03 Diciembre 2006 Seguir en 
“La idea de la sociedad es que al menor que delinque hay que encerrarlo en una institución o matarlo. Pero, si no hay un compromiso de todos para afrontar este problema, aumentará este tipo de casos”, advirtió el juez de Menores I, Raúl Oscar Ruiz.
El magistrado se mostró horrorizado por la muerte de Daniel Alfredo Fernández y de Angel Ariel Suárez, y al mismo tiempo, indignado con los familiares de las víctimas. “Me cuesta creer que recién ahora los padres de ambos menores estén en Tribunales todo el día. Sin embargo, cuando se les impusieron medidas tutelares, nunca los vi tan preocupados por cumplirlas”, señaló.
Ruiz sostiene que la raíz del problema nace en la familia. “Son chicos que no tienen ningún tipo de contención en sus casas. Y este problema no sabe de clases sociales, sino que se da en todos los ámbitos. Qué puede hacer la Justicia si el menor con problemas no cuenta con el acompañamiento del contexto familiar. Si los padres no se comprometen, es muy poco lo que se puede hacer”, expresó.
El magistrado aseguró que, en estos momentos, los tres poderes del Estado deben reunirse para tratar de encontrar las soluciones al problema. “Creo que urge crear un protocolo con el único propósito de asistir al adolescente. Por ejemplo, debe haber un hospital en el que el menor sea desintoxicado y luego definir qué tratamiento recibirá”, señaló.
Ruiz también aseguró que las organizaciones no gubernamentales deben aportar su granito de arena en esta causa. “Me encantaría que hubiera una lista de empresas o cooperativas que les den trabajo, para alejarlos de la calle. Cualquier ayuda para recuperarlos será muy buena”, concluyó.
Un drama
Hugo Sánchez, jefe de Policía, por su parte, tampoco pudo ocultar su preocupación por el tema. “La falta de contención familiar es gravísima. Lo vemos cuando la Justicia dispone que a los menores que son aprehendidos deben ser entregados a sus padres. Cada vez son más los progenitores que no los quieren recibir porque no los pueden contener. ‘Háganse cargos ustedes’, nos piden”, señaló.
El titular de la fuerza indicó, además, que con alojarlos en un lugar no alcanza. “No sé si soy muy chapado a la antigua, pero si los padres no se preocupan por sus hijos, el problema no sólo no se solucionará, sino que se agravará”, dijo.
Sánchez expresó que la Policía debió adaptarse para afrontar a los menores que tienen conflictos con la Ley. “La gente nueva, que es la que recorre los barrios, sabe manejarlos. Ellos saben perfectamente que deben recibir un cuidado especial y también se aprovechan de esa situación”, concluyó.
- ¿Por qué tanto temor?
- A mi hijo de 18 años tuve que mandarlo a vivir a Buenos Aires para que pudiera rehacer su vida. Aquí, nadie le daría trabajo y la Policía lo detendría, si es que no cae en las manos de un justiciero.
- ¿Sus acusaciones son muy fuertes?
- Y ellos trabajan así. Es decir, hay un delito, lo acusan de arriba y, como tienen antecedentes, lo terminan encerrando. Y si la Justicia no castiga a los tipos que matan porque les están robando algo, habrá más casos como los de esos chicos que fueron asesinados.
- ¿Se soluciona el problema internándolos en el Roca?
- A los chicos hay que curarlos de su adicción. Están tomando todo el tiempo esa porquería y no miden sus actos. Antes de encerrarlos en el Roca, sería bueno que los curen. Ahí el Gobierno debe demostrar que tiene mano dura y no haciéndolos perseguir por la Policía.
- Uno de sus hijos está alojado allí. ¿Cómo se encuentra?
- Las cosas han cambiado. El nuevo director (Carlos) Acevedo, ya no les da medicamentos. No deja que estén todos juntos. Los más peligrosos están en un lugar y los menos malos, en otro. Los que fueron detenidos por primera vez están totalmente aislados.
- ¿Qué hizo como padre para que su hijo no tuviera problemas con la ley?
- Es muy difícil tenerlos bajo control. Muchos me preguntan por qué mis hijos me salieron así si vienen de una familia trabajadora. Se me fueron de las manos. Además, se juntaron con malas personas que los llevaron por mal camino.
- ¿Qué necesitan entonces?
- Que el Gobierno colabore con nosotros. Acá en Tribunales hay muchísima gente pidiendo ayuda para sus hijos. Por suerte, los jueces, en lo que pueden, nos terminan ayudando. A mi hijo lo autorizaron a que se fuera a vivir a Buenos Aires.
- ¿Por qué no lo puede rehacer en la provincia?
- Vivo en “La Bombilla”, que antes era una villa y ahora es un barrio con calles pavimentadas, iluminado, con escuelas y comedores. Eso ayuda, pero falta que la sociedad les dé una oportunidad. No van a poder reintegrarse si la gente se niega a darles trabajo.
Si bien es cierto que el padre confesó ser el autor del hecho, los informes de los peritos determinaron que ambos manipularon el arma de donde salió el disparo que acabó con la vida del menor. Además, según trascendió, ambos se contradijeron cuando declararon.
El magistrado se mostró horrorizado por la muerte de Daniel Alfredo Fernández y de Angel Ariel Suárez, y al mismo tiempo, indignado con los familiares de las víctimas. “Me cuesta creer que recién ahora los padres de ambos menores estén en Tribunales todo el día. Sin embargo, cuando se les impusieron medidas tutelares, nunca los vi tan preocupados por cumplirlas”, señaló.
