29 Septiembre 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- "Trato de borrar de mi mente esa experiencia, pero es inevitable. La revivo permanentemente. Cuando cierro los ojos se me presentan las imágenes de cuando el ómnibus se iba al precipicio. Y siento los gritos y la desesperación de todos". Diego Morales (24 años) es uno de los 25 sobrevivientes de la tragedia de Catamarca y padece lo que los psiquiatras denominan "estrés postraumático". Su relato revela la magnitud de la patología que enfrenta. A casi dos semanas del accidente, para la mayoría de los sobrevivientes, el recuerdo del duro trance que vivieron es una pesadilla de la que no pueden despertar. Casi todos perdieron a algún pariente en el accidente y por eso el padecimiento es más profundo.
Hay otros menos vulnerables, quienes de a poco están superando el drama. "No puedo dormir bien. Anoche concilié el sueño a las 5, pero a las 8 estaba despierto. A veces me levanto sobresaltado. No quiero tomar sedantes. La psicóloga viene a casa dos veces a la semana y tengo confianza en que me ayudará a salir de esto", comenta Morales. "Quiero que los recuerdos se vayan para siempre, pero será medio difícil", reflexiona Morales.
Alcira Nieva de Villafañe, de 53 años, también sobrevivió al accidente y confiesa que el insomnio se ha instalado en ella. La mujer perdió en el accidente a su hijo Cristian Villafañe; a su suegra Josefa Nieva; a la nuera Valeria Reinoso y al nieto Facundo Agustín Villafañe, de dos años. "En el hospital me daban tranquilizantes y dormía un poco. Ahora me despierto a cada hora. En ocasiones espero ansiosa que amanezca para levantarme. Las noches son terribles porque la imagen de lo vivido me golpean sin parar. Imagíne, perdí a cuatro parientes que vivían en esta casa. Eramos nueve y ahora somos cinco. Ese vacío se siente terriblemente", afirma. Dos de sus hijos todavía están internados. "En estos momentos sólo quiero que mis chicos que sobrevivieron vengan a casa. Armando está con amnesia, no se acuerda lo que sucedió y no sabe de la desgracia que sufrió la familia. Anoche fui a verlo al hospital y volví reconfortada porque me reconoció", cuenta.
Energía increíble
Karina del Aguila y su esposo Fernando García sobrevivieron al accidente, pero perdieron a su hijo Valentino, de un año. "La ayuda del psicólogo es muy importante para nosotros. Con Fernando no sufrimos perturbaciones en el sueño. Los recuerdos del accidente llegan a toda hora y se me pone la piel de gallina. Es algo que va a durar, pero con el tiempo pienso que se irá apaciguando", estima. "El afecto de los vecinos, de la familia y de la gente de Catamarca que estuvo a nuestro lado en el peor momento nos reconforta y contribuye a apaciguar el dolor. Es una energía increíble que nos llega", dice Del Aguila.
Un equipo interhospitalario contiene a los sobrevivientes
CONCEPCION.- En el hospital "Miguel Belascuain" de esta ciudad se organizó, a través del departamento de Salud Mental, un equipo especial de profesionales que comenzó a desplegar tareas de contención entre sobrevivientes y parientes de las víctimas fatales de la tragedia de Catamarca.
El grupo de trabajo está integrado por psiquiatras, psicólogos y asistentes sociales de Concepción y del hospital Obarrio de la capital. La labor abarca dos aspectos: los relacionados con las patologías traumáticas y los que involucran lo social y condiciones de vida. El doctor Oscar Fiorio, del equipo de Salud Mental del Obarrio, explicó que la tarea tiene como punto de partida la detección de los casos postraumáticos entre quienes vivieron directa o indirectamente la experiencia del terrible accidente. "Lo más común, tras hechos de estas características, es la aparición del estrés postraumático. Hay personas más vulnerables que otras y en consecuencia hay que detectarlas. Nuestra labor se concentrará en este hospital, pero ya hay un grupo que trabaja en los domicilios de los sobrevivientes. La intención es conformar distintos módulos con pacientes", dijo Fiorio. En el hospital trabajan martes, miércoles y jueves de 10 a 20, con la coordinación de la licenciada Marcela Demeitre, jefa de Salud Mental del Obarrio.
