Los tiempos se agotan

La costumbre de vivir al fiado.

04 Octubre 2002
Por Marcelo Aguaysol

¿Y ahora qué? Está claro que todo el andamiaje del Poder Ejecutivo, según lo presentan los funcionarios, pasa por las respuestas que pueda darle la Nación a Tucumán. De nada servirán las medias tintas. Todo debe aclararse para bien o para mal. El tiempo se le acaba a la gestión de Julio Miranda y no importará si se firma o no el acuerdo con el FMI. Las respuestas deben ser rápidas. El sector privado, que se siente defraudado y hasta estafado por los incumplimientos oficiales, está cerrando el tubo de oxígeno que le prestó al Gobierno. Hasta ahora se sabe cuándo se iniciará el nuevo sistema de canje de bonos por efectivo, pero su continuidad en el tiempo es toda una incógnita.
Osvaldo Jaldo, el ministro de Economía, parece un cliente en default que ya agotó las hojas de la libreta que el almacenero le había concedido para pedir fiado. La Nación, la principal proveedora de la Provincia, sólo acusó recibo del cambio de rubro en Tucumán (Jaldo por Joaquín Ferre), pero mantiene sus dudas sobre si Miranda está dispuesto a hacer los deberes financieros y políticos, para seguir abasteciendo a una provincia conflictiva.
Jaldo pidió a sus pares consonancia con el ajuste del gasto político que prometió desde que asumió en el PE. Pero, hasta ahora, parece que los ministros sufrieron amnesia. Se olvidaron de caminar hacia el Ministerio de Economía para entregar la lista del personal de gabinete, que cobra un sueldo mensual promedio de $ 2.000. Muchos de sus miembros no tienen una activa participación en la elaboración de planes para el último año de la administración mirandista.
Ya Miranda incumplió su promesa de ponerse a tono con medidas ejemplificadoras cuando en agosto del año pasado anunció la reducción del gasto y la prohibición de nombramientos políticos en el sector público. A esas palabras se las llevó el viento y las designaciones de asesores terminaron llenando las páginas diarias del Boletín Oficial.

Mensajes sin retorno
Una actitud similar se observó ayer en la Legislatura. Al proponer a sus candidatos para ocupar la mesa de conducción del cuerpo, el interbloque opositor también adosó un plan de trabajo. A través del peronista Osvaldo Cirnigliaro, ese sector parlamentario indicó que si llegaban a ocupar cargos estratégicos, en el breve plazo se publicitarían la labor de cada legislador, la discriminación del gasto del cuerpo desde su asunción a fines de octubre de 1999, y hasta la bancarización de todos los agentes legislativos, contratados y permanentes. El oficialismo miró hacia otro lado, pese a imponer su terna en la votación.
A pocos días de cumplirse el tercer año de gestión, sería bueno que la Provincia deje de vivir al fiado y trate de generar recursos propios, no con la actitud quijotesca de unos pocos sino con una labor de conjunto.

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