Reclamo del tema ético

(Del artículo de Enrique Iglesias en "Etica y desarrollo. La relación marginada", Bernardo Kliksberg compilador, El Ateneo, Buenos Aires).

27 Septiembre 2002
"Crecientemente, a lo largo del planeta y en particular en América Latina y el Caribe, encontramos que hay un reclamo generalizado para que el tema ético no se dé por descontado y para que se discuta abiertamente. Ello implica, desde ya, debatir algo que está siempre en la consideración nacional e internacional, el tema de la corrupción, pero que tiene que trascender hacia valores y hacia puntos de partida que van más allá del síntoma, para atacar directamente las bases éticas sobre las cuales se construye una sociedad. Ese concepto, esa visión global, principios como la solidaridad, la equidad humana de los desfavorecidos, el respeto por las culturas, el respeto por el derecho a participar, el derecho a disentir, el derecho a la protección de la familia..., todo eso forma parte de la temática que estamos convocando a debatir cuando hacemos una reflexión de este tipo.
Vivimos en una época histórica en la que los desafíos éticos están frente a nosotros y son, por lo tanto, ineludibles. El tema aparece en distintas dimensiones. Por un lado están los beneficios gigantescos que las revoluciones tecnológicas en plena ebullición hoy nos presentan. Esta ola de innovaciones en los instrumentos de la nueva economía, como la informática, las comunicaciones, la biotecnología, la robótica, crea oportunidades inmensas para la humanidad. Sin embargo, todo eso que implica la oportunidad de multiplicar los bienes y servicios que la civilización dispone, no está ciertamente distribuido con equidad. El papa Juan Pablo II decía que vastos sectores de la población no están recibiendo beneficios de estos progresos admirables y que, por el contrario, se acentúan las carencias y las distancias. Más aún, con estos nuevos instrumentos, esta idea de la brecha digital aparece hoy mostrando cómo un elemento que es un enorme transportador de progreso también produce una nueva generación de pobres. Están los info-ricos y los info-pobres, nuevo problema que incidiría en el tema que hoy nos preocupa. La pobreza está directamente vinculada con estos problemas y en América Latina no podemos tener la conciencia tranquila, porque es una de las áreas donde realmente tenemos la mayor ineficiencia. Todavía una tercera parte de nuestra región vive bajo los niveles de pobreza mínimos y, de ellos, la mitad es indigente.
Además, tenemos el triste privilegio de alcanzar en la región los índices de desigualdad más altos del mundo. Todo esto nos deja ciertamente preocupados y comprometidos.
En América Latina nos hemos comprometido con la democracia, hemos insistido en que alrededor de ella se deben construir los principios básicos de la sociedad, pero tenemos que reconocer que en la medida en que persistan estos niveles de pobreza y estas situaciones de desigualdad, la democracia como tal tardará en consolidarse y adquirir su plena legitimidad.
Hay otro aspecto importante que nos preocupa, aparte de las distancias sociales. Es el tema de la propia unidad familiar, uno de los más importantes en lo que se refiere a valores éticos. La pobreza y la inequidad atentan severamente contra la integridad de las unidades familiares".

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