Amenaza a la prensa gráfica

Un anacrónico proyecto de inspiración autoritaria.

27 Septiembre 2002
Es condición sustancial de la libertad de prensa la libre circulación de sus medios que, en el caso de los gráficos, estuvo interferida ostensiblemente por una arcaica y abusiva prohibición legal a la que pusieron fin la resolución ministerial de 1999 y un decreto ejecutivo del 4 de noviembre de 2000. Hasta esas decisiones, diarios y revistas tuvieron acceso limitado al público, mediante un sistema de comercialización cerrado que, además, vulneraba el principio de la libertad de comercio. En consecuencia, los medios gráficos habían de enfrentar también una competencia desigual con los electrónicos, en tanto que sus empresas debían cargar íntegramente con el valor de los ejemplares devueltos, configurando así su venta un negocio libre de riesgo.
Ese abusivo e inconstitucional régimen ha debido ser recordado ahora por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas ante una iniciativa parlamentaria que pretende dejar sin efecto el sistema de libertades constitucionales recuperado por aquellas decisiones, para volver al modelo cerrado que se practica en los países con prensa cautiva.
La desregulación llegó para poner fin a un sistema que durante cincuenta años estableció en nuestro país el único caso del mundo libre, y sus orígenes mucho tuvieron que ver con el gradual avance del poder político sobre la libertad de prensa y de opinión.
El intento legislativo de reimplantar ese régimen coincide, por otra parte, con la grave crisis económica que afecta a casi todos los sectores de la actividad nacional y que, en el caso de la prensa gráfica, se manifiesta con el cierre de diarios y revistas o colocando en grave dificultades a otras publicaciones por el elevado costo de sus insumos y la caída de los ingresos, lo que representa una fuerte reducción industrial del sector con la consiguiente pérdida de fuentes de trabajo.
Por lo demás, el anacrónico y autoritario régimen cerrado que se pretende reimplantar hace caso omiso de los profundos cambios en los medios de comunicación, así como de los hábitos culturales de la sociedad, entre los que figura el acceso a las más diversas fuentes de provisión de la prensa gráfica. Bocas de expendio que -como señala adecuadamente ADEPA- se encuentran en estaciones de servicio, ferroviarias o aéreas, conjuntos comerciales y supermercados, y otros lugares públicos con elevadas concurrencias. La libertad de prensa, cauce imprescindible de la opinión en la sociedad democrática, no sólo es un derecho constitucional de primer grado sino que requiere de la sociedad y del Estado el grado de tolerancia propio de la pluralidad de ideas, y la garantía de circulación igualitaria de todos sus medios.
Esa clásica concepción, donde la libertad de comercio es un derecho indispensable, puede ser vulnerada gravemente si el anacrónico proyecto de inspiración autoritaria prospera, restableciendo además un desigual acceso de la prensa gráfica a las comunidades de sus ámbitos, frente a la competencia de los medios electrónicos.

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