09 Diciembre 2006 Seguir en 
El presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Roberto Sánchez Loria, dijo que causó sorpresa el monto de las nuevas valuaciones fiscales para los campos, pero admitió que esta entidad no está en condiciones de discutir si los valores son justos o no.
“El tema es que no fuimos invitados a ningún encuentro con el Gobierno para discutir esta cuestión”, precisó.
Hizo hincapié, sin embargo, en que durante esta semana la dirigencia de la ATC mantuvo una reunión con el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, a quien le manifestó preocupación por lo elevado de los nuevos valores fiscales.
“Hay malestar, sobre todo por lo vertiginoso que resultó este proceso. No hubo rondas de consultas ni se preparó el terreno para hacer algo consensuado”, subrayó el titular de la ATC. Recalcó que no se puede negar que las valuaciones de los terrenos eran muy bajas, pero subrayó que la carga impositiva global en Tucumán es tan alta que ya no se soporta ningún incremento que recaiga en los productores. “Y mucho menos si se trata de una actividad como la citricultura, que tuvo un año muy duro”, apuntó. Sánchez Loria se quejó, además, porque la revaluación solamente recayó en el sector rural y no en las propiedades urbanas.
Por los minifundistas
Desde el sector cañero, el vicepresidente de la Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), Humberto Sánchez, también admitió que la valuación de los campos estaba infravaluada, pero exigió que ahora haya una rebaja en la alícuota. “Estoy anonadado, porque el revalúo fue arbitrario, y no tuvo en cuenta la capacidad productiva de las tierras. Esto demuestra, una vez más, que el Poder Ejecutivo no tiene la menor capacidad de diálogo”, afirmó.
Sánchez agregó que ahora que la situación de los cañeros es buena, pueden hacer frente al pago de los impuestos, pero se preguntó qué pasará ante ciclos productivos malos. “El Estado no sale a ayudarnos en épocas de crisis. Además, Tucumán continúa siendo una provincia minifundistas. ¿Cómo harán los cañeros que tienen 10 hectáreas para pagar el aumento”, se preguntó. Explicó que, en su caso, pagaba $ 200 de impuesto y que la nueva boleta llegó por un valor de $ 1.186.
Juan Gil, un productor de papa y de caña de Los Sarmientos, tildó de abusivo el incremento que operó el Gobierno en el impuesto. En su caso, afirmó que alcanza el 400%. Ejemplificó que de $ 500 que pagaba, ahora tendrá que abonar $ 2.500 y que no sabe cuáles son los fundamentos que llevaron a ese aumento. “Si es por la productividad, eso es muy relativo. Por ejemplo, este fue un buen año para los cañeros, pero muy malo para los paperos. Mucha gente que vino cumpliendo sus compromisos, ahora se ve con dificultades para hacerlo. El Estado no incentiva ni la producción ni el cumplimiento fiscal”, dijo.
“El tema es que no fuimos invitados a ningún encuentro con el Gobierno para discutir esta cuestión”, precisó.
Hizo hincapié, sin embargo, en que durante esta semana la dirigencia de la ATC mantuvo una reunión con el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, a quien le manifestó preocupación por lo elevado de los nuevos valores fiscales.
“Hay malestar, sobre todo por lo vertiginoso que resultó este proceso. No hubo rondas de consultas ni se preparó el terreno para hacer algo consensuado”, subrayó el titular de la ATC. Recalcó que no se puede negar que las valuaciones de los terrenos eran muy bajas, pero subrayó que la carga impositiva global en Tucumán es tan alta que ya no se soporta ningún incremento que recaiga en los productores. “Y mucho menos si se trata de una actividad como la citricultura, que tuvo un año muy duro”, apuntó. Sánchez Loria se quejó, además, porque la revaluación solamente recayó en el sector rural y no en las propiedades urbanas.
Por los minifundistas
Desde el sector cañero, el vicepresidente de la Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), Humberto Sánchez, también admitió que la valuación de los campos estaba infravaluada, pero exigió que ahora haya una rebaja en la alícuota. “Estoy anonadado, porque el revalúo fue arbitrario, y no tuvo en cuenta la capacidad productiva de las tierras. Esto demuestra, una vez más, que el Poder Ejecutivo no tiene la menor capacidad de diálogo”, afirmó.
Sánchez agregó que ahora que la situación de los cañeros es buena, pueden hacer frente al pago de los impuestos, pero se preguntó qué pasará ante ciclos productivos malos. “El Estado no sale a ayudarnos en épocas de crisis. Además, Tucumán continúa siendo una provincia minifundistas. ¿Cómo harán los cañeros que tienen 10 hectáreas para pagar el aumento”, se preguntó. Explicó que, en su caso, pagaba $ 200 de impuesto y que la nueva boleta llegó por un valor de $ 1.186.
Juan Gil, un productor de papa y de caña de Los Sarmientos, tildó de abusivo el incremento que operó el Gobierno en el impuesto. En su caso, afirmó que alcanza el 400%. Ejemplificó que de $ 500 que pagaba, ahora tendrá que abonar $ 2.500 y que no sabe cuáles son los fundamentos que llevaron a ese aumento. “Si es por la productividad, eso es muy relativo. Por ejemplo, este fue un buen año para los cañeros, pero muy malo para los paperos. Mucha gente que vino cumpliendo sus compromisos, ahora se ve con dificultades para hacerlo. El Estado no incentiva ni la producción ni el cumplimiento fiscal”, dijo.








