24 Diciembre 2006 Seguir en 
Para Rubén Tirso Pereira, Tucumán no es una tierra desconocida. De aquí son sus padres y sus abuelos.
El abogado, que ahora es representante legal de la familia de Nora Dalmasso, además fue juez de instrucción de la IV Nominación en Tucumán, durante la intervención federal que encabezó Julio César Aráoz, entre enero y octubre de 1991.
Fue Tirso Pereira quien ordenó el arresto domiciliario para el destituido gobernador José Domato, que estaba procesado en una causa en la que se investigaba un préstamo varias veces millonario al ingenio Leales.
El mismo magistrado estuvo a cargo de la causa por abuso de autoridad. Domato fue sobreseído en marzo de 2000, tras nueve años de litigio.
“Allá (en Córdoba) se puso en marcha la máxima tecnología del país. Hay 30 detectives de la Policía, tres técnicos especializados en comunicaciones, tres fiscales investigando el caso... Van a hacer un entrecruzamiento de 40.000 llamadas... Yo acá no puedo lograr que me entreguen el listado de llamadas entrantes a mi casa, correspondientes al día en que desapareció mi hija. Lo pedí hace 9 meses”, se quejó. “Esto demuestra que en Tucumán no hay voluntad para investigar el crimen de mi hija. Tengo que pensar que hay una mano negra que se opone a desenmascarar a los encubridores”, agregó.
Lebbos dijo que no entiende por qué desde Tucumán no se pide ayuda a esos equipos técnicos que están trabajando en el caso Dalmasso. “La Corte Suprema les dijo a los investigadores que pidan lo que necesiten para esclarecer la muerte de mi hija. No sólo no pidieron nada, sino que -como gran logro- me dicen que han conseguido un fax, que cuesta $ 200”, se indignó.
“No pido ningún privilegio”, agregó Lebbos. Por el contrario, aseguró que recursos y tecnología como los que se volcaron al caso Dalmasso deberían destinarse a resolver todos los crímenes.
El 26 de febrero de este año, Paulina y su amiga Virginia Mercado, después de haber salido de bailar de un boliche de la zona del ex Abasto, subieron a un remise Fiat Duna bordó.
Ella, supuestamente, se dirigía a la casa de su novio, César Soto, pero nunca llegó. Su cuerpo apareció el 11 de marzo, a la vera de la ruta 341, en Tapia. A partir de entonces, se armaron diversas teorías, pero todo quedó en la nada por falta de pruebas.
El abogado, que ahora es representante legal de la familia de Nora Dalmasso, además fue juez de instrucción de la IV Nominación en Tucumán, durante la intervención federal que encabezó Julio César Aráoz, entre enero y octubre de 1991.
Fue Tirso Pereira quien ordenó el arresto domiciliario para el destituido gobernador José Domato, que estaba procesado en una causa en la que se investigaba un préstamo varias veces millonario al ingenio Leales.
El mismo magistrado estuvo a cargo de la causa por abuso de autoridad. Domato fue sobreseído en marzo de 2000, tras nueve años de litigio.
“No hay voluntad para investigar el crimen de mi hija”
La comparación le causa indignación. Alberto Lebbos se pregunta por qué no se utilizan para investigar la muerte de su hija Paulina iguales recursos que los que se destinan a la pesquisa por el promocionado crimen de la cordobesa Nora Dalmasso. “Allá (en Córdoba) se puso en marcha la máxima tecnología del país. Hay 30 detectives de la Policía, tres técnicos especializados en comunicaciones, tres fiscales investigando el caso... Van a hacer un entrecruzamiento de 40.000 llamadas... Yo acá no puedo lograr que me entreguen el listado de llamadas entrantes a mi casa, correspondientes al día en que desapareció mi hija. Lo pedí hace 9 meses”, se quejó. “Esto demuestra que en Tucumán no hay voluntad para investigar el crimen de mi hija. Tengo que pensar que hay una mano negra que se opone a desenmascarar a los encubridores”, agregó.
Lebbos dijo que no entiende por qué desde Tucumán no se pide ayuda a esos equipos técnicos que están trabajando en el caso Dalmasso. “La Corte Suprema les dijo a los investigadores que pidan lo que necesiten para esclarecer la muerte de mi hija. No sólo no pidieron nada, sino que -como gran logro- me dicen que han conseguido un fax, que cuesta $ 200”, se indignó.
“No pido ningún privilegio”, agregó Lebbos. Por el contrario, aseguró que recursos y tecnología como los que se volcaron al caso Dalmasso deberían destinarse a resolver todos los crímenes.
El 26 de febrero de este año, Paulina y su amiga Virginia Mercado, después de haber salido de bailar de un boliche de la zona del ex Abasto, subieron a un remise Fiat Duna bordó.
Ella, supuestamente, se dirigía a la casa de su novio, César Soto, pero nunca llegó. Su cuerpo apareció el 11 de marzo, a la vera de la ruta 341, en Tapia. A partir de entonces, se armaron diversas teorías, pero todo quedó en la nada por falta de pruebas.
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