12 Diciembre 2006 Seguir en 
Hay empresas -medianas y pequeñas también- que se esfuerzan para generar un vínculo de relación con los empleados, diferente al paradigma “capital versus trabajo”, “patrón versus obrero” y empleado igual a costo”. Humberto D`Arterio, especialista en Recursos Humanos y docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, opina que estas empresas tienden a basar sus políticas en algunos de estos aspectos:
1) Buen trato: toda relación interpersonal (jefe-empleado, empleado-empleado, etcétera) está fundamentada en el buen trato, exento de agresividad y mala educación.
2) Más líderes que jefes: es decir una conducción basada en la autoridad por el conocimiento y los valores, más que por la posibilidad de usar el castigo o incluso el premio como medios frecuentes para tener influencia en los demás.
3) Capacitación permanente, genuina y legítima: es decir, la que realmente se necesita para que los empleados mejoren su trabajo y así mejoren los resultados de la empresa. No “cursos” de temas de moda, a los que hay empleados que no saben ni para qué asisten; nada cambia y todo sigue igual.
4) Comunicación periódica: muchas empresas valoran la comunicación como un elemento vital para su desempeño y actúan en consecuencia. Generan espacios exclusivos, muchas veces fuera del horario de trabajo, para conversar sobre todos los temas posibles con sus empleados. Un ejemplo reciente en el que nos tocó actuar como consultores, fue con los dueños y los empleados de una farmacia, en una actividad fuera del horario de trabajo que se inició a las 22 (luego del cierre de actividades) hasta pasada la medianoche. Fue una experiencia enriquecedora para todos y generadora de satisfacción para los empleados.
“Se ha notado últimamente una demanda por formación en Recursos Humanos y también, aunque no en el mismo nivel, profesionales en esta área para las empresas del medio”, concluyó D`Arterio.
1) Buen trato: toda relación interpersonal (jefe-empleado, empleado-empleado, etcétera) está fundamentada en el buen trato, exento de agresividad y mala educación.
2) Más líderes que jefes: es decir una conducción basada en la autoridad por el conocimiento y los valores, más que por la posibilidad de usar el castigo o incluso el premio como medios frecuentes para tener influencia en los demás.
3) Capacitación permanente, genuina y legítima: es decir, la que realmente se necesita para que los empleados mejoren su trabajo y así mejoren los resultados de la empresa. No “cursos” de temas de moda, a los que hay empleados que no saben ni para qué asisten; nada cambia y todo sigue igual.
4) Comunicación periódica: muchas empresas valoran la comunicación como un elemento vital para su desempeño y actúan en consecuencia. Generan espacios exclusivos, muchas veces fuera del horario de trabajo, para conversar sobre todos los temas posibles con sus empleados. Un ejemplo reciente en el que nos tocó actuar como consultores, fue con los dueños y los empleados de una farmacia, en una actividad fuera del horario de trabajo que se inició a las 22 (luego del cierre de actividades) hasta pasada la medianoche. Fue una experiencia enriquecedora para todos y generadora de satisfacción para los empleados.
“Se ha notado últimamente una demanda por formación en Recursos Humanos y también, aunque no en el mismo nivel, profesionales en esta área para las empresas del medio”, concluyó D`Arterio.








