08 Diciembre 2006 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush y el premier británico Tony Blair, principales actores de la campaña militar en Irak, reconocieron que la situación en el país árabe es mala, pero prometieron que habrá lograrán estabilizar el país. “Vamos mal, pero podemos ganar”, dijeron con distintos matices en una conferencia de prensa conjunta en Washington, luego de analizar la nueva estrategia sugerida por un panel bipartidista estadounidense.
El Grupo de Estudios para Irak, que encabezan el republicano James Baker -ex secretario de Estado- y el ex legislador demócrata Lee Hamilton, advirtió que la situación en Irak es grave en extremo y que podría desestabilizar toda la región de Cercano y Medio Oriente, e hizo varias recomendaciones para cambiar el rumbo, como la apertura de un diálogo con Irán y Siria o una amplia iniciativa de paz entre palestinos e israelíes.
Carrera contrarreloj
En las circunstancias actuales, Bush rechaza conversaciones directas con Siria y con Irán, a los que acusa de alimentar el terrorismo. Washington exige a Teherán que suspenda el programa de enriquecimiento de uranio y a Damasco que deje de entrometerse en los asuntos de Líbano como condiciones para un acercamiento. Según el panel de expertos, la traba estadounidense no ayuda para nada. “El tiempo se acaba. No tenemos, sino semanas e incluso días apenas para cambiar el rumbo”, urgió Hamilton a Washington.
Misión en Jerusalén
Por ahora, Bush apoyó el viaje previsto de Blair a Cercano Oriente a fin de intentar reconducir el proceso de paz palestino-israelí. Ello implica hablar con los amigos de Washington -el premier israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmud Abbas-, y también, eventualmente, con líderes del gobierno palestino encabezado por el partido Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica). Esta organización radical no reconoce al Estado de Israel. (Télam-AFP-NA)
El Grupo de Estudios para Irak, que encabezan el republicano James Baker -ex secretario de Estado- y el ex legislador demócrata Lee Hamilton, advirtió que la situación en Irak es grave en extremo y que podría desestabilizar toda la región de Cercano y Medio Oriente, e hizo varias recomendaciones para cambiar el rumbo, como la apertura de un diálogo con Irán y Siria o una amplia iniciativa de paz entre palestinos e israelíes.
Carrera contrarreloj
En las circunstancias actuales, Bush rechaza conversaciones directas con Siria y con Irán, a los que acusa de alimentar el terrorismo. Washington exige a Teherán que suspenda el programa de enriquecimiento de uranio y a Damasco que deje de entrometerse en los asuntos de Líbano como condiciones para un acercamiento. Según el panel de expertos, la traba estadounidense no ayuda para nada. “El tiempo se acaba. No tenemos, sino semanas e incluso días apenas para cambiar el rumbo”, urgió Hamilton a Washington.
Misión en Jerusalén
Por ahora, Bush apoyó el viaje previsto de Blair a Cercano Oriente a fin de intentar reconducir el proceso de paz palestino-israelí. Ello implica hablar con los amigos de Washington -el premier israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmud Abbas-, y también, eventualmente, con líderes del gobierno palestino encabezado por el partido Hamas (Movimiento de Resistencia Islámica). Esta organización radical no reconoce al Estado de Israel. (Télam-AFP-NA)







