Los jóvenes también criticaron los excesos de "Gran Hermano"

Algunos adolescentes aseguran que el programa es un mal ejemplo. Otros, que no aporta nada positivo. "Está muy mal que pasen el ciclo tres veces por día. Con una vez es suficiente", dijo uno.

06 Febrero 2007
“Hay jóvenes investigadores que tienen ideas brillantes y que, sin embargo, no tienen acceso a los medios”, dijo María Eugenia Pereyra (21 años), una de las tantas jóvenes que a diario escriben a LA GACETA para dar su opinión sobre “Gran Hermano”, el reality show que se emite por la pantalla de Canal 8 y que tiene entre sus participantes a la tucumana Marianela Mirra.
Al igual que ella, muchos jóvenes critican duramente el ciclo, que califican de “engendro televisivo” y de “formato vergonzoso”. “Día a día me esfuerzo por salir adelante apelando al conocimiento para escapar de la ignorancia. Y por eso mismo me resulta indignante enterarme de que en este programa se arman discusiones de tipo intelectual entre personas que se atreven a hablar de un personaje como Karl Marx sin tener la mínima idea de quién fue”, añadió María Eugenia.
Fabián Chavarría, de 13 años, comentó: “cuando era más chico, lo veía. Ahora no lo hago, porque creo que es un mal ejemplo para todos nosotros. Además, pienso que está muy mal que pasen el programa tres veces al día. Con una sola emisión es más que suficiente”.
Algo similar opina Daniela Agüero. “¿No sería mejor reunir en ‘Gran Hermano’ a personas para algo positivo? Por lo que veo, los reunieron para la vagancia y eso no es real -señaló-. Yo sugiero que se den distintos desafíos de responsabilidad, de cultura del esfuerzo y de trabajo. O por lo menos, que se les impongan a los jugadores tareas más productivas. Lo único que se ve hasta ahora es juego sucio, envidia, chismes, palabrotas y odio. Y eso no es ningún ejemplo para la juventud”.
“Lo único bueno que tiene el ciclo es que muestra lo que puede hacer la tecnología. Lo demás es pura cloaca”, señaló por su parte Ana María Carrizo, de 18 años.

Aportes de lectores

En defensa del programa

Todos los días leo las opiniones sobre este reality que, al fin de cuentas, no es más que un reflejo de lo que acontece en la calle, en los barrios, en el trabajo y en la sociedad entera. Esto sucede en la vida misma, para ser más concreto. El materialismo, lo superficial, el cinismo, la maldad, el pisar cabezas para estar un escalón más arriba y todo lo peor que se puede observar en este ciclo no es más que un bajo porcentaje de lo que encontramos fuera de las puertas de esta casa. Cada uno hace lo que puede y como puede. En el afuera no hay trabajo, ni contención social... dejemos de juzgar y tendamos  la mano para ayudar al otro. Aprendamos a escuchar, a no ser egoístas y jueces de las debilidades de los otros, porque podemos ser nosotros o algún ser querido quien se encuentre en una situación difícil, dentro de un reality o de la vida misma.

Ricardo Gonzalez i
rrg_rrpp@hotmail.com








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