La unidad que dispersa

El acuerdo entre Miranda y Rivas divide al PJ, mientras se producen definiciones en otros partidos.

29 Septiembre 2002
Por Carlos Abrehu

En la última semana de setiembre, el gobernador Julio Miranda dejó más jirones de su imagen. Fue, en verdad, una minisemana tensa y desgastante para quien creía que el avenimiento con la diputada Olijela Rivas consolidaría el frente interno.
Los mirandistas en Alpa Puyo coincidieron en que debía recomponerse el liderazgo del gobernador, que se había debilitado. El extenso debate que se prolongó desde la noche del domingo hasta la madrugada del lunes parecía haber cohesionado a la tropa oficialista.
La revitalización del proyecto de la reforma constitucional se erigió en un punto de coincidencia. Era la fórmula que permitiría contener a todos, con la expectación que genera la reelección. Dentro de ese esquema, teóricamente, se igualaron las aspiraciones del senador José Alperovich y del ministro de Gobierno, Fernando Juri, para competir por la candidatura a gobernador. No son los únicos, no obstante, como lo probó la emergencia del ex ministro Antonio Guerrero con igual pretensión.
La dinámica política marcó otros rumbos, sin embargo, al influjo de la vida social. El hostigamiento de algunos fieles a Miranda en una de las ceremonias que convoca la religiosidad tucumana -la fiesta de la Virgen de La Merced- demostró que su empresa reeleccionista tropieza con cuestionamientos objetivos. Le gritaron: "choro, soltá a la Virgen". Diplomático en apuros
El nuncio apostólico en Argentina, Santos Abril y Castelló, se vio en figurillas para explicar a la prensa por qué el gobernador no había acudido a la procesión.
Aparentemente, tuvo que ir a un acto político en Bella Vista, se deslizó desde Casa de Gobierno.
El siguiente sacudón vino de la mano del ministro de Salud Pública, Alejandro Sangenis. Este acusó a Miranda de haber roto el acuerdo que tendía a despartidizar la estructura del sistema.
La excusa para abandonar el elenco gubernamental se la proporcionó el retiro de Mario Leito de la intervención del Instituto de Previsión y Seguridad Social. El puesto de este era pedido por la diputada para uno de sus laderos de confianza -Mario Saracho-.
La entente Miranda-Rivas acabó por dividir a las huestes del primero. La diputada reforzó, empero, su proyecto propio con el aval a Ricardo Maturana para que dispute espacios con los otros políticos que sueñan con suceder a Miranda.
Los descontentos del mirandismo se quejan ahora de que existe una jefatura bicéfala del aparato partidario y gubernamental. La desazón es creciente porque construyeron su poder basándose en la polarización frente a Rivas.
El círculo de consejeros del gobernador se estrecha a sus amigos más íntimos, mientras crece el malestar con los zigzagueos políticos de aquel.
Miranda se refugió en Buenos Aires, desde donde mantuvo contactos ocasionales con sus ex hombres de confianza.

Potenciando competidores
La convergencia de los ex adversarios que pujaban por el mando del peronismo impulsó otras reacciones.
José Ricardo Falú refirió que se trata de un acuerdo más de dirigentes, que no cambia la vida de la gente. El diputado por el Frente de Todos insistió, además, en que concentrará sus energías en cumplir con su mandato.
Julio César Aráoz generó una de las opciones al PJ oficial con "Cabildo Peronista", al que diseñó como una empresa que se expandirá por el interior en octubre. El ex interventor federal se propone liderar la disidencia con el oficialismo, después de haber consumado su "tucumanización" política.
La segunda oferta para el peronismo disidente acaban de formalizarla los legisladores Julio Díaz Lozano y Osvaldo Cirnigliaro, dos opositores tenaces a la gestión de Miranda en la Cámara desde 1999.
Estos se asociaron bajo la sigla "Movimiento Peronista" con el designio explícito de contender con el dueto Miranda-Rivas por la hegemonía del PJ.
Al mirandismo responsabilizan por haber entregado el manejo de resortes clave del Estado a extrapartidarios, "corresponsables de la desastrosa gestión bussista". Aluden así al vicegobernador Sisto Terán y a Alperovich, ex presidente de la comisión de Hacienda y Presupuesto, durante tres años consecutivos cuando Raúl Topa presidía la Legislatura.

Cálculos y probabilidades
El avance del calendario electoral precipita las definiciones en las distintas organizaciones políticas, a pesar de la inseguridad que causan los vaivenes de la lucha interna nacional del PJ.
Los peronistas repetirán el experimento frentista con extrapartidarios, lo cual facilitaría una postulación de Alperovich. El congreso de esa fuerza aún no está citado para ratificar el plan político, pero se descuenta que será ratificado.
Donde sí habría modificaciones sería en el llamado a elecciones provinciales. Hasta ahora, el Gobierno había resuelto que se votaría para todos los cargos locales, junto con la elección de presidente y vicepresidente el 30 de marzo de 2003.
Pero Terán tendría instrucciones de variar las reglas. Las bancas de diputados y de senadores y todas las funciones electivas provinciales se cubrirían en comicios convocados con posterioridad al 30 de marzo. El sector de Olijela Rivas predicaba la conveniencia de despegar las luchas electorales porque al PJ local no le conviene exponerse al efecto negativo que tendría más de una fórmula presidencial de signo peronista.
La UCR aprobó la apertura de negociaciones con otras fuerzas para constituir un frente cívico y social.
El germen de esa coalición está en la Interbloque legislativa, donde coinciden peronistas (Díaz Lozano y Cirnigliaro), radicales, socialistas (Rodolfo Succar) y Pueblo Unido (Gumersindo Parajón). Se incorporarían los desarrollistas y los democristianos, amén de otras agrupaciones. José Vitar se sumaría a ese espacio. El veto al bussismo está claro.
La conducción radical también objeta todo acercamiento a un ex afiliado. "Mientras Alperovich no rompa con Miranda, no tenemos nada que hablar", anticipó José Ricardo Ascárate, uno de los duros, que es el presidente de la UCR.
La vuelta de Antonio Bussi a la escena causa reacomodamientos y polémicas. En FR se recalentará la lucha por las candidaturas con chance de ser electas.

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