24 Diciembre 2006 Seguir en 
Roma.- El Vicariato de la Iglesia Católica en Roma comunicó que no habrá un entierro religioso para Piergiorgio Welby, el hombre que padecía de una enfermedad incurable y murió el jueves pasado al desconectar el respirador artificial.
El deseo de Welby de morir contradecía la doctrina de la Iglesia, señaló el Vicariato en su fundamentación de la negativa al pedido de entierro religioso formulado por la madre y la esposa del difunto.
La ceremonia fúnebre tendrá lugar entonces este domingo, en una plaza pública de Roma. La muerte de Welby hizo estallar nuevamente en Italia el debate sobre la eutanasia.
Un médico podría ser arrestado
Numerosos políticos reclamaron la implementación rápida de una ley al respecto. "Está claro que una vez iniciado el debate ahora debe continuar", dijo el primer ministro, Romano Prodi.
Mientras tanto, seguía sin estar claro si el médico que la noche del miércoles al jueves desconectó el respirador de Welby y le inyectó un tranquilizante va a enfrentar consecuencias legales.
"Los responsables de este asesinato deben ser arrestados", dijo el político opositor Luca Volonté, del partido cristianodemócrata UDC, en el Parlamento en Roma.
El médico Mario Riccio ya fue interrogado por investigadores de la policía especial italiana Digos la tarde del jueves, junto con Marco Cappato, presidente de la asociación "Luca Coscioni", que lucha por la legalización de la eutanasia.
Cappato pidió al médico ayudar a Welby en su deseo de morir. Riccio y los abogados de Welby destacaron que simplemente se cumplió con el deseo del paciente de ser liberado de su sufrimiento.
Toda Italia estuvo pendiente
En los últimos meses, Welby había desatado un intenso debate sobre la eutanasia, que en Italia no está claramente regulada.
El romano, de 60 años, padecía desde hace 40 años una atrofia muscular degenerativa. En la última fase de la enfermedad, estaba confinado a la cama y sólo un respirador lo mantenía con vida.
En una carta dirigida ya en septiembre al presidente italiano, Giorgio Napolitano, había solicitado la "clemencia de la eutanasia".
La semana pasada, un tribunal civil en Roma había rechazado una demanda del italiano.
Según la ley italiana, su solicitud para ser desconectado del respirador no se podía cumplir. El tribunal instó al Parlamento a ocuparse del tema y a cubrir ese vacío legal. Según los medios, los médicos que ayuden a un paciente a morir pueden ser condenados a hasta 15 años de prisión. (DPA)
El deseo de Welby de morir contradecía la doctrina de la Iglesia, señaló el Vicariato en su fundamentación de la negativa al pedido de entierro religioso formulado por la madre y la esposa del difunto.
La ceremonia fúnebre tendrá lugar entonces este domingo, en una plaza pública de Roma. La muerte de Welby hizo estallar nuevamente en Italia el debate sobre la eutanasia.
Un médico podría ser arrestado
Numerosos políticos reclamaron la implementación rápida de una ley al respecto. "Está claro que una vez iniciado el debate ahora debe continuar", dijo el primer ministro, Romano Prodi.
Mientras tanto, seguía sin estar claro si el médico que la noche del miércoles al jueves desconectó el respirador de Welby y le inyectó un tranquilizante va a enfrentar consecuencias legales.
"Los responsables de este asesinato deben ser arrestados", dijo el político opositor Luca Volonté, del partido cristianodemócrata UDC, en el Parlamento en Roma.
El médico Mario Riccio ya fue interrogado por investigadores de la policía especial italiana Digos la tarde del jueves, junto con Marco Cappato, presidente de la asociación "Luca Coscioni", que lucha por la legalización de la eutanasia.
Cappato pidió al médico ayudar a Welby en su deseo de morir. Riccio y los abogados de Welby destacaron que simplemente se cumplió con el deseo del paciente de ser liberado de su sufrimiento.
Toda Italia estuvo pendiente
En los últimos meses, Welby había desatado un intenso debate sobre la eutanasia, que en Italia no está claramente regulada.
El romano, de 60 años, padecía desde hace 40 años una atrofia muscular degenerativa. En la última fase de la enfermedad, estaba confinado a la cama y sólo un respirador lo mantenía con vida.
En una carta dirigida ya en septiembre al presidente italiano, Giorgio Napolitano, había solicitado la "clemencia de la eutanasia".
La semana pasada, un tribunal civil en Roma había rechazado una demanda del italiano.
Según la ley italiana, su solicitud para ser desconectado del respirador no se podía cumplir. El tribunal instó al Parlamento a ocuparse del tema y a cubrir ese vacío legal. Según los medios, los médicos que ayuden a un paciente a morir pueden ser condenados a hasta 15 años de prisión. (DPA)







