16 Enero 2007 Seguir en 
LOS ANGELES.- Pocos pensaban hace un par de meses que el filme protagonizado por Ben Stiller "Una noche en el museo" se iba a transformar en el enorme éxito de taquilla que es, hoy, en los Estados Unidos.
Tres semanas consecutivas en el primer puesto de las recaudaciones y más de 150 millones de dólares son una enorme sorpresa para una comedia de enredos pasatista. Sin embargo, la película sigue recaudando como si fuera una megaproducción. El jueves llegará a Buenos Aires y, en simultáneo, se estrenará también en las salas tucumanas.
El éxito del filme es tan grande que varios museos de la ciudad de Nueva York -especialmente el de Historia Natural y el Metropolitano de Arte- vieron incrementarse las visitas de chicos y adolescentes tras ver la película.
Pero... ¿qué tiene esta película que la vuelve tan atractiva para los fanáticos del séptimo arte? En sí misma, es una comedia infantil. La cinta cuenta la historia de Larry Daley (Ben Stiller), un papá divorciado que necesita conseguir trabajo y lo encuentra como vigilante nocturno de un museo. Todo parece normal hasta que en las salas del edificio cae la noche. Entonces, y gracias a un hechizo egipcio, literalmente todo cobra vida: desde el enorme dinosaurio de la entrada hasta las miniaturas de cowboys o soldados romanos. Ayudado por la estatua de cera de Teddy Roosevelt -que en el filme es interpretado por Robin Williams- y por los libros que Larry tiene que leer para aprender de historia, zoología, geografía y todo lo representado en el Museo, logrará controlar a los habitantes del lugar hasta que se vea envuelto en un audaz robo.
La película apela a una gran cantidad de efectos especiales, pero su mayor encanto está en el trabajo de un grupo de comediantes de varias generaciones que son el núcleo de la historia.
Además de Stiller y Williams, forman parte del elenco Owen Wilson, el británico Ricky Gervais -creador de la exitosa serie "The Office"- y los veteranos Mickey Rooney y Dick Van Dyke. Entre lo más curioso de la película, y siempre teniendo en cuenta que es básicamente una obra infantil, aparece una defensa encendida de la lectura y de la educación, algo no demasiado visto últimamente en las salas. Por ahora no hay planes para una segunda parte, pero los rumores crecen. Hasta el punto de que el mismo Stiller ha declarado que la pasó tan bien filmándola que ya está deseando hacer la segunda parte. (Especial)
Tres semanas consecutivas en el primer puesto de las recaudaciones y más de 150 millones de dólares son una enorme sorpresa para una comedia de enredos pasatista. Sin embargo, la película sigue recaudando como si fuera una megaproducción. El jueves llegará a Buenos Aires y, en simultáneo, se estrenará también en las salas tucumanas.
El éxito del filme es tan grande que varios museos de la ciudad de Nueva York -especialmente el de Historia Natural y el Metropolitano de Arte- vieron incrementarse las visitas de chicos y adolescentes tras ver la película.
Pero... ¿qué tiene esta película que la vuelve tan atractiva para los fanáticos del séptimo arte? En sí misma, es una comedia infantil. La cinta cuenta la historia de Larry Daley (Ben Stiller), un papá divorciado que necesita conseguir trabajo y lo encuentra como vigilante nocturno de un museo. Todo parece normal hasta que en las salas del edificio cae la noche. Entonces, y gracias a un hechizo egipcio, literalmente todo cobra vida: desde el enorme dinosaurio de la entrada hasta las miniaturas de cowboys o soldados romanos. Ayudado por la estatua de cera de Teddy Roosevelt -que en el filme es interpretado por Robin Williams- y por los libros que Larry tiene que leer para aprender de historia, zoología, geografía y todo lo representado en el Museo, logrará controlar a los habitantes del lugar hasta que se vea envuelto en un audaz robo.
La película apela a una gran cantidad de efectos especiales, pero su mayor encanto está en el trabajo de un grupo de comediantes de varias generaciones que son el núcleo de la historia.
Además de Stiller y Williams, forman parte del elenco Owen Wilson, el británico Ricky Gervais -creador de la exitosa serie "The Office"- y los veteranos Mickey Rooney y Dick Van Dyke. Entre lo más curioso de la película, y siempre teniendo en cuenta que es básicamente una obra infantil, aparece una defensa encendida de la lectura y de la educación, algo no demasiado visto últimamente en las salas. Por ahora no hay planes para una segunda parte, pero los rumores crecen. Hasta el punto de que el mismo Stiller ha declarado que la pasó tan bien filmándola que ya está deseando hacer la segunda parte. (Especial)
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