09 Febrero 2007 Seguir en 
RIO CUARTO, Córdoba.- "No tengo nada para esconder; soy un simple trabajador". Con estas palabras, Gastón Zárate, un albañil de 27 años, se defendió de la sospecha que se cierne sobre él: la de haber asesinado a Nora Dalmasso. El joven, que fue acusado por el entorno del viudo, Marcelo Macarrón, negó ayer cualquier vinculación con el hecho y denunció que fue amenazado por dos policías para que confesara ante la Justicia la autoría del crimen.
"Un simple trabajador"
"No tengo nada para esconder, soy un simple trabajador. Si hubiera querido robar algo, lo hubiese hecho en el mismo lugar de la vivienda", indicó en declaraciones a la prensa.
El albañil fue sindicado ayer por la mañana por un testigo como el autor del crimen, por lo que el abogado y vocero de Macarrón, Daniel Lacase, pidió su detención. De todos modos, el fiscal Javier Di Santo, que lleva adelante la investigación, indicó que por ahora no se iba a tomar esta medida. Ante esta situación, Lacase se quejó: "Si (los fiscales) no tienen la personalidad suficiente para hacerlo, les vamos a pedir que se aparten de la causa. En el caso de existir pruebas, en forma inmediata deben ordenar la detención de la persona".
La sospecha cayó sobre Zárate luego de que su novia se presentó ante la Justicia, y declaró que le había confesado su relación directa con la muerte de "Norita".
Pero el joven aseguró que sus palabras fueron parte de una broma, como las que realiza la mayoría de los habitantes de esa localidad de Córdoba.
Zárate trabajó durante un mes en la casa de Dalmasso, en el barrio Villa Golf, y junto a él estuvo una jornada uno de sus amigos, que también fue acusado por la Policía. Zárate narró que el martes a la noche estaba en un comercio cercano a su casa y que se le acercaron dos policías vestidos de civil. En ese momento, según su declaración, lo apretaron para que reconociera la autoría del crimen, y alegaron que su amigo y compañero de trabajo ya lo había incriminado. Según afirmó el otro albañil, a él le dijeron lo mismo.
El argumento con el que los agentes -que tendrían un alto rango en la Policía cordobesa- incriminaron al joven, fue que tenía en su propiedad un teléfono celular similar al que desapareció de la escena del crimen.
"Me dijeron que tenía un celular y que había intentado venderlo en el transcurso de la semana", explicó. El muchacho aclaró que sí tenía un celular en su poder, pero que pretendía regalárselo a su novia, que está embarazada de cuatro meses.
"La Policía me amenazó con que, si no declaraba la autoría del crimen, no iba a ver nunca nacer a mi hijo", denunció Zárate. (NA)
"Un simple trabajador"
"No tengo nada para esconder, soy un simple trabajador. Si hubiera querido robar algo, lo hubiese hecho en el mismo lugar de la vivienda", indicó en declaraciones a la prensa.
El albañil fue sindicado ayer por la mañana por un testigo como el autor del crimen, por lo que el abogado y vocero de Macarrón, Daniel Lacase, pidió su detención. De todos modos, el fiscal Javier Di Santo, que lleva adelante la investigación, indicó que por ahora no se iba a tomar esta medida. Ante esta situación, Lacase se quejó: "Si (los fiscales) no tienen la personalidad suficiente para hacerlo, les vamos a pedir que se aparten de la causa. En el caso de existir pruebas, en forma inmediata deben ordenar la detención de la persona".
La sospecha cayó sobre Zárate luego de que su novia se presentó ante la Justicia, y declaró que le había confesado su relación directa con la muerte de "Norita".
Pero el joven aseguró que sus palabras fueron parte de una broma, como las que realiza la mayoría de los habitantes de esa localidad de Córdoba.
Zárate trabajó durante un mes en la casa de Dalmasso, en el barrio Villa Golf, y junto a él estuvo una jornada uno de sus amigos, que también fue acusado por la Policía. Zárate narró que el martes a la noche estaba en un comercio cercano a su casa y que se le acercaron dos policías vestidos de civil. En ese momento, según su declaración, lo apretaron para que reconociera la autoría del crimen, y alegaron que su amigo y compañero de trabajo ya lo había incriminado. Según afirmó el otro albañil, a él le dijeron lo mismo.
El argumento con el que los agentes -que tendrían un alto rango en la Policía cordobesa- incriminaron al joven, fue que tenía en su propiedad un teléfono celular similar al que desapareció de la escena del crimen.
"Me dijeron que tenía un celular y que había intentado venderlo en el transcurso de la semana", explicó. El muchacho aclaró que sí tenía un celular en su poder, pero que pretendía regalárselo a su novia, que está embarazada de cuatro meses.
"La Policía me amenazó con que, si no declaraba la autoría del crimen, no iba a ver nunca nacer a mi hijo", denunció Zárate. (NA)







