Un debut que adelanta el sabor del Oscar

A los 78 años, el compositor más prolífico de Europa debutó en Estados Unidos con un concierto que incluyó los temas de las famosas películas "La Misión" y "Cinema Paradiso".

04 Febrero 2007
Lo llaman el Schumman del siglo XX. Y, aunque reniega del mote de “genio de la música” que le impusieron los críticos, Ennio Morricone sabe que su música ha marcado a fuego a la industria del cine. Tal vez por eso su debut en el en el “Radio City Music Hall” de Nueva York (por primera vez en sus 78 años) ha sido una de las noticias más importantes de los últimos días. La actuación, que se realizó ayer y en la que interpretó las melodías de inolvidables películas, es una antesala de la entrega del Oscar a toda su carrera que recibirá el 25 de febrero en Los Angeles de manos de Robert de Niro y Clint Eastwood.
“Estoy muy contento de estar aquí. Sólo había venido a Nueva York para trabajar con Brian De Palma, una experiencia maravillosa. Y, actuar en la ciudad, es otra experiencia maravillosa”, explicó el compositor italiano en una rueda de prensa. La actuación estuvo precedida por una audición de carácter privado que el músico ofreció el viernes en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York.
Morricone destacó la relevancia de ese primer concierto, en el que interpretó “Voci dal silenzio” (Voces del silencio), una pieza basada en los ataques del 11 de setiembre de 2001 en EEUU. “El tema está dedicado a la ciudad de Nueva York y a la tragedia que sufrió y conmocionó al mundo”, declaró.
Tanto en esa actuación como en la de “Radio City Hall” lo acompañaron más de dos centenares de músicos de la Orquesta Sinfónica de Roma y el coro “Canticum Novum Singers” de Nueva York. En el repertorio no faltaron algunos de los éxitos más conocidos en sus 45 años de carrera -durante los que ha sido autor de la música de más de 400 películas-, entre los que se incluyó las bandas sonoras de “La Misión” y “Cinema Paradiso”.
Nacido el 10 de noviembre de 1928 en la Ciociara, al sur de Roma, en el seno de una familia de trabajadores, Morricone empezó a estudiar música desde muy pequeño. “Yo empecé a trabajar con música de cámara y, después, con música sinfónica para orquesta y coros. Fue más tarde cuando me pasé al cine. Confieso que al principio lo hice por dinero, pero, con el tiempo, empezó a gustarme”, contó en una entrevista. Para componer, Morricone escribe directamente sobre la partitura. “Esos que transcriben lo que tocan en el piano no son músicos serios. Yo compongo sobre la partitura y de vez en cuando, después de escribir, voy al piano a comprobar algunas cosas. Pero este método lo utilizo muy pocas veces, porque la orquesta está en la cabeza”, señala.
Morricone sabe que mucha gente sigue identificándolo con la música de los llamados “spaguetti-western”. “Evidentemente que no reniego de esa música, pero la gente tiene que saber que también soy el autor de la música de otras muchas películas de contenido social. Apenas he escrito 30 westerns sobre un total de más de 400 bandas sonoras de películas”, agrega.

Al maestro con todo el cariño

El debut de Ennio Morricone como concertista en Estados Unidos cobró particular relevancia en un año en el que el compositor italiano será de actualidad por varios motivos.
Nominado al Oscar a lo largo de su carrera en cinco ocasiones -por sus trabajos en “Días del cielo”, “La Misión”, “Los intocables”, “Bugsy” y “Malena”-, Morricone nunca ganó una estatuilla dorada. Este año recibirá por fin la preciada el Oscar Honorario.
A ese reconocimiento se une el que le ofrecerá el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, que tiene previsto organizar una retrospectiva sobre el aporte del compositor al mundo del cine. También este año Morricone recibirá el homenaje del mundo de la canción con la aparición de un disco en el que, bajo el nombre de “We all love Ennio Morricone” (Todos amamos a Ennio Morricone), se escucharán las voces de un rosario de estrellas que interpretarán sus temas más conocidos. En la grabación participaron artistas tan populares como Celine Dion, Bruce Springsteen,  Andrea Bocelli, Quincy Jones y Roger Waters (de Pink Floyd).
“Es un disco bellísimo. Estoy muy contento con el resultado, porque ha quedado un álbum muy heterogéneo, donde cada artista ha llevado mis melodías a su estilo”, afirmó el homenajeado, cuyo nombre irá siempre ligado al de su compatriota Sergio Leone, a cuyos “spageti westerns” puso música de manera habitual. (Especial)














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