La gobernabilidad en pérdida

La continuidad del actual gobierno se debe a que la socidad quiere seguir en la senda democrática.

28 Septiembre 2002
Por Angel Anaya

buenos aires.- Mario Blejer, quien al abandonar la presidencia del Banco Central hace dos meses por diferencias con el ministro Roberto Lavagna confesó que Buenos Aires es un mundo demasiado ruidoso para trabajar bien, ha ingresado en el Banco de Inglaterra como director de estudios. Hasta esos niveles accede la calidad de argentinos en fuga de este pandemonio porteño, donde el Congreso se encuentra virtualmente colapsado por el juicio político a la Corte Suprema y las supuestas coimas de banqueros a senadores para detener un proyecto que finalmente fue aprobado. Ingrediente de ese clima es el confuso debate mediático que los jerarcas del Fondo Monetario y el equipo económico mantienen con un tono agresivo sin precedentes. La realidad parlamentaria no es, ni mas ni menos, sino el hecho demostrativo de una crisis de gobernabilidad donde el presidente Duhalde y sus ministros permanecen en el Poder Ejecutivo por la pérdida de representatividad de los partidos, y la resistencia de la sociedad a abandonar el rumbo democrático. El caso de la Corte es en ese sentido el más revelador del fraccionamiento y debilidad de los grandes partidos: el justicialista, que impulsó el juicio político y ahora no atina a mandarlo al archivo, por la división que se ha generado en su bloque de Diputados, donde unos y otros dependen de sus competidores presidenciales. El radical, con parecido dilema, pero que durante los dos años que la Alianza estuvo en el poder prefirió beneficiar a su gobierno evitando toda cuestión con el Poder Judicial.

Replanteos
Hace ya tres semanas que la Cámara Baja se encuentra virtualmente paralizada, no consiguiendo tratar algunas de las cuestiones que el ministro de Economía esperaba para viajar a Washington. Circunstancia al parecer irremediable que ha obligado al jefe de Gobierno a iniciar una campaña retórica donde lo central será convencer al país de que podría resolver sus problemas económicos sin un acuerdo con el Fondo. Tesis que está trasluciendo ya Roberto Lavagna, cuyas últimas manifestaciones insinúan que la preocupación es ahora convenir con el organismo internacional una transición no traumática de las negociaciones para que sean las futuras autoridades argentinas las que gestionen el acuerdo de largo plazo. Esa transición tendría como máxima concesión una prórroga de vencimientos de las obligaciones pendientes. "Pero todo iría mucho mejor si el diálogo mediático de todos los días asumiera un tono más moderado", ha dicho el jefe del Gabinete.
Si algo faltaba para contaminar aun más el climax de estos días, es el caso de la supuesta extorsión a banqueros por parte de cierto representante de senadores, difundida por el corresponsal del "Financial Times", Thomas Catán. El episodio y los movimientos del juez federal Carlos Bonadío, que lo investiga, constituyen otra muestra de la elevada sensibilidad con que transcurre nuestra vida pública, al poner en juego esa suerte de fuero constitucional que los periodistas hacen propio cuando se trata de la libertad de prensa. El hecho es que tan grave asunto como la eventualidad de sobornos a senadores, está terminando por convertirse en un debate no querido entre un juez y el periodismo, siempre ruidoso y muy poco coadyuvante a la cuestión de fondo. (De nuestra Sucursal)

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