24 Diciembre 2006 Seguir en 
Brasilia.- En medio del caos que viven los principales aeropuertos de Brasil por cuarto día consecutivo, en los cuales hubo tumultos y detenciones de pasajeros, funcionarios y tripulantes de la aerolínea TAM paralizaron ayer sus actividades agudizando aún más la crisis en el sector.
Los funcionarios de esa aerolínea, responsable en parte por el desorden de los últimos días debido a una serie de desperfectos en sus aeronaves y su sistema de datos, justifican la paralización alegando que fueron víctima de agresiones por parte de los usuarios.
A su vez, algunos tripulantes de esa aerolínea también resolvieron paralizar sus actividades y se niegan a volar debido a lo que consideran una carga horaria excesiva, según informó el sindicato de la categoría.
En una situación calificada como inusitada por los medios, los pasajeros de un vuelo de TAM fueron informados, minutos después de embarcar, que debían abandonar la aeronave porque la tripulación se negaba a volar.
Los pasajeros se rehusaron a dejar el avión y, sin salir siquiera para almorzar, permanecen a la espera de una tripulación. La asesoría de prensa de TAM negó que los tripulantes hayan paralizado sus actividades e informó que tuvo que cambiar la tripulación porque la carga horaria de los aviadores había ultrapasado el tiempo reglamentario.
Severa crisis
La crisis por la que atraviesan los aeropuertos del país, que se originó en octubre, se agravó este martes debido a una serie de factores, que provocaron un efecto dominó afectando todo el tráfico aéreo brasileño.
En la noche del martes, el aeropuerto de Congonhas, en Sao Paulo, tuvo que cerrar por cerca de 50 minutos debido al mal tiempo. Asimismo, seis aviones de TAM pararon para la realización de una maniobra de mantenimiento no programada y la red de datos de esa compañía cayó en el aeropuerto Tom Jobim, retrasando los vuelos.
Según las últimas informaciones divulgadas por la ANAC, 300 de los 675 vuelos previstos para hoy sábado sufrieron atrasos de más de una hora, lo que equivale al 44,4 % de las operaciones.
Otros 14 vuelos fueron cancelados. Como consecuencia de los atrasos se instaló un clima de histeria generalizada en los aeropuertos, donde los usuarios, que enfrentan largas horas de espera, reclaman que no son debidamente informados sobre los atrasos y/o cancelamientos. (DPA)
Los funcionarios de esa aerolínea, responsable en parte por el desorden de los últimos días debido a una serie de desperfectos en sus aeronaves y su sistema de datos, justifican la paralización alegando que fueron víctima de agresiones por parte de los usuarios.
A su vez, algunos tripulantes de esa aerolínea también resolvieron paralizar sus actividades y se niegan a volar debido a lo que consideran una carga horaria excesiva, según informó el sindicato de la categoría.
En una situación calificada como inusitada por los medios, los pasajeros de un vuelo de TAM fueron informados, minutos después de embarcar, que debían abandonar la aeronave porque la tripulación se negaba a volar.
Los pasajeros se rehusaron a dejar el avión y, sin salir siquiera para almorzar, permanecen a la espera de una tripulación. La asesoría de prensa de TAM negó que los tripulantes hayan paralizado sus actividades e informó que tuvo que cambiar la tripulación porque la carga horaria de los aviadores había ultrapasado el tiempo reglamentario.
Severa crisis
La crisis por la que atraviesan los aeropuertos del país, que se originó en octubre, se agravó este martes debido a una serie de factores, que provocaron un efecto dominó afectando todo el tráfico aéreo brasileño.
En la noche del martes, el aeropuerto de Congonhas, en Sao Paulo, tuvo que cerrar por cerca de 50 minutos debido al mal tiempo. Asimismo, seis aviones de TAM pararon para la realización de una maniobra de mantenimiento no programada y la red de datos de esa compañía cayó en el aeropuerto Tom Jobim, retrasando los vuelos.
Según las últimas informaciones divulgadas por la ANAC, 300 de los 675 vuelos previstos para hoy sábado sufrieron atrasos de más de una hora, lo que equivale al 44,4 % de las operaciones.
Otros 14 vuelos fueron cancelados. Como consecuencia de los atrasos se instaló un clima de histeria generalizada en los aeropuertos, donde los usuarios, que enfrentan largas horas de espera, reclaman que no son debidamente informados sobre los atrasos y/o cancelamientos. (DPA)