El barrio Villa Alvear parece un pueblo fantasma
El director de Emergencia de la provincia, Juan Masaguer, y el ex ministro de Salud, Alejandro Sangenis, visitaron a los familiares de las víctimas fatales del accidente de la Cuesta del Totoral, a una semana del entierro. "El barrio Villa Alvear, el lugar donde vivía la mayor parte de las personas fallecidas, parecía un pueblo fantasma.
Pudimos comprobar la gran demanda de asistencia psicológica para los familiares. A algunos les cuesta asumir la pérdida, sobre todo cuando se trata de niños. Antes de la noche fatal de aquel domingo, un joven vivía con cuatro adultos en su vivienda. Hoy, está solo, y evidencia signos de negación de lo sucedido", dijo Masaguer. Según el profesional, tanto las familias que perdieron a sus seres queridos como los sobrevivientes heridos y los profesionales que actuaron en la tragedia, necesitan con urgencia la asistencia psicológica", concluyó el profesional.
Al respecto, indicó que el Colegio de Psicólogos de Tucumán ofreció los servicios de un grupo de 20 profesionales para asistir a la gente afectada. "Sobre un mundo donde priva la individualidad, el cuidar lo propio y la competitividad, existe un submundo que no aparece ante nuestros ojos, el que se rige por la solidaridad, el respeto por la vida y la entrega al prójimo", dijo Masaguer.
El golpe también fue muy duro para los socorristas
Aunque los rescatadores son profesionales con experiencia, suelen quebrarse anímica y psicológicamente. "Aparece el insomnio; se huye del contacto con la gente; no se quiere hablar de lo sucedido; se siente angustia e hipersensibles, aun ante los hechos cotidianos", confesó el doctor Juan Masaguer, director de Emergencias, cuya sede está en el hospital Avellaneda. Allí trabajan ocho personas y dos operadores de radio. Pero en cada hospital funciona un departamento de emergencia con profesionales que trabajan coordinadamente. Masaguer explicó que cuando ocurren estos hechos, los profesionales deben recibir atención psicológica; pero después de una tragedia como la que enlutó a Concepción y a toda la provincia, se minimiza el dolor personal.
¿Tucumán está preparado para actuar inmediatamente? "Nunca se está preparado para una tragedia, pero contamos con buenos profesionales entrenados. Seguro tendríamos que acudir al sector privado y a Vialidad en el caso de las grandes maquinarias de rescate. Catamarca contó al instante con grúas para poder ascender los 47 cuerpos desde los 100 metros de profundidad; contó además con potentes reflectores. Ante un accidente de esta envergadura, el hospital cabecera debe contar con un acceso rápido; hay que cortar las calles para dar libre paso a las ambulancias.
Dolor inevitable
AUSENCIAS.- "Cuando estaba en el hospital no quería volver a casa, por las ausencias que iba a sentir, pero llegaron parientes de Buenos Aires que me están acompañando. Me alientan y me dicen que hay que sobreponerse, por todos los que quedamos con vida. Yo sé que Dios nos va a ayudar", afirma Alcira Nieva de Villafañe, quien perdió a cuatro familiares.
MUCHOS AFECTADOS.- "En realidad, todas las personas que de una u otra manera trabajaron, en distintas funciones, en contacto con la tragedia, están expuestas al estrés postraumático, incluso los periodistas", sostuvo el doctor Oscar Fiorio. Los síntomas son insomnio, angustia, palpitaciones, depresión, cambios de conducta, sentimientos de culpa e imágenes recurrentes del mal momento vivido.
