28 Septiembre 2002 Seguir en 
"A mí nadie va a meterme miedo amenazándome con meterme a la cárcel por mentir. Yo estoy diciendo la verdad". Esto fue dicho en la cuarta jornada del juicio que se les sigue a siete policías por la muerte de un hombre. Y el dueño de la frase fue Mario Rubén Andrada, otro testigo que aseguró que los acusados lo hicieron firmar un acta que no leyó, y en la que se sostenían hechos que presuntamente no habían existido.
La jornada comenzó con la declaración del médico César Colombres, quien reafirmó las conclusiones a las que arribó junto a otros dos profesionales, en las que se indicaba que la muerte de Luis Mansilla había sido accidental. La versión oficial indica que en la madrugada del 2 de setiembre de 1996 un grupo de policías entró a una casa ubicada en Matheu y Coronel Zelaya, buscando a dos presuntos homicidas. Allí hallaron a Mansilla y a su cuñado, Gustavo Orihuel. Según la Policía, Mansilla se habría resistido y al cabo Gustavo Salguero se le habría escapado un disparo durante un forcejeo.
Colombres no pudo responder -él no vio el cuerpo, ni el lugar de los hechos- si Mansilla se podría haber desangrado, tal como sostienen el fiscal Edmundo Botto y el querellante Roberto Blasco.
Luego fue el turno de Andrada, que es el padre de Flavio. Este, el jueves, también comprometió con sus dichos a los imputados al asegurar que habían armado toda una causa, para que pareciera que el procedimiento era normal. Mario Andrada, quien es ex policía, dijo que se enteró de todo lo que había pasado mientras estaba en el trabajo. Y que cuando fue a la brigada, para interiorizarse del tema, se enteró de quién era el muerto. "Ahí había comentarios respecto de que no había que preocuparse por el fallecido, porque al fin y al cabo era un delincuente, y merecía que lo mataran", recordó.
El acta
También dijo que, como conocía a todos los policías por su pasado en la fuerza, ni se fijó en la declaración que le hicieron firmar. En esa acta decía que su hijo les había avisado a los policías que estaban asaltando la casa, por lo que ellos entraron y allí se produjo la muerte de Mansilla, algo que fue negado de plano por Flavio Andrada. Fue en ese momento cuando algunos de los defensores dudaron de las palabras de Mario Andrada, quien ofuscado por la situación, reaccionó a los gritos. Al ver que el cuestionario no daba para más, los jueces decidieron suspender la audiencia, y pasar a un cuarto intermedio hasta el lunes.
La jornada comenzó con la declaración del médico César Colombres, quien reafirmó las conclusiones a las que arribó junto a otros dos profesionales, en las que se indicaba que la muerte de Luis Mansilla había sido accidental. La versión oficial indica que en la madrugada del 2 de setiembre de 1996 un grupo de policías entró a una casa ubicada en Matheu y Coronel Zelaya, buscando a dos presuntos homicidas. Allí hallaron a Mansilla y a su cuñado, Gustavo Orihuel. Según la Policía, Mansilla se habría resistido y al cabo Gustavo Salguero se le habría escapado un disparo durante un forcejeo.
Colombres no pudo responder -él no vio el cuerpo, ni el lugar de los hechos- si Mansilla se podría haber desangrado, tal como sostienen el fiscal Edmundo Botto y el querellante Roberto Blasco.
Luego fue el turno de Andrada, que es el padre de Flavio. Este, el jueves, también comprometió con sus dichos a los imputados al asegurar que habían armado toda una causa, para que pareciera que el procedimiento era normal. Mario Andrada, quien es ex policía, dijo que se enteró de todo lo que había pasado mientras estaba en el trabajo. Y que cuando fue a la brigada, para interiorizarse del tema, se enteró de quién era el muerto. "Ahí había comentarios respecto de que no había que preocuparse por el fallecido, porque al fin y al cabo era un delincuente, y merecía que lo mataran", recordó.
El acta
También dijo que, como conocía a todos los policías por su pasado en la fuerza, ni se fijó en la declaración que le hicieron firmar. En esa acta decía que su hijo les había avisado a los policías que estaban asaltando la casa, por lo que ellos entraron y allí se produjo la muerte de Mansilla, algo que fue negado de plano por Flavio Andrada. Fue en ese momento cuando algunos de los defensores dudaron de las palabras de Mario Andrada, quien ofuscado por la situación, reaccionó a los gritos. Al ver que el cuestionario no daba para más, los jueces decidieron suspender la audiencia, y pasar a un cuarto intermedio hasta el lunes.