Ruiz sostiene que la raíz del problema nace en la familia. “Son chicos que no tienen ningún tipo de contención en sus casas. Y este problema no sabe de clases sociales, sino que se da en todos los ámbitos. Qué puede hacer la Justicia si el menor con problemas no cuenta con el acompañamiento del contexto familiar. Si los padres no se comprometen, es muy poco lo que se puede hacer”, expresó.
El magistrado aseguró que, en estos momentos, los tres poderes del Estado deben reunirse para tratar de encontrar las soluciones al problema. “Creo que urge crear un protocolo con el único propósito de asistir al adolescente. Por ejemplo, debe haber un hospital en el que el menor sea desintoxicado y luego definir qué tratamiento recibirá”, señaló.
Ruiz también aseguró que las organizaciones no gubernamentales deben aportar su granito de arena en esta causa. “Me encantaría que hubiera una lista de empresas o cooperativas que les den trabajo, para alejarlos de la calle. Cualquier ayuda para recuperarlos será muy buena”, concluyó.
Un drama
Hugo Sánchez, jefe de Policía, por su parte, tampoco pudo ocultar su preocupación por el tema. “La falta de contención familiar es gravísima. Lo vemos cuando la Justicia dispone que a los menores que son aprehendidos deben ser entregados a sus padres. Cada vez son más los progenitores que no los quieren recibir porque no los pueden contener. ‘Háganse cargos ustedes’, nos piden”, señaló.
El titular de la fuerza indicó, además, que con alojarlos en un lugar no alcanza. “No sé si soy muy chapado a la antigua, pero si los padres no se preocupan por sus hijos, el problema no sólo no se solucionará, sino que se agravará”, dijo.
Sánchez expresó que la Policía debió adaptarse para afrontar a los menores que tienen conflictos con la Ley. “La gente nueva, que es la que recorre los barrios, sabe manejarlos. Ellos saben perfectamente que deben recibir un cuidado especial y también se aprovechan de esa situación”, concluyó.
“Tengo miedo que maten a mi hijo”
“Tengo miedo de que un día a mi hijo lo terminen matando. Ya no sólo les tengo temor a los policías, sino a las personas que están armadas y por eso creen que son los dueños de la vida de los demás”, señaló uno de los tantos padres que, diariamente, se instala frente a los juzgados de menores para estar al tanto de la situación procesal de uno de sus hijos que está alojado en el Instituto Roca, acusado de homicidio.- ¿Por qué tanto temor?
- A mi hijo de 18 años tuve que mandarlo a vivir a Buenos Aires para que pudiera rehacer su vida. Aquí, nadie le daría trabajo y la Policía lo detendría, si es que no cae en las manos de un justiciero.
- ¿Sus acusaciones son muy fuertes?
- Y ellos trabajan así. Es decir, hay un delito, lo acusan de arriba y, como tienen antecedentes, lo terminan encerrando. Y si la Justicia no castiga a los tipos que matan porque les están robando algo, habrá más casos como los de esos chicos que fueron asesinados.
- ¿Se soluciona el problema internándolos en el Roca?
- A los chicos hay que curarlos de su adicción. Están tomando todo el tiempo esa porquería y no miden sus actos. Antes de encerrarlos en el Roca, sería bueno que los curen. Ahí el Gobierno debe demostrar que tiene mano dura y no haciéndolos perseguir por la Policía.
- Uno de sus hijos está alojado allí. ¿Cómo se encuentra?
- Las cosas han cambiado. El nuevo director (Carlos) Acevedo, ya no les da medicamentos. No deja que estén todos juntos. Los más peligrosos están en un lugar y los menos malos, en otro. Los que fueron detenidos por primera vez están totalmente aislados.
- ¿Qué hizo como padre para que su hijo no tuviera problemas con la ley?
- Es muy difícil tenerlos bajo control. Muchos me preguntan por qué mis hijos me salieron así si vienen de una familia trabajadora. Se me fueron de las manos. Además, se juntaron con malas personas que los llevaron por mal camino.
- ¿Qué necesitan entonces?
- Que el Gobierno colabore con nosotros. Acá en Tribunales hay muchísima gente pidiendo ayuda para sus hijos. Por suerte, los jueces, en lo que pueden, nos terminan ayudando. A mi hijo lo autorizaron a que se fuera a vivir a Buenos Aires.
- ¿Por qué no lo puede rehacer en la provincia?
- Vivo en “La Bombilla”, que antes era una villa y ahora es un barrio con calles pavimentadas, iluminado, con escuelas y comedores. Eso ayuda, pero falta que la sociedad les dé una oportunidad. No van a poder reintegrarse si la gente se niega a darles trabajo.
Los Daluz seguirían detenidos
La situación procesal de Carlos Dante Daluz y de su hijo Exequiel, los principales sospechosos de la muerte de Daniel Alfredo Fernández, de 13 años, se complicaría en las próximas horas. El fiscal VII de Instrucción Arnoldo Suasnábar (secretaría de Eduardo Farías), según trascendió, solicitaría que a ambos se les dicte la prisión preventiva al acusarlos del homicidio del menor.Si bien es cierto que el padre confesó ser el autor del hecho, los informes de los peritos determinaron que ambos manipularon el arma de donde salió el disparo que acabó con la vida del menor. Además, según trascendió, ambos se contradijeron cuando declararon.
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