04 Febrero 2007 Seguir en 
La instalación del tedío como género televisivo, el excesivo afán de la gente por sentirse observada y una incomprensible tendencia a la chatura intelectual son algunas de las reflexiones que provocó el reality show "Gran Hermano" en Tucumán.
Desde su salida al aire, hace más de un mes, el exitoso ciclo de Telefé (que en Tucumán se ve por la pantalla de Canal 8) ha generado tanta polémica como hace siete años, cuando el formato debutó en la televisión argentina. "Creo que el programa realmente es muy malo y pone en evidencia la falta de responsabilidad de muchos jóvenes que sólo buscan ser famosos y conseguir la plata fácilmente en lugar de preocuparse por estudiar , trabajar o mejor dicho planear un futuro mejor. Ahora que estoy de vacaciones y puedo mirar más televisión. Realmente no hay ningún programa que no hable de ?Gran Hermano?", señaló Cecilia Tarulli, una de los tantos lectores que escribió a LA GACETA para dar su opinión sobre el tema.
Una experiencia interesante
Pero el ciclo ha provocado reacciones no sólo en la gente, sino también en los intelectuales. "El ciclo es interesante desde el punto de vista atropológico. El hecho de encerrar a un grupo de personas dentro de una casa y registrar su vida las 24 horas es una variación del famoso Gran Hermano de Orwell y, por lo tanto, genera atracción", comentó el teatrista y docente Raúl Reyes.
Muchos de los integrantes que ahora participan del juego, comentaron que su objetivo es convertirse en artistas (bailarines, actrices, vedettes o cantantes) cuando salgan de la casa. "Sólo quiero conseguir la fama como actriz", confesó Griselda, la jugadora mendocina que filmó un video erótico para Playboy antes de entrar en la casa. "Yo no creo que estos programas sirvan para promover nuevas estrellas. El arte requiere preparación, estudio y mucha dedicación. Todo lo contrario de la inmediatez y la vanalidad que propone ?Gran Hermano?", agregó Reyes. Claro que, además, hay una incomprensible tendencia a la chatura intelectual. "Hay mucha artificialidad y falsedad dentro de la casa. Nada de lo que se ve, ninguna actitud es real. Y, por eso mismo, no existe ningún procedimiento artístico. Todo es una especie de ficción. Nada que ver con la vida misma", concluyó Reyes.
Desde su salida al aire, hace más de un mes, el exitoso ciclo de Telefé (que en Tucumán se ve por la pantalla de Canal 8) ha generado tanta polémica como hace siete años, cuando el formato debutó en la televisión argentina. "Creo que el programa realmente es muy malo y pone en evidencia la falta de responsabilidad de muchos jóvenes que sólo buscan ser famosos y conseguir la plata fácilmente en lugar de preocuparse por estudiar , trabajar o mejor dicho planear un futuro mejor. Ahora que estoy de vacaciones y puedo mirar más televisión. Realmente no hay ningún programa que no hable de ?Gran Hermano?", señaló Cecilia Tarulli, una de los tantos lectores que escribió a LA GACETA para dar su opinión sobre el tema.
Una experiencia interesante
Pero el ciclo ha provocado reacciones no sólo en la gente, sino también en los intelectuales. "El ciclo es interesante desde el punto de vista atropológico. El hecho de encerrar a un grupo de personas dentro de una casa y registrar su vida las 24 horas es una variación del famoso Gran Hermano de Orwell y, por lo tanto, genera atracción", comentó el teatrista y docente Raúl Reyes.
Muchos de los integrantes que ahora participan del juego, comentaron que su objetivo es convertirse en artistas (bailarines, actrices, vedettes o cantantes) cuando salgan de la casa. "Sólo quiero conseguir la fama como actriz", confesó Griselda, la jugadora mendocina que filmó un video erótico para Playboy antes de entrar en la casa. "Yo no creo que estos programas sirvan para promover nuevas estrellas. El arte requiere preparación, estudio y mucha dedicación. Todo lo contrario de la inmediatez y la vanalidad que propone ?Gran Hermano?", agregó Reyes. Claro que, además, hay una incomprensible tendencia a la chatura intelectual. "Hay mucha artificialidad y falsedad dentro de la casa. Nada de lo que se ve, ninguna actitud es real. Y, por eso mismo, no existe ningún procedimiento artístico. Todo es una especie de ficción. Nada que ver con la vida misma", concluyó Reyes.
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