Un general emblemático de las dictaduras latinoamericanas

10 Diciembre 2006
BUENOS AIRES.- El ex dictador chileno Augusto Pinochet Ugarte, quien murió hoy a los 91 años en Santiago como consecuencia de un infarto al miocardio, es tal vez el tirano más emblemático de los que asolaron América latina a partir de los años `70.

Su nombre saltó a la fama en 1973. El 23 de agosto de ese año, Pinochet había sido confirmado como jefe del Ejército por el presidente socialista Salvador Allende, a quien juró lealtad.

Pero esa subordinación duró sólo 18 días. El 11 de septiembre ordenó el ingreso a sangre y fuego al Palacio de La Moneda, donde murió asesinado Allende, y se autoconsagró como el angel exterminador del comunismo.
"Ayer estábamos al borde del abismo, hoy hemos dado un paso hacia adelante", dijo triunfante luego del golpe de Estado.

Así inició una dictadura feroz, que costó miles de muertos y engendró una corrupción que lo persiguió hasta sus últimos días, los que pasó bajo prisión domiciliaria.

Pinochet marcó a fuego a la sociedad chilena. Su dictadura provocó antinomias que, luego de tres lustros de gobiernos democráticos, siguen dividiendo a la sociedad casi por mitades, con una leve ventaja para los sectores antidictatoriales.

Para sus seguidores, el "Tata", como lo solían llamar, es el hombre que salvó al país del "marxismo" y el mentor del modelo económico neoliberal del que muchos chilenos se enorgullecen. El "milagro chileno", como se lo conoció popularmente, se convirtió en el ejemplo y bandera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Para sus enemigos, es quien quebrantó la democracia e implantó una dictadura que tuvo en la represión, muerte y desaparición de personas el único argumento para imponerse.

Las cifras oficiales son elocuentes: más de tres mil muertos, un tercio de los cuales permanecen desaparecidos; decenas de miles de presos y torturados y unos 200.000 exiliados que se diseminaron por el mundo durante su régimen.

El anciano general sabía de sus cuentas pendientes. Por eso desde el poder buscó por todos los medios asegurarse un retiro tranquilo.
En agosto de 1988 fue designado por la Junta Militar candidato único a la presidencia en el plebiscito del 5 de octubre, en el que 55,2 por ciento de la ciudadanía rechazó sus intenciones de continuar gobernando hasta 1997.

Tras las elecciones generales de diciembre de 1989, en que fue elegido Patricio Aylwin, Pinochet abandonó el poder en marzo de 1990, pero continuó como jefe del Ejército hasta marzo de 1998. Y antes de irse se aseguró un nombramiento como senador vitalicio, cargo al que renunció en 2001.

De todos modos, mantuvo su inmunidad en calidad de ex gobernante, una herramienta que utilizó para trabar el trabajo de la Justicia cada vez que se solicitó su desafuero.

El golpe más certero contra Pinochet lo asestó el juez español Baltasar Garzón, quien logró que lo detuvieran el 16 de octubre de 1988 en Londres, donde estuvo retenido durante 503 días por cargos de terrorismo, genocidio y torturas.

Pero la intención de llevarlo a las cortes fracasó. Pinochet regresó a Chile alegando deficiencias físicas y mentales que él mismo se encargó de desmentir cuando, en plena pista del aeropuerto santiaguino, se levantó de la silla de ruedas con que lo habían bajado del avión.

De todos modos, la historia ya había comenzado a cercarlo. En 2000 fue privado de su inmunidad parlamentaria para ser investigado por el caso "Caravana de la Muerte" -una seguidilla de crímenes y secuestros realizado en distintas ciudades chilenas-, mientras familiares de las víctimas de la dictadura siguieron presentando denuncias en su contra.

En total acumuló más de 300 querellas, a las que hay que sumar una petición de extradición de la Argentina por el asesinato en Buenos Aires, en 1974, del general Carlos Prats.

Por otra parte, el ex dictador afronta una causa por enriquecimiento ilícito tras descubrirse sus millonarias cuentas secretas en el Riggs Bank estadounidense.

En junio de 2005 Pinochet fue acusado de otros cuatro delitos: fraude al fisco, uso de pasaportes falsos, declaración jurada de bienes falsa y por eludir medidas cautelares sobre sus bienes.

En el mes siguiente, fue desaforado por quinta vez por su presunta responsabilidad en la "Operación Colombo", que encubrió la desaparición de 119 opositores en 1975.

El 19 de octubre de 2005 la Corte Suprema ratificó su desafuero por el caso "cuentas secretas" y el 18 de noviembre fue sometido a un histórico careo con el ex jefe de la DINA, Manuel Contreras, en relación con la "Operación Colombo".

Tras ser declarado mentalmente apto para un juicio, el 16 de noviembre, Pinochet fue interrogado por cuarta vez sobre las cuentas y el 23 de noviembre fue procesado por corrupción y fraude tributario. Al día siguiente, fue procesado por la desaparición de seis militantes del MIR y el juez decretó su arresto domiciliario.

El 28 de diciembre de 2005 Pinochet fue fichado en la causa de la "Operación Colombo", pero obtuvo la libertad provisional bajo fianza de 45 mil dólares.

Dos días después, la Corte de Apelaciones aprobó su desafuero por malversación de fondos públicos.
En enero de 2006 obtuvo la libertad provisional bajo fianza de 19.000 dólares en su procesamiento por tres crímenes de la "Operación Colombo". El 11 de enero fue nuevamente desaforado por dos homicidios cometidos por la "Caravana de la Muerte", una causa sobreseída en 2001 por la Corte Suprema.

El pasado 25 de noviembre, durante su 91 cumpleaños, Pinochet asumió en una carta pública "la responsabilidad política" de sus actos, reiterando que todo lo que hizo fue por "por amor a la patria". (Télam)


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