Setenta muertos y 235 heridos en un doble atentado en Irak

El gobierno liderado por un chiíta no puede organizar su plan de reconciliación nacional. El ataque se produjo en pleno centro de Bagdad. Fue preparado para causar el mayor daño posible. Fracaso político.

SIN TREGUA. La capital iraquí se ve sacudida casi a diario por los ataques entre facciones religiosas. REUTERS
SIN TREGUA. La capital iraquí se ve sacudida casi a diario por los ataques entre facciones religiosas. REUTERS
13 Diciembre 2006
BAGDAD.- Al menos 70 personas murieron y 235 quedaron heridas en un doble atentado suicida cometido en una zona de mayoría chiíta en Bagdad, mientras el gobierno de Nuri al Maliki, muy presionado, tiene problemas para organizar una conferencia de reconciliación nacional. Además, una bomba descubierta por la policía causó daños menores al explotar en el mausoleo chiíta de Samarra, que en febrero sufrió otro ataque considerado el detonador de la violencia religiosa que provocó miles de muertos en el país.
“La explosión fue enorme. Nadie quedó en pie. Yo creía que todo el mundo había muerto”, relató Jaled Nasser, un trabajador chiíta. El atentado ocurrió en la plaza Tayaran Square, en un barrio céntrico de Bagdad en el que los trabajadores temporales se congregan para recibir ofertas de los empleadores. Según varios testigos, hubo una primera explosión, seguida instantes después por la deflagración más importante.

La maniobra
Hubo un incidente entre un auto BMW y un automóvil de la policía, según Nasser. El BMW embistió el coche de la policía, los agentes dispararon y el coche estalló. La gente se refugió cerca del edificio y fue en ese momento cuando llegó una camioneta allí donde había más gente, y estalló, dijo. Esta segunda explosión, obra de un suicida según la policía y los testigos, se oyó en toda la capital. Otras explosiones se escucharon luego en la ciudad. En Samarra, a 125 kilómetros al norte de Bagdad, la policía iraquí descubrió a la entrada del mausoleo una bomba que buscaba provocar el máximo daño. El artefacto explotó sin provocar víctimas mientras cuando los artificieros trataron de desplazarla, causando desperfectos en la entrada principal del edificio.
El atentado debilita aún más al gobierno, que ya está presionado por la violencia. El primer ministro se enfrenta a rumores de expulsión, ya que miembros de su coalición critican su acción gubernamental y le reprochan no haber sabido poner fin a la violencia religiosa. El vicepresidente iraquí, el sunnita Tarek Al Hachemi, estaba en Washington para entrevistarse con el presidente George W. Bush. (AFP-NA)






















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