26 Septiembre 2002 Seguir en 
RIO DE JANEIRO.- Un edificio abandonado de cinco pisos, ubicado en una transitada calle del centro de Río de Janeiro, se derrumbó ayer. Bajo los escombros, habrían quedado atrapadas algunas personas.
El portavoz de los bomberos, coronel Jorge Lopes, informó que aunque se desconoce si hay víctimas, se inició la búsqueda de eventuales heridos o muertos con la ayuda de un sofisticado sensor que detecta el calor que emana el cuerpo humano.Para facilitar esa tarea se suspendieron temporalmente las labores iniciales de remoción manual de los escombros, que unos 70 bomberos provistos de palas y picas realizaban cuidadosamente con la esperanza de encontrar sobrevivientes.Aún no se ha detectado a ninguna víctima, pese a que al momento de producirse el derrumbe algunas personas pasaban por el frente de la vieja edificación. En ella funcionaba un motel y en el primer piso un restaurante que estaba cerrado por tareas de mantenimiento y remodelación.
El agente de tránsito, Rodrigo Galvan, quien cuando se produjo el derrumbe se encontraba de servicio en esa calle, narró que escuchó una explosión en el interior de la edificación y que después esta empezó a derrumbarse. "Alcancé a gritar a la gente del edificio para que saliera. Algunas personas lograron ganar la calle, pero no se cuántas", precisó el uniformado, aún cubierto por el polvo del derrumbe.
Otro testigo, Federico Jose Feijoó, dijo que, cuando pasaba frente al edificio, escuchó una explosión y que alcanzó a correr y a ponerse a salvo, pero a sus espaldas escuchó gritos, por lo que las autoridades presumen que hay personas atrapadas.El vicepresidente del Consejo Regional de Ingeniería y Arquitectura, Jacques Sherique, dijo que la obra que se efectuaba en el primer piso del edificio no contaba con autorización. Estimó que el derrumbe pudo ser provocado por alguna acción de los obreros que ocasionaron una falla en la estructura del edificio.
Los bomberos no se han pronunciado respecto de qué pudo haber provocado la explosión que los testigos aseguran haber escuchado segundos antes del derrumbe. (AFP)
El portavoz de los bomberos, coronel Jorge Lopes, informó que aunque se desconoce si hay víctimas, se inició la búsqueda de eventuales heridos o muertos con la ayuda de un sofisticado sensor que detecta el calor que emana el cuerpo humano.Para facilitar esa tarea se suspendieron temporalmente las labores iniciales de remoción manual de los escombros, que unos 70 bomberos provistos de palas y picas realizaban cuidadosamente con la esperanza de encontrar sobrevivientes.Aún no se ha detectado a ninguna víctima, pese a que al momento de producirse el derrumbe algunas personas pasaban por el frente de la vieja edificación. En ella funcionaba un motel y en el primer piso un restaurante que estaba cerrado por tareas de mantenimiento y remodelación.
El agente de tránsito, Rodrigo Galvan, quien cuando se produjo el derrumbe se encontraba de servicio en esa calle, narró que escuchó una explosión en el interior de la edificación y que después esta empezó a derrumbarse. "Alcancé a gritar a la gente del edificio para que saliera. Algunas personas lograron ganar la calle, pero no se cuántas", precisó el uniformado, aún cubierto por el polvo del derrumbe.
Otro testigo, Federico Jose Feijoó, dijo que, cuando pasaba frente al edificio, escuchó una explosión y que alcanzó a correr y a ponerse a salvo, pero a sus espaldas escuchó gritos, por lo que las autoridades presumen que hay personas atrapadas.El vicepresidente del Consejo Regional de Ingeniería y Arquitectura, Jacques Sherique, dijo que la obra que se efectuaba en el primer piso del edificio no contaba con autorización. Estimó que el derrumbe pudo ser provocado por alguna acción de los obreros que ocasionaron una falla en la estructura del edificio.
Los bomberos no se han pronunciado respecto de qué pudo haber provocado la explosión que los testigos aseguran haber escuchado segundos antes del derrumbe. (AFP)







