02 Diciembre 2006 Seguir en 
LA HABANA.- “Eso no fue un desembarco; fue un naufragio”, comentó en alguna oportunidad Ernesto “Che” Guevara al referirse a la llegada a la costa de Cuba del “Granma”, la pequeña embarcación que transportó a un puñado de guerrilleros comandados por Fidel Castro para comenzar la lucha revolucionaria que terminaría con la dictadura de Fulgencio Batista.
En el ahora emblemático yate, con capacidad para 25 personas, embarcaron 82 para una travesía de 2.000 kilómetros, con dos cañones, 35 fusiles con mirilla telescópica, 55 fusiles de asalto “Mendoza”, tres ametralladoras “Thompson” y 50 pistolas, además de las municiones.
La aventura había comenzado siete días antes del desembarco en el puerto mexicano de Tuxpan, con la partida del “Granma”; la tripulación había sido convocada de urgencia para burlar la tarea de un “soplón” infliltrado en el grupo. Según relató Castro, tuvo que dejar en tierra a varios de sus hombres porque no cabían en la nave. Hubo una primera selección en función de la experiencia y el entrenamiento, pero como quedaban todavía 15 en igualdad de condiciones, optó por los más delgados para que entraran más.
El viaje, que iba a durar tres días, demoró siete. Una tormenta los desvió del rumbo previsto. A bordo, “todo el barco presentaba un aspecto ridículamente trágico: los hombres tenían la angustia reflejada en el rostro y se apretaban el estómago con las dos manos; toda la tropa sentía el mal de la mar”, contó después el Che.
El gobierno de Batista recibió el aviso de la inminente llegada de los guerrilleros y los estaba esperando. A punto de quedarse sin combustible, desembarcaron el 2 de diciembre en medio de un pantano y a unos dos kilómetros del lugar previsto, la playa de Las Coloradas. Fue un verdadero desastre: tuvieron que abandonar el armamento pesado, el “Granma” fue bombardeado por la aviación y la expedición debió ocultarse en la selva. Avanzando por las noches, el grupo se dirigió a la Sierra Maestra, pero el 5 de diciembre, extenuados y hambrientos, fueron rodeados por el ejército; varios murieron en combate y otros fueron apresados; la veintena de sobrevivientes fue el núcleo de la guerrilla que combatió contra las fuerzas regulares. Dos años después, Batista partía al exilio la Noche Vieja de 1958 y triunfaba la revolución. (NA y Especial)
En el ahora emblemático yate, con capacidad para 25 personas, embarcaron 82 para una travesía de 2.000 kilómetros, con dos cañones, 35 fusiles con mirilla telescópica, 55 fusiles de asalto “Mendoza”, tres ametralladoras “Thompson” y 50 pistolas, además de las municiones.
La aventura había comenzado siete días antes del desembarco en el puerto mexicano de Tuxpan, con la partida del “Granma”; la tripulación había sido convocada de urgencia para burlar la tarea de un “soplón” infliltrado en el grupo. Según relató Castro, tuvo que dejar en tierra a varios de sus hombres porque no cabían en la nave. Hubo una primera selección en función de la experiencia y el entrenamiento, pero como quedaban todavía 15 en igualdad de condiciones, optó por los más delgados para que entraran más.
El viaje, que iba a durar tres días, demoró siete. Una tormenta los desvió del rumbo previsto. A bordo, “todo el barco presentaba un aspecto ridículamente trágico: los hombres tenían la angustia reflejada en el rostro y se apretaban el estómago con las dos manos; toda la tropa sentía el mal de la mar”, contó después el Che.
El gobierno de Batista recibió el aviso de la inminente llegada de los guerrilleros y los estaba esperando. A punto de quedarse sin combustible, desembarcaron el 2 de diciembre en medio de un pantano y a unos dos kilómetros del lugar previsto, la playa de Las Coloradas. Fue un verdadero desastre: tuvieron que abandonar el armamento pesado, el “Granma” fue bombardeado por la aviación y la expedición debió ocultarse en la selva. Avanzando por las noches, el grupo se dirigió a la Sierra Maestra, pero el 5 de diciembre, extenuados y hambrientos, fueron rodeados por el ejército; varios murieron en combate y otros fueron apresados; la veintena de sobrevivientes fue el núcleo de la guerrilla que combatió contra las fuerzas regulares. Dos años después, Batista partía al exilio la Noche Vieja de 1958 y triunfaba la revolución. (NA y Especial)
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