02 Diciembre 2006 Seguir en 
LA PAZ.- Un paro convocado por líderes regionales de Bolivia contra el gobierno de Evo Morales se cumplió parcialmente ayer, en cuatro de los nueve departamentos, según coincidentes informes independientes y oficiales.
En cambio, la huelga de hambre en defensa de las minorías representadas en la Asamblea Constituyente está consiguiendo mayor impacto como manifestación de resistencia civil en todo el país.
El paro cívico, que no afectó actividades vitales como las exportaciones de gas y de soya, se registró sólo tres días después de que Morales logró una de sus mayores victorias políticas, con la aprobación de un plan de reparto de tierras y de 44 contratos con trasnacionales petroleras por parte del Congreso.
Los cívicos, que se opusieron infructuosamente a la denominada “revolución agraria”, buscaban con el paro forzar a Morales, en el poder desde enero, a renunciar a parte del control de la Asamblea Constituyente, que sesiona desde agosto, y con la que pretende consolidar sus reformas económicas.
Dispar acatamiento
El paro fue contundente en Santa Cruz, ciudad tropical del oriente donde se concentra la oposición política y empresarial a reformas como una nacionalización petrolera y la reversión de tierras improductivas para repartirlas entre campesinos pobres. También hubo una paralización parcial en las capitales de los distritos de Beni, Cochabamba y Tarija. En Santa Cruz se produjeron choques aislados entre grupos juveniles vinculados al comité cívico regional y grupos de vecinos opuestos al paro.
Como el paro no tuvo los resultados esperados, los cívicos dijeron que definirán nuevas acciones, entre las que no descartan un cabildo para declararse autónomos. La Policía puso en marcha un plan de contingencia regional para evitar cualquier fricción. Se respeta la protesta, dijo un vocero, aunque se instruyó a descontar el día no trabajado a los empleados que acataron la medida. (Reuter)
En cambio, la huelga de hambre en defensa de las minorías representadas en la Asamblea Constituyente está consiguiendo mayor impacto como manifestación de resistencia civil en todo el país.
El paro cívico, que no afectó actividades vitales como las exportaciones de gas y de soya, se registró sólo tres días después de que Morales logró una de sus mayores victorias políticas, con la aprobación de un plan de reparto de tierras y de 44 contratos con trasnacionales petroleras por parte del Congreso.
Los cívicos, que se opusieron infructuosamente a la denominada “revolución agraria”, buscaban con el paro forzar a Morales, en el poder desde enero, a renunciar a parte del control de la Asamblea Constituyente, que sesiona desde agosto, y con la que pretende consolidar sus reformas económicas.
Dispar acatamiento
El paro fue contundente en Santa Cruz, ciudad tropical del oriente donde se concentra la oposición política y empresarial a reformas como una nacionalización petrolera y la reversión de tierras improductivas para repartirlas entre campesinos pobres. También hubo una paralización parcial en las capitales de los distritos de Beni, Cochabamba y Tarija. En Santa Cruz se produjeron choques aislados entre grupos juveniles vinculados al comité cívico regional y grupos de vecinos opuestos al paro.
Como el paro no tuvo los resultados esperados, los cívicos dijeron que definirán nuevas acciones, entre las que no descartan un cabildo para declararse autónomos. La Policía puso en marcha un plan de contingencia regional para evitar cualquier fricción. Se respeta la protesta, dijo un vocero, aunque se instruyó a descontar el día no trabajado a los empleados que acataron la medida. (Reuter)







