03 Diciembre 2006 Seguir en 
LA HABANA.- El presidente provisional de Cuba, Raúl Castro, que sustituye a su hermano Fidel en el poder, ofreció ayer a Estados Unidos resolver en la mesa de negociaciones el diferendo que mantienen desde hace casi medio siglo. “Claro está, siempre que acepten nuestra condición de país independiente y sobre la base de principios de igualdad, reciprocidad, no injerencia y respeto mutuo”, precisó Castro, que encabezó ayer el desfile militar por los 50 años transcurridos desde el comienzo de la revolución, con el desembarco del yate Granma, y para celebrar los 80 años de Fidel. El anciano líder sigue ausente de la escena pública desde que fue operado hace cuatro meses de una crisis intestinal. Acompañaron a Raúl en el palco los miembros de la primera plana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Partido Comunista de Cuba (PCC).
La paciencia
“Después de casi medio siglo, estamos dispuestos a esperar pacientemente el momento en que se imponga el sentido común en los círculos del poder en Washington”, señaló el general de 75 años, que paralelamente arremetió contra la política injerencista, como en el caso de Irak, de Washington y vaticinó su fracaso. Castro inició la ceremonia a las 8, con un solemne saludo a los caídos en defensa de la patria y a quienes ofrendaron sus vidas en ayuda de otros pueblos hermano.
Asistieron al acto en la Plaza de la Revolución los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de Nicaragua, el electo Daniel Ortega, y el haitiano René Preval, entre otros. También estuvieron el ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, el Nobel colombiano de Literatura Gabriel García Márquez y el diputado argentino Miguel Bonasso. Ausente con aviso, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, saludó desde su país: “estoy con Fidel y siempre estaré en Cuba”.
Repaso de la historia
El desfile supuso un repaso histórico del proceso independentista de la isla. Comenzó con 120 jinetes representando a los mambises que participaron en la primera guerra independentista, en 1868. Le siguió una réplica exacta del “Granma”, el barco del que, el 2 de diciembre de 1956, desembarcaron Fidel Castro y otros 81 combatientes para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. Unos 3.000 pioneros rodeaban la réplica de la embarcación agitando pañuelos azules, semejando el mar que surcó el pequeño barco para llegar desde México a Cuba hace medio siglo. Tras el paso de tanques y de armamento defensivo de origen soviético, 300.000 personas desfilaron agitando banderas junto con las tropas regulares de infantería. (AFP-NA-Reuter)
La paciencia
“Después de casi medio siglo, estamos dispuestos a esperar pacientemente el momento en que se imponga el sentido común en los círculos del poder en Washington”, señaló el general de 75 años, que paralelamente arremetió contra la política injerencista, como en el caso de Irak, de Washington y vaticinó su fracaso. Castro inició la ceremonia a las 8, con un solemne saludo a los caídos en defensa de la patria y a quienes ofrendaron sus vidas en ayuda de otros pueblos hermano.
Asistieron al acto en la Plaza de la Revolución los presidentes de Bolivia, Evo Morales, de Nicaragua, el electo Daniel Ortega, y el haitiano René Preval, entre otros. También estuvieron el ex presidente ecuatoriano Rodrigo Borja, el Nobel colombiano de Literatura Gabriel García Márquez y el diputado argentino Miguel Bonasso. Ausente con aviso, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, saludó desde su país: “estoy con Fidel y siempre estaré en Cuba”.
Repaso de la historia
El desfile supuso un repaso histórico del proceso independentista de la isla. Comenzó con 120 jinetes representando a los mambises que participaron en la primera guerra independentista, en 1868. Le siguió una réplica exacta del “Granma”, el barco del que, el 2 de diciembre de 1956, desembarcaron Fidel Castro y otros 81 combatientes para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista. Unos 3.000 pioneros rodeaban la réplica de la embarcación agitando pañuelos azules, semejando el mar que surcó el pequeño barco para llegar desde México a Cuba hace medio siglo. Tras el paso de tanques y de armamento defensivo de origen soviético, 300.000 personas desfilaron agitando banderas junto con las tropas regulares de infantería. (AFP-NA-Reuter)







