Dentro de 26 días, Julio Miranda ingresará en el año final de su mandato. El plazo parece una eternidad si se toman en cuenta los problemas financieros y políticos que agobian al oficialismo en estos primeros días de octubre.
Los estrategas oficialistas apelan a distintos recursos para conservar el control del proceso de transición.
En la Legislatura, el mirandismo se aseguraría hoy el mantenimiento de los puestos clave en manos de hombres fieles. Juan Antonio Ruiz Olivares ocupará la presidencia subrogante de la Legislatura, mientras que Germán Alfaro se estrenaría como vicepresidente primero. La segunda vicepresidencia se reservó para un representante del grupo de legisladores no peronistas, que habitualmente auxilia al oficialismo en la sanción de leyes.
Los movimientos en la línea de sucesión constitucional obedecen a razones políticas. Roque Alvarez y Osvaldo Jaldo -en ese orden- se desempeñaron en la función a la que llegará hoy Ruiz Olivares. El primero es diputado nacional, en tanto Jaldo se ubicó en el Ministerio de Economía.
La votación definirá el número de adictos a la propuesta leal a la Casa de Gobierno. Los ex bussistas navegarán a media agua.
La oposición interbloque competirá con una lista propia. Con esa decisión buscó diferenciarse de la línea política dominante en la Legislatura desde que Miranda se hizo cargo de la administración provincial.
Las divergencias se acentuaron en estos últimos meses con el tratamiento de cuestiones que interesaban vitalmente a la Casa de Gobierno. Una de ellas es la reforma constitucional, que ha sido impugnada judicialmente por el peronista Julio Díaz Lozano. Este, el radical Federico Romano Norri y el socialista Rodolfo Succar estarán en la lista opuesta. La balanza se inclinará por el oficialismo, pero las diferencias quedarán al descubierto.
03 Octubre 2002 Seguir en 
Por Carlos Abrehu






