15 Enero 2007 Seguir en 
BERLIN.- Para los alemanes, no es fácil mirar atrás y reírse de la era nazi, pero una nueva película se atreve a burlarse del hombre que les llevo a la Segunda Guerra Mundial y ordenó la exterminación de millones de judíos.
El filme de Dani Levy "Mi Führer: La verdad más verdadera sobre Adolf
Hitler", que se estrenó esta semana, es la primera comedia del país sobre el dictador nacido en Austria.
La primera película alemana sobre Adolf Hitler, "La caída" estrenada en 2004 y protagonizada por el veterano actor suizo Bruno Ganz, causó un acalorado debate pues se atrevió a retratarlo como un ser humano desmoronándose durante los días finales de la guerra.
"Es importante para mí que Hitler no sea más un monstruo de proporciones
sobrehumanas. Uno puede hacer eso bastante bien con comedia", dijo Levy, un judío nacido en Suiza, en una entrevista.
Levy intenta romper muchos tabúes en la película, retratando a Hitler como alguien que se orina en la cama y padece traumas infantiles, además de sufrir impotencia con su amante Eva Braun.
El popular cómico alemán, artista y músico, Helge Scheneider, apenas
reconocible bajo el maquillaje, es el protagonista de la sátira de Levy,
director que ya tiene experiencia destrozando tabúes en Alemania.
Su premiada comedia de 2005 y éxito de taquilla "Go for Zucker: An
Unorthodox Comedy" se burlaba de la vida moderna de los judíos en Alemania, donde la culpa por el holocausto aún persiste.
Historia absurda
"Mi Führer", que fue estrenada el martes en Essen y el miércoles en Berlín, cuenta una historia absurda llena de anécdotas sobre el astuto campesino que llega a presidente.
La cinta está ambientada en la época de Navidad de 1944, cuando el ejército alemán está siendo derrotado por los aliados.
Hitler sufre una depresión nerviosa y el ministro de Propaganda, Joseph
Goebbels, recluta a un actor judío, Adolf Gruenbaum, para darle lecciones de actuación y ayudarle a preparar su discurso de Año Nuevo.
Al principio Gruenbaum se niega pero acepta la tarea luego de que su esposa e hijos son llevados del campo de concentración de Sachsenhausen a vivir junto a él en la cancillería germana.
Tan cerca de Hitler, Gruenbaum comienza a planear su venganza contra los
nazis.
El cine ya había tratado la era nazi y el holocausto desde un punto de vista cómico. Quizá el ejemplo más conocido sea "El gran dictador", película realizada por Charles Chaplin en 1940.
Levy, de 48 años, asegura que se inspiró en la película italiana de 1997
ganadora de un Oscar "La vida es bella", protagonizada y dirigida por
Roberto Benigni, quien interpreta a un padre que intenta proteger a su hijo de los horrores de un campo de concentración y convencerle de que están jugando.
¿Demasiado ligera?
La nueva cinta no es el primer retrato irreverente del dictador en el país germano.
Un año después de la película de Chaplin, en 1941, el dramaturgo Bertolt
Brecht, exiliado en Finlandia, escribió una parábola satírica sobre Hitler llamada "La resistible ascensión de Arturo Ui".
El Hitler de Brecht es un gángster de Chicago del estilo de Al Capone. En una escena, Ui toma lecciones de un comediante que lo ayuda a refinar sus modales para poder apoderarse de la ciudad.
A fines de la década de 1990 fue el dibujante Walter Moers quien transportó al Führer a la modernidad.
Varios críticos de cine calificaron la película de Levy como aburrida y
ligera.
"El resultado tendría que haber sido mucho más mordaz, duro y descarado",
escribió Peter Zander en el periódico Die Welt, y añadió que el filme sería "lo peor que uno puede decir de una comedia: demasiado inofensiva". (Reuters)
El filme de Dani Levy "Mi Führer: La verdad más verdadera sobre Adolf
Hitler", que se estrenó esta semana, es la primera comedia del país sobre el dictador nacido en Austria.
La primera película alemana sobre Adolf Hitler, "La caída" estrenada en 2004 y protagonizada por el veterano actor suizo Bruno Ganz, causó un acalorado debate pues se atrevió a retratarlo como un ser humano desmoronándose durante los días finales de la guerra.
"Es importante para mí que Hitler no sea más un monstruo de proporciones
sobrehumanas. Uno puede hacer eso bastante bien con comedia", dijo Levy, un judío nacido en Suiza, en una entrevista.
Levy intenta romper muchos tabúes en la película, retratando a Hitler como alguien que se orina en la cama y padece traumas infantiles, además de sufrir impotencia con su amante Eva Braun.
El popular cómico alemán, artista y músico, Helge Scheneider, apenas
reconocible bajo el maquillaje, es el protagonista de la sátira de Levy,
director que ya tiene experiencia destrozando tabúes en Alemania.
Su premiada comedia de 2005 y éxito de taquilla "Go for Zucker: An
Unorthodox Comedy" se burlaba de la vida moderna de los judíos en Alemania, donde la culpa por el holocausto aún persiste.
Historia absurda
"Mi Führer", que fue estrenada el martes en Essen y el miércoles en Berlín, cuenta una historia absurda llena de anécdotas sobre el astuto campesino que llega a presidente.
La cinta está ambientada en la época de Navidad de 1944, cuando el ejército alemán está siendo derrotado por los aliados.
Hitler sufre una depresión nerviosa y el ministro de Propaganda, Joseph
Goebbels, recluta a un actor judío, Adolf Gruenbaum, para darle lecciones de actuación y ayudarle a preparar su discurso de Año Nuevo.
Al principio Gruenbaum se niega pero acepta la tarea luego de que su esposa e hijos son llevados del campo de concentración de Sachsenhausen a vivir junto a él en la cancillería germana.
Tan cerca de Hitler, Gruenbaum comienza a planear su venganza contra los
nazis.
El cine ya había tratado la era nazi y el holocausto desde un punto de vista cómico. Quizá el ejemplo más conocido sea "El gran dictador", película realizada por Charles Chaplin en 1940.
Levy, de 48 años, asegura que se inspiró en la película italiana de 1997
ganadora de un Oscar "La vida es bella", protagonizada y dirigida por
Roberto Benigni, quien interpreta a un padre que intenta proteger a su hijo de los horrores de un campo de concentración y convencerle de que están jugando.
¿Demasiado ligera?
La nueva cinta no es el primer retrato irreverente del dictador en el país germano.
Un año después de la película de Chaplin, en 1941, el dramaturgo Bertolt
Brecht, exiliado en Finlandia, escribió una parábola satírica sobre Hitler llamada "La resistible ascensión de Arturo Ui".
El Hitler de Brecht es un gángster de Chicago del estilo de Al Capone. En una escena, Ui toma lecciones de un comediante que lo ayuda a refinar sus modales para poder apoderarse de la ciudad.
A fines de la década de 1990 fue el dibujante Walter Moers quien transportó al Führer a la modernidad.
Varios críticos de cine calificaron la película de Levy como aburrida y
ligera.
"El resultado tendría que haber sido mucho más mordaz, duro y descarado",
escribió Peter Zander en el periódico Die Welt, y añadió que el filme sería "lo peor que uno puede decir de una comedia: demasiado inofensiva". (Reuters)
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