Una tragedia que causó un enorme impacto

Resolución judicial. Fernández fue herido el 30 de marzo de 1996 durante un incidente cuando regresaba de un boliche de Yerba Buena. Julio Vergara Altuve enjuició a Miguel porque este lo señaló como el autor de la muerte de Fernández, en diciembre de 2000.

LA RECOSTRUCCION DLE MOMENTO DEL ATAQUE.
LA RECOSTRUCCION DLE MOMENTO DEL ATAQUE.
19 Diciembre 2006
A las 4.30 de la madrugada del sábado 30 de marzo de 1996, Lucas Fernández, de 17 años, y sus amigos Luis Battaglia, Bruno Bazzano, Francisco Colombres Garmendia, Víctor Nassif y Enrique Zamudio dejaron la disco "2044" de la avenida Aconquija de Yerba Buena y se dirigieron a la capital. En Mate de Luna y Colón, según relataron los amigos de la víctima, desde un Fiat 147 con vidrios polarizados los desafiaron a hacer una picada.
En la esquina de Pellegrini -afirmaron- el conductor del Fiat, mientras manejaba con la mano derecha, disparó contra ellos un arma que tenía en la mano izquierda. Ellos no advirtieron la gravedad de lo sucedido hasta que vieron que Lucas sangraba. El conductor del Fiat se les puso detrás y los molestó haciéndoles luces durante un trecho.
Luego ellos llevaron a Lucas al hospital Padilla, donde era médico el padre de Zamudio. A las 7, una tomografía computada reveló que Lucas tenía dos heridas internas en la cabeza. Estuvo en coma profundo hasta el 5 de abril, cuando falleció.
La Policía comenzó a actuar de oficio a las 18 del 30 de marzo, 13 horas después de los balazos, sin que estuviera aún anoticiado el fiscal de turno, Pedro Ramón Gallo.
La causa causó gran impacto. Lucas Fernández era hijo de Víctor Fernández, integrante del directorio de la Caja Popular de Ahorros, y Andrés Miguel era hijo del juez Jorge Miguel, ex miembro de la Cámara Federal de Apelaciones.
Desde el comienzo circularon versiones sobre una pelea a la salida del boliche y hubo dudas sobre la autoría del disparo. Miguel salió al cruce de versiones que lo involucraban y dio una entrevista a la televisión y otra a LA GACETA. Los amigos de Lucas vieron el reportaje televisivo y no dudaron. Al día siguiente Bazzano, Zamudio y Battaglia se presentaron ante Gallo y lo reconocieron como el autor de los disparos. El 18 de abril, a pedido del fiscal, Miguel quedó detenido, pero en todo momento negó su participación en el hecho. Sostuvo que cuando se produjo el ataque él se encontraba en su casa, durmiendo. Finalmente fue llevado a juicio el 6 de noviembre de 2000. Los jueces de la Sala V de la Cámara Penal, Emilio Páez de la Torre, Alberto Piedrabuena y Emilio Gnessi Lippi, fueron los encargados de conducir las audiencias, que se extendieron hasta el 29 de noviembre. El momento cumbre del juicio llegó cuando declararon los amigos de Lucas. Ninguno de los tres no dudó en señalar a Miguel como el asesino. Los defensores Juan Roberto Robles y Carlos Caramutti argumentaron que Miguel no tenía un auto como el que conducía el asesino; que las pericias en su pistola calibre 22 habían resultado negativas y que no había motivos para una venganza de Miguel contra Fernández, y pidieron que se lo absolviera. Por su parte, el representante de la querella, Arnaldo Ahumada, solicitó que se lo condenara a 25 años de prisión.Finalmente, los jueces le impusieron una pena de 12 años de prisión, basándose sobre todo en el reconocimiento de los tres amigos. "Los testigos fueron exhortados con reiteración y firmeza, y sin embargo se (sic) ratificaron", decía el fallo. Ahora todo esto fue anulado por la resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Vergara le ganó una querella a Miguel
Además de haber sido condenado por la muerte de Lucas Fernández, Andrés Miguel soportó, en diciembre de 2002, otra condena, de un año de prisión en suspenso y $ 10.000 de multa, por calumnias e injurias. El juicio le había sido entablado por Julio Vergara Altuve a raíz de que Miguel, en declaraciones a LA GACETA, lo acusó abiertamente de ser el asesino. Miguel no había hecho tales declaraciones durante el juicio en su contra sino después de haber sido condenado. Se justificó diciendo que había sido en esos días, en que se pronunció el fallo, cuando él supo que Vergara Altuve era el autor del hecho. También dejó entrever que los testigos que lo reconocieron a él como el homicida, y que eran amigos de Fernández, encubrieron al autor del crimen por conveniencia propia. Miguel dio su versión de lo sucedido. Dijo que el disparo que mató a Fernández no fue de auto a auto -como declararon los testigos- sino durante una pelea en el parque Guillermina y que "hubo disparos de los dos lados". "Si ellos (por los amigos de Lucas) decían que era Vergara Altuve el que había disparado, este iba a pedir que investiguen de dónde había salido el tiro y no les convenía; así aparecí yo en el auto de Vergara Altuve", sostuvo. Por estos y otros dichos, la Sala V de la Cámara Penal, en un fallo dividido, encontró a Miguel culpable de calumnias e injurias.