ATENCIONES.- "Es vital que la gente que se sienta afectada por la tragedia venga al departamento de atención del hospital, a fin de que se incorpore a los grupos que comenzarán a ser atendidos en los módulos", informó el doctor Jorge Díaz.
UN PLAN.- "Cuando vivía Jorge Rocich (ex director de Tránsito), no necesitaba comunicarme con él; él sabía perfectamente qué hacer; habíamos ensayado un plan de emergencia y lo editamos en un libro. Ahora no sé si se siguen los mismos planes", afirmó Juan Masaguer.
Hay otros menos vulnerables, quienes de a poco están superando el drama. "No puedo dormir bien. Anoche concilié el sueño a las 5, pero a las 8 estaba despierto. A veces me levanto sobresaltado. No quiero tomar sedantes. La psicóloga viene a casa dos veces a la semana y tengo confianza en que me ayudará a salir de esto", comenta Morales. "Quiero que los recuerdos se vayan para siempre, pero será medio difícil", reflexiona Morales.
Alcira Nieva de Villafañe, de 53 años, también sobrevivió al accidente y confiesa que el insomnio se ha instalado en ella. La mujer perdió en el accidente a su hijo Cristian Villafañe; a su suegra Josefa Nieva; a la nuera Valeria Reinoso y al nieto Facundo Agustín Villafañe, de dos años. "En el hospital me daban tranquilizantes y dormía un poco. Ahora me despierto a cada hora. En ocasiones espero ansiosa que amanezca para levantarme. Las noches son terribles porque la imagen de lo vivido me golpean sin parar. Imagíne, perdí a cuatro parientes que vivían en esta casa. Eramos nueve y ahora somos cinco. Ese vacío se siente terriblemente", afirma. Dos de sus hijos todavía están internados. "En estos momentos sólo quiero que mis chicos que sobrevivieron vengan a casa. Armando está con amnesia, no se acuerda lo que sucedió y no sabe de la desgracia que sufrió la familia. Anoche fui a verlo al hospital y volví reconfortada porque me reconoció", cuenta.
Energía increíble
Karina del Aguila y su esposo Fernando García sobrevivieron al accidente, pero perdieron a su hijo Valentino, de un año. "La ayuda del psicólogo es muy importante para nosotros. Con Fernando no sufrimos perturbaciones en el sueño. Los recuerdos del accidente llegan a toda hora y se me pone la piel de gallina. Es algo que va a durar, pero con el tiempo pienso que se irá apaciguando", estima. "El afecto de los vecinos, de la familia y de la gente de Catamarca que estuvo a nuestro lado en el peor momento nos reconforta y contribuye a apaciguar el dolor. Es una energía increíble que nos llega", dice Del Aguila.
CONCEPCION.- En el hospital "Miguel Belascuain" de esta ciudad se organizó, a través del departamento de Salud Mental, un equipo especial de profesionales que comenzó a desplegar tareas de contención entre sobrevivientes y parientes de las víctimas fatales de la tragedia de Catamarca.
El grupo de trabajo está integrado por psiquiatras, psicólogos y asistentes sociales de Concepción y del hospital Obarrio de la capital. La labor abarca dos aspectos: los relacionados con las patologías traumáticas y los que involucran lo social y condiciones de vida. El doctor Oscar Fiorio, del equipo de Salud Mental del Obarrio, explicó que la tarea tiene como punto de partida la detección de los casos postraumáticos entre quienes vivieron directa o indirectamente la experiencia del terrible accidente. "Lo más común, tras hechos de estas características, es la aparición del estrés postraumático. Hay personas más vulnerables que otras y en consecuencia hay que detectarlas. Nuestra labor se concentrará en este hospital, pero ya hay un grupo que trabaja en los domicilios de los sobrevivientes. La intención es conformar distintos módulos con pacientes", dijo Fiorio. En el hospital trabajan martes, miércoles y jueves de 10 a 20, con la coordinación de la licenciada Marcela Demeitre, jefa de Salud Mental del Obarrio.
