Advierten que habrá nuevas tormentas peligrosas

Mucha agua caída en poco tiempo y la extensión geográfica de la lluvia aumentaron la capacidad de destrucción de las precipitaciones. Las condiciones de inestabilidad climática hacen prever que volverá a llover con mucha fuerza y que se repetirán los anegamientos. Los especialistas expresaron preocupación.

12 Enero 2007
Fue apenas una hora de lluvia muy intensa. No hubo vientos fuertes ni granizo. Sin embargo, en ese lapso cayó casi la mitad de agua que corresponde -según la estadísticas- a todo el mes. Las consecuencias de tanta agua concentrada en tan poco tiempo fueron devastadoras, tanto en la capital como en el interior. Las zonas más afectadas fueron el sudoeste de la capital y el área pedemontana, a lo largo de la ruta 38.
El geólogo Juan Carlos Valoy, de la Dirección Provincial de Vialidad, explicó que la lluvia de ayer es del tipo de las que más temen los expertos, porque no dan tiempo para hacer nada.
"El desastre siempre depende de los milímetros caídos por hora. Además, el agua alcanzó una gran velocidad. Esto genera la formación de fuertes caudales instantáneos", detalló. "De todas formas, la pelea siempre se debe ganar antes con obras importantes de desagüe que hacen falta en la provincia", admitió.
El Laboratorio Climatológico Sudamericano informó que entre las 21 del miércoles y las 4 de la mañana de ayer, en San Miguel de Tucumán, cayeron 97mm de agua (la normal para el mes es 196 mm). Durante el primer tramo, que se produjo entre las 21 y las 22 del miércoles, cayeron las tres cuartas partes de la lluvia total, según indicó el experto Juan Minetti. Más tarde, alrededor de las 4 de la madrugada de ayer, llovió nuevamente.
"En realidad fueron varias tormentas. Este es un fenómeno que se conoce como ?tormentas en racimo?", explicó Minetti. El especialista aclaró que uno de los factores que agravaron las consecuencias del temporal fue la extensión que alcanzó la lluvia. Cubrió toda la provincia e incluso avanzó sobre el sur de Salta, el oeste de Santiago del Estero y el sudeste de Catamarca. "A las 5.45 de ayer fue la hora en que se registró la mayor extensión areal", indicó Minetti. Agregó que luego la tormenta se desplazó hacia el sur de Salta y el norte de Santiago del Estero.

Suelos saturados
El pronóstico que hizo Minetti es preocupante. Indicó que las condiciones del tiempo están muy inestables y que es posible que haya nuevas tormentas hoy, el viernes y el sábado. "El peligro no ha pasado y estamos trabajando en estado de alerta en toda la región", advirtió el experto. Minetti puntualizó que es altamente probable que las inundaciones se reiteren debido a que los suelos están saturados y, en consecuencia, no van a absorber el agua. "Para después del 18 de este mes se espera otro grupo de tormentas similar al actual", dijo."La explosión desmesurada de cemento sobre el verde genera que el agua demore mucho en escurrirse y que el caudal se acreciente más con cada lluvia", remarcó, por su parte, Valoy.
Respecto de las causas sobre por qué esta lluvia fue tan devastadora, el especialista indicó que si bien se trata de las precipitaciones usuales para la época estival, en esta ocasión se unieron varios factores que desencadenaron una tormenta que abarcó una área tan extensa. En este caso, que cubrió a Tucumán por completo.
"Por un lado tenemos el calentamiento del continente en verano, y por otro, una inyección de vapor de agua que viene del noreste. Esto genera inestabilidad termodinámica, que es la que produce las clásicas tormentas de verano", dijo el especialista.
"Un tercer factor es la gran diferencia térmica entre el trópico (norte del país) y las latitudes medias, como son las del sur del país. Este factor genera inestabilidad dinámica, lo que contribuye a la organización de la tormenta y a que esta tenga una magnitud areal (extensión geográfica) importante", explicó Minetti.
Cuando ese factor de inestabilidad dinámica alcanza un índice de 30 -añadió el experto-, se considera peligroso. En Tucumán ese índice trepó a 41 el miércoles y ayer se ubicó en 31, lo que indica que el riesgo de nuevas tormentas peligrosas sigue presente.