Taxis sucios y desvencijados

Un tema recurrente en el que las autoridades al parecer no se quieren meter.

30 Septiembre 2002
Días pasados, desde este espacio nos referimos a la necesidad de que el poder público ejerza alguna forma de control sobre el estado de los automotores que circulan por las carreteras de Tucumán. Decíamos que de ese modo podrán evitarse los riesgos creados por vehículos cuya vetustez y precario funcionamiento pueden ser la causa de graves accidentes. Es el caso agregar que una inspección similar debiera llevarse a cabo respecto de los taxis que cumplen servicios en San Miguel de Tucumán.
No puede aceptarse que circulen con su carrocería en pésimo estado, con puertas de cierre inseguro, con cristales que no se descorren y con asientos cuya tapicería se exhibe destrozada y sucia. Se somete así al pasajero a un viaje que no solamente es inseguro, sino también incómodo y desagradable.
Nos parece que la autoridad municipal debiera intervenir en este punto, que es algo de su específica competencia, de acuerdo con reglamentaciones por todos conocidas. Quien toma un taxi, tiene derecho a que el servicio se le preste rodeado de otras condiciones.

Tamaño texto
Comentarios