26 Septiembre 2002 Seguir en 
Es revelador el contenido de una reciente carta de lector. Su firmante afirma haber sido espectador, en una esquina céntrica de Banda del Río Salí, de las maniobras de agentes municipales allí apostados, uno visible y dos ocultos.
Al divisar alguna infracción, los tres se habrían precipitado sobre el conductor y, luego de amenazas de secuestro del vehículo y de multas prohibitivas, terminarían con un "arreglo amistoso", tras el cual el infractor continuaba su camino. Según este testimonio, la preocupación de los agentes se expresaba únicamente ante la falta cometida por choferes cuyo automotor tuviera cierta importancia.
Merece la pena que las autoridades municipales se preocupen por una temática como la que esta carta denuncia.
Uno de los motivos del descrédito público de la ley, de las instituciones y de los funcionarios, reside precisamente en situaciones como la que este lector afirma haber presenciado. Evidentemente, merece que se investigue lo antedicho y, de comprobarse la corrupción de los agentes, debieran ser debidamente separados y responsabilizados. No puede tolerarse que, bajo el amparo de la ley, se cometan condenables abusos.
Al divisar alguna infracción, los tres se habrían precipitado sobre el conductor y, luego de amenazas de secuestro del vehículo y de multas prohibitivas, terminarían con un "arreglo amistoso", tras el cual el infractor continuaba su camino. Según este testimonio, la preocupación de los agentes se expresaba únicamente ante la falta cometida por choferes cuyo automotor tuviera cierta importancia.
Merece la pena que las autoridades municipales se preocupen por una temática como la que esta carta denuncia.
Uno de los motivos del descrédito público de la ley, de las instituciones y de los funcionarios, reside precisamente en situaciones como la que este lector afirma haber presenciado. Evidentemente, merece que se investigue lo antedicho y, de comprobarse la corrupción de los agentes, debieran ser debidamente separados y responsabilizados. No puede tolerarse que, bajo el amparo de la ley, se cometan condenables abusos.





