Sobresalir antes que sobrevivir

Los servicios esenciales están en peligro.

27 Septiembre 2002
Por Marcelo Aguaysol

En este Tucumán conflictivo parece que las autoridades priorizan lo partidario por sobre los problemas de fondo del Estado. Una prueba de ello es la crisis constante en la que cayó el gabinete del gobernador Julio Miranda.
Las peleas internas, dentro y fuera de la Casa de Gobierno, ya son demasiado evidentes. La gestión mirandista transfiere a la sociedad sus conflictos. Si los funcionarios y los referentes políticos se juntaron el domingo en Alpa Puyo para hablar sólo de política -reimpulsar la reforma constitucional, por ejemplo-, es entonces comprensible que la sociedad piense que las autoridades viven en una burbuja. Gestos como esos alimentan la incredulidad en la acción y en la palabra de los conductores de la provincia.
Saltan a la luz pública los graves problemas que tiene el Gobierno para hacer frente a la creciente demanda de los servicios esenciales. A eso, el Poder Ejecutivo suma dificultades con las renuncias masivas en el Ministerio de Salud Pública, desde la de su conductor, Alejandro Sangenis, hasta las de los vocales del Sistema Provincial de Salud. Se mencionaron nombres de reemplazantes (Gustavo Haurigot Posse, Humberto Musa y Pablo Garretón), pero no se habla de programas para ese sector.
La Provincia procurará las medidas y los recursos legítimos, eficaces, eficientes, viables y conducentes en el más alto grado posible, para el mantenimiento, la restauración y la promoción de la salud física y espiritual de todos, respetando su dignidad y los derechos de ella provenientes, protegiendo la vida..., dice el artículo 125 de la Constitución provincial. Sin embargo, los propios directores de los hospitales públicos observan, día tras día, los problemas de financiamiento para el sector (sin insumos), y todo el sistema ingresó en inercia, también complicada por los 40 días de paro del personal. Las guardias no dan abasto a miles de tucumanos que concurren a los nosocomios porque no tienen dinero para pagar un sanatorio.

Dificultad en el aprendizaje
La Provincia impulsa la educación permanente. El principio constitucional está lejos de la realidad. Los escolares necesitan, al menos, 200 días de clases para desarrollar y fortalecer sus potencialidades intelectuales y su formación integral como personas. Este año hubo 80 días de paro y la planificación ministerial, frente a la crisis financiera -salarial, para ser claro-, sólo contempla 12 jornadas por mes de clases. De esa manera los niños pierden el ritmo de estudio; una prueba de ello es la última evaluación educativa, en la que se llegó a la conclusión de que los escolares de tercer grado tienen dificultades en la lectura y en la escritura. Si no hay programas revolucionarios; las consecuencias de este flagelo se evidenciarán en las futuras generaciones de tucumanos que están condenadas, por la falta de ingresos, a depender de la educación pública.

Prevención e infiltrados
El tercer servicio que podría ser afectado es el de la seguridad. El Gobierno alertó sobre posibles incidentes en la marcha de hoy y, por las dudas, convocó a 400 gendarmes para prevenir hechos violentos. La sola presencia de los uniformados ya es un signo de intimidación. El Ministerio del Interior, según comentan en el PE, puso sus ojos en la marcha "Por pan, trabajo y que se vayan todos", y los funcionarios salieron a alertar sobre la posible existencia de infiltrados.
Recordando literalmente a Joan Manuel Serrat, sería bueno propiciar un diálogo de franca distensión, que impulse un punto de partida sólido y capaz, de este a oeste, de sur a norte, para establecer un tratado de amistad y que construyan la plataforma para edificar el futuro...
En medio de esta crisis local, hay quienes alimentan las versiones sobre una eventual intervención a la Provincia. La gestión mirandista tendría que salir a poner blanco sobre negro. A ponerse al hombro los problemas y dejar de pensar en las cuestiones electorales. El gran problema a enfrentar es la proliferación de interlocutores, tanto gubernamentales como sindicales. Y demostrar, de una vez por todas, que sentados todos a una misma mesa, es posible llegar a un acuerdo por el bien de 1,3 millón de tucumanos.
En estos tiempos de aguda crisis socioeconómica, lo importante no debe ser sobrevivir, sino buscar los caminos para sobresalir en salud, en educación, en seguridad o en cualquier otra faceta, pero con planificación altruista y no personal.

Tamaño texto
Comentarios