"Un policía no puede decidir si un delincuente debe morir"

El fiscal Edmundo Botto atacó duramente la actuación de los acusados. "La diferencia entre civilización o barbarie. La pena de muerte y la ley.

ACUSADORES. El querellante Blasco y el fiscal Botto criticaron con fervor el accionar de los imputados.
ACUSADORES. El querellante Blasco y el fiscal Botto criticaron con fervor el accionar de los imputados.
03 Octubre 2002
Fue una jornada tensa. Los alegatos de las partes involucradas en el juicio que se les sigue a siete policías por la muerte de un hombre durante un operativo presuntamente irregular fueron a capa y espada, defendiendo sus posiciones. Los abogados plantearon un debate en torno de la lucha contra la delincuencia, el papel que cumplen los policías en esa contienda, el pedido cotidiano de mayor seguridad por parte de la sociedad y el derecho de un hombre a defenderse ante una acusación que considera injusta.
En medio de ese enfrentamiento dialéctico, hubo espacio para los pedidos de condena que efectuaron el fiscal Edmundo Botto y el querellante Roberto Blasco, y para las solicitudes de absolución esgrimidas por la defensa. Botto, durante su exposición, rechazó la forma en la que se realizó el procedimiento policial en la casa de Matheu y Coronel Zelaya, al advertir que los testigos, durante la audiencia, desvirtuaron las actas que ellos realizaron.
"Trataron de ocultar el grosero error que habían cometido", dijo el fiscal. El dio por sentado que a Luis Mansilla lo mataron y que no se trató de un accidente. "Esto está probado con testimonios y pericias", afirmó. El fiscal cargó las tintas sobre los imputados, por su profesión de policías. "La sociedad les reclama todo el esfuerzo para obtener mayor seguridad, pero siempre dentro del marco de la ley. Este tipo de casos no se puede repetir", indicó. Pero fue más allá, y afirmó: "no soy contrario a la pena de muerte, pero en caso de que el Estado la apruebe, y que se lleve a cabo con todas las garantías constitucionales. No se puede decidir, sólo por ser policía, si un presunto delincuente merece morir".
Luego hizo referencia a las palabras de uno de los defensores. "No se puede reivindicar la diferencia entre civilización y barbarie alentando hechos como el que se está investigando, porque si no, dejaríamos de ser civilizados, para convertirnos en bárbaros", sostuvo.

Un cuento alegórico
En un tono similar en el contenido, pero mucho más irónico en la retórica, habló el querellante Roberto Blasco. El abogado inició su alegato con un "había una vez", y contó un cuento en el que los nombres de algunos de los protagonistas de la investigación -que no están sentados en el banquillo- recibieron duros agravios. "Todo esto fue planificado desde la jerarquía policial. No coincido con el fiscal en que hubo un homicidio premeditado, pero sí hubo una sucesión de gravísimos errores, que terminaron con la vida de un inocente", dijo. También criticó a la corporación policial y se mostró contrario a "armar" causas para poder "eliminar" a un delincuente.La sentencia se conocerá hoy.

Lo que se pidió


La solicitudes de pena del fiscal Edmundo Botto:

Gustavo Raúl Salguero: se pidió para él prisión perpetua por homicidio calificado en perjuicio de Luis Mansilla.

Tomás Rodríguez, Roberto Rodríguez y Ramón Flores: para ellos se pidió 4 años de cumplimiento efectivo por falsificación ideológica de instrumento público, en concurso ideal con encubrimiento, además de 8 años de inhabilitación total para ejercer cargos públicos.

Ramón Medina, Raúl Leal y Ramón Pizzarro: para ellos se pidió 3 años de prisión por falsificación ideológica de un instrumento público y que sean absueltos del delito de encubrimiento.

El querellante Roberto Blasco se adhirió en todo el pedido del fiscal Edmundo Botto, pero solicitó que a Gustavo Salguero se lo condene por homicidio culposo y no por homicidio agravado.

Los defensores Alberto David Granada (de Gustavo Salguero), Mario Alejandro Mirra (de Tomás Rodríguez), Ricardo Mario Vitellini y María Eugenia Iturre de Asprón (de Roberto Rodríguez), Cergio Morfil (de Ramón Flores) y Luz Cáceres (de Ramón Medina, Raúl Leal y Ramón Pizzaro), solicitaron la absolución.

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