres habitantes cada una).
La seguridad es el reclamo más importante y más urgente, dicen los vecinos. Tanto, que ya cortaron la ruta 305 dos veces para reclamar que se instale un destacamento de la Policía en el barrio.
Sandra Fernández sufrió tres asaltos en cuatro días: 18, 20 y 21 de setiembre. La joven, propietaria de una carnicería sobre la calle principal del barrio Soeme, contó que en dos oportunidades los asaltantes ingresaron al negocio a media mañana y, con armas en la mano, le quitaron la plata de la caja, además de relojes y otras pertenencias a los clientes. "A uno de los que vino el sábado lo reconocí. Era el mismo que ya me había asaltado el miércoles", contó.
"Los delincuentes se pasean caminando, en bicicleta o hasta a caballo, como en el "Lejano Oeste". "Se nos ríen en la cara", se quejó Marta Brito, quien vive en el vecino barrio Pablo VI.
Sin recursos
Las denuncias en la comisaría de El Colmenar no siempre tienen el eco esperado por los vecinos. "Ahora patrullan más, los policías hacen rondas, pero no alcanza", dijo Luque. La jurisdicción de la comisaría de El Colmenar abarca los barrios APEM, 200 Viviendas, Pablo VI, Experimental II, Santa Rosa, Soeme, entre varios otros. "Son más de 70.000 personas, y nosotros contamos con un total de 23 efectivos (cinco o seis por guardia) y una sola camioneta", indica el comisario principal Federico Córdoba.
Córdoba señaló que ya están avanzadas las tratativas para instalar el destacamento. "El Gobierno se comprometió a dar una solución rápida al pedido. Calculo que será en diez días más", dijo.
Organizados
Sin esperar a que se instale el destacamento, algunos vecinos empezaron a organizarse para prevenir los robos. "Tenemos un silbato como el de los árbitros para hacernos escuchar si pasa algo raro. Las madres acompañan a los chicos hasta la parada, y los esperan a la hora de volver. Muchos están consiguiendo armas para defenderse", señaló marta Brito.
El peligro crece a la noche
Para los colectiveros los asaltos en El Colmenar ya son parte de la rutina diaria. El mecanismo es más o menos el mismo siempre: suben tres personas, casi siempre armadas. Uno apunta al chofer, otro a los pasajeros y el tercero recoge la recaudación y las pertenencias de valor de quienes viajan en el colectivo. "A mí me asaltaron hace dos meses, en la esquina de la calle 10 y diagonal, del barrio San Lorenzo. También les quitaron plata a los pasajeros. El horario de la noche es el peor, pero no se puede acortar el horario, así que seguimos", relata Héctor Mendoza, chofer de la línea 7.
El CAPS de la zona también fue robado, aunque su situación no es tan grave. "Dos veces rompieron la puerta del depósito. Las dos veces se llevaron leche", contó la pediatra Cristina Cabral.
Asesinato en plena siesta
El 22 de setiembre, en el barrio Soeme, casi en el límite con el barrio Pablo VI, hubo una muerte violenta: Guillermo Bellone había ido a comprar cerveza antes de ver el partido de fútbol que empezaba a las 16, cuando se le vino encima una combi en la que iban cuatro personas (dos mujeres y dos hombres). Uno de ellos sería Diego Lara, quien se habría bajado y lo habría matado de dos tiros. Según contó Sandra Bellone, el matador de su hermano sería el mismo hombre que robó dos veces en la carnicería de Sandra Fernández, y tendría numerosos antecedentes policiales. "Entra y sale de la comisaría como si nada", denunció.
La mujer desmintió que su hermano tuviera antecedentes policiales, denunció que la Policía "está prendida con los delincuentes", y que Lara aún está prófugo porque los efectivos "no se ocuparon de ir a buscarlo".