El director de Emergencia de la provincia, Juan Masaguer, y el ex ministro de Salud, Alejandro Sangenis, visitaron a los familiares de las víctimas fatales del accidente de la Cuesta del Totoral, a una semana del entierro. "El barrio Villa Alvear, el lugar donde vivía la mayor parte de las personas fallecidas, parecía un pueblo fantasma.
Pudimos comprobar la gran demanda de asistencia psicológica para los familiares. A algunos les cuesta asumir la pérdida, sobre todo cuando se trata de niños. Antes de la noche fatal de aquel domingo, un joven vivía con cuatro adultos en su vivienda. Hoy, está solo, y evidencia signos de negación de lo sucedido", dijo Masaguer. Según el profesional, tanto las familias que perdieron a sus seres queridos como los sobrevivientes heridos y los profesionales que actuaron en la tragedia, necesitan con urgencia la asistencia psicológica", concluyó el profesional.
Al respecto, indicó que el Colegio de Psicólogos de Tucumán ofreció los servicios de un grupo de 20 profesionales para asistir a la gente afectada. "Sobre un mundo donde priva la individualidad, el cuidar lo propio y la competitividad, existe un submundo que no aparece ante nuestros ojos, el que se rige por la solidaridad, el respeto por la vida y la entrega al prójimo", dijo Masaguer.
Aunque los rescatadores son profesionales con experiencia, suelen quebrarse anímica y psicológicamente. "Aparece el insomnio; se huye del contacto con la gente; no se quiere hablar de lo sucedido; se siente angustia e hipersensibles, aun ante los hechos cotidianos", confesó el doctor Juan Masaguer, director de Emergencias, cuya sede está en el hospital Avellaneda. Allí trabajan ocho personas y dos operadores de radio. Pero en cada hospital funciona un departamento de emergencia con profesionales que trabajan coordinadamente. Masaguer explicó que cuando ocurren estos hechos, los profesionales deben recibir atención psicológica; pero después de una tragedia como la que enlutó a Concepción y a toda la provincia, se minimiza el dolor personal.
¿Tucumán está preparado para actuar inmediatamente? "Nunca se está preparado para una tragedia, pero contamos con buenos profesionales entrenados. Seguro tendríamos que acudir al sector privado y a Vialidad en el caso de las grandes maquinarias de rescate. Catamarca contó al instante con grúas para poder ascender los 47 cuerpos desde los 100 metros de profundidad; contó además con potentes reflectores. Ante un accidente de esta envergadura, el hospital cabecera debe contar con un acceso rápido; hay que cortar las calles para dar libre paso a las ambulancias.
AUSENCIAS.- "Cuando estaba en el hospital no quería volver a casa, por las ausencias que iba a sentir, pero llegaron parientes de Buenos Aires que me están acompañando. Me alientan y me dicen que hay que sobreponerse, por todos los que quedamos con vida. Yo sé que Dios nos va a ayudar", afirma Alcira Nieva de Villafañe, quien perdió a cuatro familiares.
MUCHOS AFECTADOS.- "En realidad, todas las personas que de una u otra manera trabajaron, en distintas funciones, en contacto con la tragedia, están expuestas al estrés postraumático, incluso los periodistas", sostuvo el doctor Oscar Fiorio. Los síntomas son insomnio, angustia, palpitaciones, depresión, cambios de conducta, sentimientos de culpa e imágenes recurrentes del mal momento vivido.
ATENCIONES.- "Es vital que la gente que se sienta afectada por la tragedia venga al departamento de atención del hospital, a fin de que se incorpore a los grupos que comenzarán a ser atendidos en los módulos", informó el doctor Jorge Díaz.
UN PLAN.- "Cuando vivía Jorge Rocich (ex director de Tránsito), no necesitaba comunicarme con él; él sabía perfectamente qué hacer; habíamos ensayado un plan de emergencia y lo editamos en un libro. Ahora no sé si se siguen los mismos planes", afirmó Juan Masaguer.







