04 Octubre 2002 Seguir en 
Nadie quedó conforme. Tras la sentencia quedó definido que todo el juicio giraba en torno de la forma en que la Policía debe luchar contra la delincuencia y los excesos que a veces se cometen en ese trabajo.
Los más exaltados fueron los hermanos Tomás y Roberto Rodríguez, quienes aseguraron que tienen que pagar culpas por intentar detener a asaltantes. "Yo soy un verdadero policía, y mis hijos lo saben bien. La sociedad nos apoya y la Justicia se somete a esta deshonra. Hubiera preferido morir enfrentando a (Luis) Mansilla que ser condenado de esta manera", dijo, a los gritos, Roberto Rodríguez. La esposa de Tomás, en tanto, salió a defenderlo. "El tiene 28 años como policía, y son los delincuentes los que deben ser condenados. Pero no importa, porque mi esposo está vivo, pero Mansilla está muerto, y de abajo de la tierra nadie vuelve", afirmó, en medio de un ataque de nervios.
Se vivieron momentos de gran tensión, en los que se tiraron las vallas de contención que se habían colocado. Hubo que atender a algunos familiares de los condenados y todos lloraron al escuchar el fallo. Todos los policías seguirán libres, hasta que el fallo quede firme. Además de la condena, todos los policías recibieron una inhabilitación especial, por el doble de la pena, para ejercer cargos públicos.
DESTRAS DEL ESTRADO
EL HONOR DE LA FAMILIA.- "Nosotros no estamos conformes. Queríamos el máximo de la condena, pero por lo menos se limpió el nombre de mi marido. Eso es lo que quería mi hijo", afirmó María Angela Robles, al término del fallo. La mujer también rechazó las afirmaciones de los condenados, quienes dijeron que su marido, ella y sus familiares eran delincuentes. "Ninguno tiene antecedentes. El único que está preso es mi sobrino, pero el resto somos personas trabajadoras. No vamos a permitir que nos sigan ensuciando. Aquí hubo una condena; entonces los delincuentes no somos nosotros", aseguró.
MAXIMA SEGURIDAD.- Casi 30 policías custodiaron la seguridad en el interior de la sala. Todos uniformados y armados con bastones, se pararon frente al público, a los costados y en el pasillo del medio, para evitar encontronazos entre los familiares de los acusados y de las víctimas.
REQUISA PARA TODOS- En un primer momento, el fallo estaba previsto para las 12, pero luego se postergó hasta las 17.30. Luego de las 13 (cuando Tribunales cierra) se hizo bajar al público, a los acusados, a los abogados y a los periodistas. Todos debieron dejar sus datos en la guardia y antes de ingresar en la sala fueron requisados uno por uno, para evitar que alguien entre armado.
EL FALLO- Los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo 17 de octubre. A partir de ese día podrá apelarse.
Los más exaltados fueron los hermanos Tomás y Roberto Rodríguez, quienes aseguraron que tienen que pagar culpas por intentar detener a asaltantes. "Yo soy un verdadero policía, y mis hijos lo saben bien. La sociedad nos apoya y la Justicia se somete a esta deshonra. Hubiera preferido morir enfrentando a (Luis) Mansilla que ser condenado de esta manera", dijo, a los gritos, Roberto Rodríguez. La esposa de Tomás, en tanto, salió a defenderlo. "El tiene 28 años como policía, y son los delincuentes los que deben ser condenados. Pero no importa, porque mi esposo está vivo, pero Mansilla está muerto, y de abajo de la tierra nadie vuelve", afirmó, en medio de un ataque de nervios.
Se vivieron momentos de gran tensión, en los que se tiraron las vallas de contención que se habían colocado. Hubo que atender a algunos familiares de los condenados y todos lloraron al escuchar el fallo. Todos los policías seguirán libres, hasta que el fallo quede firme. Además de la condena, todos los policías recibieron una inhabilitación especial, por el doble de la pena, para ejercer cargos públicos.
DESTRAS DEL ESTRADO
EL HONOR DE LA FAMILIA.- "Nosotros no estamos conformes. Queríamos el máximo de la condena, pero por lo menos se limpió el nombre de mi marido. Eso es lo que quería mi hijo", afirmó María Angela Robles, al término del fallo. La mujer también rechazó las afirmaciones de los condenados, quienes dijeron que su marido, ella y sus familiares eran delincuentes. "Ninguno tiene antecedentes. El único que está preso es mi sobrino, pero el resto somos personas trabajadoras. No vamos a permitir que nos sigan ensuciando. Aquí hubo una condena; entonces los delincuentes no somos nosotros", aseguró.
MAXIMA SEGURIDAD.- Casi 30 policías custodiaron la seguridad en el interior de la sala. Todos uniformados y armados con bastones, se pararon frente al público, a los costados y en el pasillo del medio, para evitar encontronazos entre los familiares de los acusados y de las víctimas.
REQUISA PARA TODOS- En un primer momento, el fallo estaba previsto para las 12, pero luego se postergó hasta las 17.30. Luego de las 13 (cuando Tribunales cierra) se hizo bajar al público, a los acusados, a los abogados y a los periodistas. Todos debieron dejar sus datos en la guardia y antes de ingresar en la sala fueron requisados uno por uno, para evitar que alguien entre armado.
EL FALLO- Los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo 17 de octubre. A partir de ese día podrá apelarse.







