
Diego Simeone armó un conjunto a su imagen y semejanza. "Con el cuchillo entre los dientes", como le gusta jugar al "Cholo". Y, como todo buen equipo, lo armó de atrás hacia adelante.
En el arco, Mariano Andújar se convirtió en un jugador clave. Su valla fue la menos vencida del campeonato. Sólo 13 veces debió ir a buscar la pelota dentro de su arco. Con su seguridad clausuró las pretensiones de los delanteros rivales y ayer se encargó otra vez de transmitir seguridad.
En la defensa, Agustín Alayes, un fanático hincha del "león", se transformó en un baluarte. No sólo porque fue una fiera a la hora de cortar avances rivales, sino porque convirtió goles clave para la consagración. Fueron cinco, y así se convirtió en el tercer goleador de un equipo que convirtió 37 en total.
En el medio brilló el repatriado Juan Sebastián Verón, quien, dando una muestra de amor incondicional, pensó con el corazón antes que con el bolsillo y volvió a su Estudiantes, del que seguramente en poco tiempo será presidente. Cuando se fue del poderoso Inter de Roma, se dejó seducir por el amor de su gente y se refugió en su segunda casa. Fue el técnico dentro de la cancha. El cerebro, el reloj que manejó los tiempos y que hizo jugar a su alrededor a los otros 10 gladiadores.
Y arriba, "El Tanque". Mariano Pavone ya había tenido un gran campeonato cuando fue goleador de la mano de "Mostaza" Merlo. Pero los resultados no lo acompañaron y se quedó sin el título. Ahora tuvo revancha y fue imparable para las defensas rivales. Justamente uno de los clubes que lo quiere entre sus filas lo sufrió en la gran final. Pavone aprovechó un grosero error defensivo y, dando muestras de su velocidad mental, sentenció el partido con un golpe de cabeza. Ahora si, tal vez, le llegue el tiempo de cambiar de bando.
El 1, el 2, el conductor y el 9. Los mosqueteros del "Cholo". Los pilares de un plantel que se está codeando con la gloria.
"El torneo fue un parto", dijo "Caldera"
Finalizada la epopeya llamada Apertura 2006, José Luis Calderón, feliz, le dio rienda suelta a un festejo con varias dedicatorias. "Fue un buen año con la semifinal en la Copa Libertadores y ahora el campeonato después de 23 años. El torneo fue un parto. Esto se lo dedico a mis hijos y a Edgardo Prátola, un amigo y hermano que siempre estará", destacó emocionado "Caldera", en referencia al fallecido jugador "pincha".
El mediocampista Diego Galván, remarcó que gran parte de este éxito se debe a la sintonía que encontró el equipo. En ese sentido, el defensor, Agustín Alayes apoyó la opinion del ex River. "Este es un gran club, con mucha gente y buenos dirigentes. Es algo inolvidable para todos los hinchas de Estudiantes", expresó el central, quien además de mostrar temperamento en la zaga, convirtió goles en momentos clave. "Fue un premio a lo que realizamos durante seis meses, todo prolijo y con mucho trabajo, donde cada jugador aportó su granito de arena", añadió.
Los conceptos de Ezequiel Maggiolo fueron más allá: "ganaron los hombres y no los nombres. Las finales hay que ganarlas como sea. En otro momento, el gol tan temprano del rival pudo habernos matado, pero el plantel está maduro y salimos adelante", aseguró el delantero surgido en Tigre.
Más analítico que el resto de sus compañeros de escuadra, Mariano Andújar, una de las figuras preponderantes del campeón, dijo: "entramos dormidos, pero en el complemento dimos vuelta el resultado y logramos lo que más queríamos, el campeonato. Este equipo siempre tuvo esperanzas en poder consagrarse".
Otro de los soldados del "Cholo" fue Rodrigo Braña. El volante se manifestó extremadamente feliz por el sacrificio de sus compañeros. "Este grupo consiguió algo increíble e inesperado para muchos, porque descontarle cuatro puntos a Boca, sobre seis en juego, era prácticamente imposible", apuntó, Y aseguró que Estudiantes nunca se confió ni subestimó a Boca. "Siempre lo respetamos. Por suerte, se nos dio", finalizó. (Telám-DPA-Especial)