El agua que corre permanentemente por las cunetas y los numerosos baches en las polvorientas calles del barrio son los problemas más pequeños de esta comunidad, en la que viven como mínimo 1.800 personas (cálculo estimado en base a 600 viviendas, con al menos tres habitantes cada una).
La seguridad es el reclamo más importante y más urgente, dicen los vecinos. Tanto, que ya cortaron la ruta 305 dos veces para reclamar que se instale un destacamento de la Policía en el barrio.
Sandra Fernández sufrió tres asaltos en cuatro días: 18, 20 y 21 de setiembre. La joven, propietaria de una carnicería sobre la calle principal del barrio Soeme, contó que en dos oportunidades los asaltantes ingresaron al negocio a media mañana y, con armas en la mano, le quitaron la plata de la caja, además de relojes y otras pertenencias a los clientes. "A uno de los que vino el sábado lo reconocí. Era el mismo que ya me había asaltado el miércoles", contó.
"Los delincuentes se pasean caminando, en bicicleta o hasta a caballo, como en el "Lejano Oeste". "Se nos ríen en la cara", se quejó Marta Brito, quien vive en el vecino barrio Pablo VI.
Sin recursos
Las denuncias en la comisaría de El Colmenar no siempre tienen el eco esperado por los vecinos. "Ahora patrullan más, los policías hacen rondas, pero no alcanza", dijo Luque. La jurisdicción de la comisaría de El Colmenar abarca los barrios APEM, 200 Viviendas, Pablo VI, Experimental II, Santa Rosa, Soeme, entre varios otros. "Son más de 70.000 personas, y nosotros contamos con un total de 23 efectivos (cinco o seis por guardia) y una sola camioneta", indica el comisario principal Federico Córdoba.
Córdoba señaló que ya están avanzadas las tratativas para instalar el destacamento. "El Gobierno se comprometió a dar una solución rápida al pedido. Calculo que será en diez días más", dijo.
Organizados
Sin esperar a que se instale el destacamento, algunos vecinos empezaron a organizarse para prevenir los robos. "Tenemos un silbato como el de los árbitros para hacernos escuchar si pasa algo raro. Las madres acompañan a los chicos hasta la parada, y los esperan a la hora de volver. Muchos están consiguiendo armas para defenderse", señaló marta Brito.
El peligro crece a la noche
Para los colectiveros los asaltos en El Colmenar ya son parte de la rutina diaria. El mecanismo es más o menos el mismo siempre: suben tres personas, casi siempre armadas. Uno apunta al chofer, otro a los pasajeros y el tercero recoge la recaudación y las pertenencias de valor de quienes viajan en el colectivo. "A mí me asaltaron hace dos meses, en la esquina de la calle 10 y diagonal, del barrio San Lorenzo. También les quitaron plata a los pasajeros. El horario de la noche es el peor, pero no se puede acortar el horario, así que seguimos", relata Héctor Mendoza, chofer de la línea 7.
El CAPS de la zona también fue robado, aunque su situación no es tan grave. "Dos veces rompieron la puerta del depósito. Las dos veces se llevaron leche", contó la pediatra Cristina Cabral.
Asesinato en plena siesta
El 22 de setiembre, en el barrio Soeme, casi en el límite con el barrio Pablo VI, hubo una muerte violenta: Guillermo Bellone había ido a comprar cerveza antes de ver el partido de fútbol que empezaba a las 16, cuando se le vino encima una combi en la que iban cuatro personas (dos mujeres y dos hombres). Uno de ellos sería Diego Lara, quien se habría bajado y lo habría matado de dos tiros. Según contó Sandra Bellone, el matador de su hermano sería el mismo hombre que robó dos veces en la carnicería de Sandra Fernández, y tendría numerosos antecedentes policiales. "Entra y sale de la comisaría como si nada", denunció.
La mujer desmintió que su hermano tuviera antecedentes policiales, denunció que la Policía "está prendida con los delincuentes", y que Lara aún está prófugo porque los efectivos "no se ocuparon de ir a buscarlo".







