Una novedosa terapia con células madre abre una nueva esperanza para Alvaro Pérez Acosta
El joven viajará hoy a Buenos Aires para someterse a una serie de estudios previos al trasplante. Su tragedia empezó el 27 de julio de 1996, cuando fue patoteado por los hermanos Jensen a la salida de una disco.
11 Diciembre 2006 Seguir en 
Para Alvaro Pérez Acosta, la esperanza tiene nombre científico. Los nuevos desarrollos en terapia con células madre ofrecen una posibilidad de mejorar las condiciones de vida del joven de 33 años, con graves secuelas neurológicas desde que fue patoteado a la salida de un boliche, hace 10 años.
Alvaro y otro joven tucumano viajarán en un avión proporcionado por la Provincia, en el que irán acompañados por familiares, enfermeros y terapistas.
Según contó Cecilia Pérez Acosta, hermana de Alvaro, el muchacho viajará hoy a Buenos Aires para someterse a una evaluación en la clínica Stem Cells Argentina, que dirige el médico Esteban Estrada, y que trabaja en Argentina desde 2005. Allí le realizarán estudios para verificar si es un candidato apto para recibir un trasplante de células madre, que se extraen de su propia médula ósea y se someten a una terapia hiperbárica antes de ser implantadas.
“Las células madre producen tejido pancreático o tejido nervioso, por eso se usan en terapias para tratar la diabetes tipo II, el mal de Parkinson y a los que tienen secuelas de accidentes cerebrovasculares (ACV).
“Según las experiencias realizadas en pacientes con Parkinson -dijo Cecilia Pérez Acosta, que es médica- esta terapia mejora enormemente las funciones del organismo. En cuatro meses, un hombre empezó a caminar, a tener control de esfínteres y a hablar”.
En el caso de Alvaro, el joven quedó postrado después de la golpiza que recibió de manos de los hermanos Cristian y Fabián Jensen, el 27 de julio de 1996. La noche de la tragedia, Alvaro se encontraba con su novia, Flavia Maldonado, en el boliche Bullgdog, de pasaje Padilla 50. En un momento en que la joven estaba sola, se acercó Fabián Jensen y la invitó a bailar. Ella se negó y le dijo que estaba con su novio. A la salida del boliche, los Jensen se acercaron a Pérez Acosta y lo atacaron. Lo tiraron al suelo y allí lo patearon en la cabeza. El muchacho, que en ese entonces tenía 23 años, quedó en coma durante 10 meses. Luego empezó una difícil y lenta recuperación, que llenó de esperanzas a su familia. Sin embargo, el muchacho nunca volvió a ser el mismo.
En 10 años, pudo recuperar la movilidad en la parte derecha del cuerpo, pero aún mueve torpemente la mano y la pierna izquierdas, y apenas controla el tronco. Tiene además problemas para comunicarse, aunque su capacidad intelectual está intacta. Se comunica mediante la escritura, contó su hermana.
Con esta terapia con células madre, dijo Cecilia, se espera que Alvaro pueda tener una mejoría en su sistema nervioso que le permita, por ejemplo, volver a caminar o a hablar por sus propios medios.
Alvaro y otro joven tucumano viajarán en un avión proporcionado por la Provincia, en el que irán acompañados por familiares, enfermeros y terapistas.
Según contó Cecilia Pérez Acosta, hermana de Alvaro, el muchacho viajará hoy a Buenos Aires para someterse a una evaluación en la clínica Stem Cells Argentina, que dirige el médico Esteban Estrada, y que trabaja en Argentina desde 2005. Allí le realizarán estudios para verificar si es un candidato apto para recibir un trasplante de células madre, que se extraen de su propia médula ósea y se someten a una terapia hiperbárica antes de ser implantadas.
“Las células madre producen tejido pancreático o tejido nervioso, por eso se usan en terapias para tratar la diabetes tipo II, el mal de Parkinson y a los que tienen secuelas de accidentes cerebrovasculares (ACV).
“Según las experiencias realizadas en pacientes con Parkinson -dijo Cecilia Pérez Acosta, que es médica- esta terapia mejora enormemente las funciones del organismo. En cuatro meses, un hombre empezó a caminar, a tener control de esfínteres y a hablar”.
En el caso de Alvaro, el joven quedó postrado después de la golpiza que recibió de manos de los hermanos Cristian y Fabián Jensen, el 27 de julio de 1996. La noche de la tragedia, Alvaro se encontraba con su novia, Flavia Maldonado, en el boliche Bullgdog, de pasaje Padilla 50. En un momento en que la joven estaba sola, se acercó Fabián Jensen y la invitó a bailar. Ella se negó y le dijo que estaba con su novio. A la salida del boliche, los Jensen se acercaron a Pérez Acosta y lo atacaron. Lo tiraron al suelo y allí lo patearon en la cabeza. El muchacho, que en ese entonces tenía 23 años, quedó en coma durante 10 meses. Luego empezó una difícil y lenta recuperación, que llenó de esperanzas a su familia. Sin embargo, el muchacho nunca volvió a ser el mismo.
En 10 años, pudo recuperar la movilidad en la parte derecha del cuerpo, pero aún mueve torpemente la mano y la pierna izquierdas, y apenas controla el tronco. Tiene además problemas para comunicarse, aunque su capacidad intelectual está intacta. Se comunica mediante la escritura, contó su hermana.
Con esta terapia con células madre, dijo Cecilia, se espera que Alvaro pueda tener una mejoría en su sistema nervioso que le permita, por ejemplo, volver a caminar o a hablar por sus propios medios.







