03 Diciembre 2006 Seguir en 
David Sucar tiene apenas 22 años, pero ya es conocido en toda la región por sus asombrosos números de ilusionismo y prestidigitación. “Hacer magia es tan simple que despista”, confiesa en voz baja, como para que ninguna persona cercana se entere de sus dichos. Claro que, como todo mago, se niega a revelar cómo hace para elevar a una persona en pleno escenario o para hacer aparecer o desaparecer a su asistente ante la vista de todo el auditorio. “Al igual que en las películas, creo que los magos siempre estamos buscando un gran truco. El problema es que, cuando se lo encuentra y se lo perfecciona, se busca un reto mas importante que el anterior. Es por ello que el gran truco de hoy puede pasar a ser uno mas dentro de unos años”. señaló.
De cualquier forma, David está orgulloso de pertenecer a esa cofradía misteriosa y enigmática de los magos. Tanto le gusta la magia, que ha formado su propia productora llamada (no podía ser de otra manera), “Abracadabra”, con la que prepara no sólo shows privados, sino también espectáculos en teatros. “El año pasado montamos un show de magia argumentada en el teatro San Martín que fue realmente un éxito. Ahora estamos preparando un número más ambicioso para 2007”, comentó.
En ese show, llamado “MagiAventuras”, David hacía levitar a un espectador y sorprendía a la platea con curiosos números de aparición y desaparición espontánea de personas y animales. “La idea era presentar un espectáculo integral, en el que la música acompañaba a los artistas. No sólo hacíamos magia, sino que también actuábamos y hasta bailábamos. Hacer un truco es sencillo. Sólo que para lograr el efecto adecuado hay que hacer una buena puesta en escena”, agregó David, quien esta semana estará en Cruz del Eje (Córdoba) donde presentará un show en el que hará desaparecer nada menos que a la modelo Jessica Cirio.
Distracción
Claro que todo requiere ensayo. “Cualquier truco, hasta el más simple, como el de estas cartas -señaló David mientras manipulaba un mazo de cartas de poker- requiere horas de ensayo y muchas funciones de prueba”. Y acto seguido le pidió a este cronista que elija una carta y la ponga luego dentro del mazo. Finalmente, luego de mezclar varias veces, sacó la carta correcta (el siete de trébol negro). “Este es uno de los trucos más comunes y sencillos. La gente piensa que el secreto está en la velocidad de las manos, pero, en verdad, todo está en la capacidad del mago de distraer a la gente”, dijo.
Por eso, además de estudiar cada uno de sus trucos, David se prepara en otras disciplinas. “Hice tres años de teatro y estoy a punto de graduarme en Relaciones Públicas. Ahora quiero estudiar danza clásica. Me va a ayudar mucho en el escenario”, manifestó.
De cualquier forma, David está orgulloso de pertenecer a esa cofradía misteriosa y enigmática de los magos. Tanto le gusta la magia, que ha formado su propia productora llamada (no podía ser de otra manera), “Abracadabra”, con la que prepara no sólo shows privados, sino también espectáculos en teatros. “El año pasado montamos un show de magia argumentada en el teatro San Martín que fue realmente un éxito. Ahora estamos preparando un número más ambicioso para 2007”, comentó.
En ese show, llamado “MagiAventuras”, David hacía levitar a un espectador y sorprendía a la platea con curiosos números de aparición y desaparición espontánea de personas y animales. “La idea era presentar un espectáculo integral, en el que la música acompañaba a los artistas. No sólo hacíamos magia, sino que también actuábamos y hasta bailábamos. Hacer un truco es sencillo. Sólo que para lograr el efecto adecuado hay que hacer una buena puesta en escena”, agregó David, quien esta semana estará en Cruz del Eje (Córdoba) donde presentará un show en el que hará desaparecer nada menos que a la modelo Jessica Cirio.
Distracción
Claro que todo requiere ensayo. “Cualquier truco, hasta el más simple, como el de estas cartas -señaló David mientras manipulaba un mazo de cartas de poker- requiere horas de ensayo y muchas funciones de prueba”. Y acto seguido le pidió a este cronista que elija una carta y la ponga luego dentro del mazo. Finalmente, luego de mezclar varias veces, sacó la carta correcta (el siete de trébol negro). “Este es uno de los trucos más comunes y sencillos. La gente piensa que el secreto está en la velocidad de las manos, pero, en verdad, todo está en la capacidad del mago de distraer a la gente”, dijo.
Por eso, además de estudiar cada uno de sus trucos, David se prepara en otras disciplinas. “Hice tres años de teatro y estoy a punto de graduarme en Relaciones Públicas. Ahora quiero estudiar danza clásica. Me va a ayudar mucho en el escenario”, manifestó.
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