26 Diciembre 2006 Seguir en 
BELEN.- Cientos de peregrinos celebraron la Navidad en Belén, aunque con pocos motivos para el gozo en el pueblo que los cristianos veneran como el sitio donde nació Jesucristo. Por la mañana, la Plaza del Pesebre se colmó con sonidos de himnos y de campanadas.
Sentado en primera fila, el presidente, Mahmoud Abbas, participó en la tradicional Misa de Gallo en la Basílica de la Natividad. El patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, fustigó en su sermón las luchas fratricidas entre palestinos y llamó a los responsables a convertirse en "artesanos de paz y no de guerra; en donantes de vida y no de muerte". "La Navidad se celebra este año en circunstancias difíciles, agravadas por nuestras disensiones internas", lamentó el patriarca en su plegaria pronunciada en el templo contiguo a la Basílica de la Natividad. "Sea bienvenido, con todos sus compañeros", dijo el patriarca, dirigiéndose a Abbas.
Levantan barreras
Entre 8.000 y 10.000 peregrinos visitaron Belén esta Navidad, cinco veces más que el año pasado. Según comerciantes, los árabes israelíes -no los peregrinos del resto del mundo- representaban la mayor parte de los visitantes. Sucede que el Ejército israelí alivió las restricciones de viaje para permitir que tanto extranjeros como cristianos israelíes y palestinos de Cisjordania y Gaza pudieran visitar el pueblo en Navidad. Ayer, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, anunció el inmediato desmantelamiento de una parte de las barreras que traban el comercio y obstaculizan los movimientos de la población palestina en Cisjordania, primera consecuencia de uno de los acuerdos logrados el sábado entre Olmert y Abbas. En Cisjordania hay unas 400 restricciones a los movimientos civiles; algunas de ellas, puestos militares; otras, paredes o montículos de tierra. Olmert dio instrucciones para que sean removidas 59 barreras, 27 de ellas en lo inmediato. Israel procura demostrar que la mejor forma de llegar a una solución en el conflicto con los palestinos son las negociaciones con Abbas, y no con el movimiento islámico Hamas, del que forma parte el primer ministro Ismail Haniyeh. (Reuter)
Sentado en primera fila, el presidente, Mahmoud Abbas, participó en la tradicional Misa de Gallo en la Basílica de la Natividad. El patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, fustigó en su sermón las luchas fratricidas entre palestinos y llamó a los responsables a convertirse en "artesanos de paz y no de guerra; en donantes de vida y no de muerte". "La Navidad se celebra este año en circunstancias difíciles, agravadas por nuestras disensiones internas", lamentó el patriarca en su plegaria pronunciada en el templo contiguo a la Basílica de la Natividad. "Sea bienvenido, con todos sus compañeros", dijo el patriarca, dirigiéndose a Abbas.
Levantan barreras
Entre 8.000 y 10.000 peregrinos visitaron Belén esta Navidad, cinco veces más que el año pasado. Según comerciantes, los árabes israelíes -no los peregrinos del resto del mundo- representaban la mayor parte de los visitantes. Sucede que el Ejército israelí alivió las restricciones de viaje para permitir que tanto extranjeros como cristianos israelíes y palestinos de Cisjordania y Gaza pudieran visitar el pueblo en Navidad. Ayer, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, anunció el inmediato desmantelamiento de una parte de las barreras que traban el comercio y obstaculizan los movimientos de la población palestina en Cisjordania, primera consecuencia de uno de los acuerdos logrados el sábado entre Olmert y Abbas. En Cisjordania hay unas 400 restricciones a los movimientos civiles; algunas de ellas, puestos militares; otras, paredes o montículos de tierra. Olmert dio instrucciones para que sean removidas 59 barreras, 27 de ellas en lo inmediato. Israel procura demostrar que la mejor forma de llegar a una solución en el conflicto con los palestinos son las negociaciones con Abbas, y no con el movimiento islámico Hamas, del que forma parte el primer ministro Ismail Haniyeh. (Reuter)







